Óleos

La pintura al óleo se hace con pigmento pulverizado seco, mezclado a la viscosidad adecuada con algún aceite vegetal, normalmente de linaza o de adormidera. Estos aceites se secan más despacio que otros medios, no por evaporación sino por oxidación. Se forman capas de pigmento que se incrustan en la base y que, si se controlan cuidadosamente los tiempos de secado, se fijarán a las siguientes capas de pigmento. Este proceso de oxidación confiere una especial riqueza y profundidad a los colores del pigmento seco, y el artista puede variar las proporciones de óleo y disolventes, como la trementina, para que la superficie pintada presente toda una gama de calidades, opaca o transparente, mate o brillante.

Convenientemente usada, la pintura al óleo cambia muy poco de color durante el secado, aunque a largo plazo tiende a amarillear ligeramente. Su capacidad de soportar capas sucesivas permite al artista desarrollar un concepto pictórico por etapas, y la lentitud de secado le permite retirar pintura y repasar zonas enteras.

A causa de su flexibilidad, el óleo se presta perfectamente a la pintura sobre lienzo; puede pintarse un cuadro de gran tamaño en el estudio y transportarlo enrollado hasta su destino.

Rubens desarrolló un método ordenado de trabajo, a partir de una base blanca lavada con gris suave. Sobre esto aplicaba un diseño tonal transparente con sombra dorada y encima trazaba el dibujo lineal necesario. Sobre el diseño tonal aplicaba los semitonos fríos, utilizando un pigmento semiopaco que dejaba ver en parte, a su través, la base caliente. A un lado de estos semitonos colocaba los oscuros, con más fuerza y variedad de color, manteniendo delgada la capa de pintura para que quedara un brillo transparente y difuso. Al oto lado pintaba los colores claros y más fuertes con pintura opaca más sólida, acabando con algunas pasadas de pintura transparente. Rembrandt solía construir zonas sólidas de boceto en un solo color, elaborando a continuación con veladuras y pinceladas opacas de color para producir una gran luminosidad. Este método, en la forma de “grisaille”(un bosquejo gris claro, iluminado con color) se convirtió en un método académico.

El Impresionismo se caracterizó por el uso de pinceladas sólidas de color opaco entretejidas en una superficie que conservaba muy poco del viejo estilo, con sus modulaciones de opacidad y transparencia, restregados y veladuras. Era un método que respondía a las necesidades artísticas de un movimiento que había nacido en la libertad que da la oscuridad. Pintores como Monet, Pizarro, Cézanne y Sisley, fueron despreciados en un principio como embadurnadores incompetentes; de hecho, los impresionistas eran, en su mayoría, artesanos de gran calidad pero de un estilo completamente nuevo.

El Impresionismo y Post-impresionismo habían demostrado que ya no existía un modo “correcto” de pintar.

Superficies

Casi todos trabajan sobre un soporte de lienzo tensado. Pero también sirven, madera, metal, tablero de aglomerado, cartón o papel, siempre que estén imprimados con una base adecuada.

Los lienzos para pintar están hechos en lino, algodón, una mezcla de lino y algodón, y arpillera. El lino es lo mejor pero resulta caro. Los mejores linos tienen los hilos en ángulo recto y están desprovistos de nudos. Convenientemente tensado e imprimado, es la superficie ideal para la pintura al óleo.

Los lienzos pueden comprarse ya imprimados –con cola y base ya preparada- y en bastidores de todos los tamaños.

Los profesionales pueden encontrar más conveniente comprar lienzos imprimados por rollos.

Los tableros gruesos de aglomerado son mejor soporte que la madera y el contrachapado, porque tienen menos tendencia a combarse y no necesitan reforzarse. Hay que imprimarlos muy bien. Su inconveniente es que tienden a deshacerse por los bordes y esquinas. La muselina encolada a un tablero de aglomerado es un soporte muy bueno. Se extiende la muselina sobre el tablero y se embadurna con cola, eliminando los pliegues. Se da la vuelta al tablero y se embadurnan los bordes. Se pliegan las esquinas y se las cubre de cola. Dejar secar.

La Tabla de Essex es un cartón laminado que puede adquirirse en láminas muy grandes. Es un buen soporte si se encola por ambos lados, y especialmente si se pega encima una muselina.

El Papel grueso de acuarela, pegado a una tabla y encolado –preferiblemente con cola de caseína- puede usarse como soporte para óleos. También puede prepararse el papel aplicando barniz de goma-laca por ambas caras.

El Poliflax es un lienzo sintético que se vende ya imprimado por menos de la tercera parte que el lino, con bastante buen resultado.

Imprimación. Todos los soportes deben aislarse del contenido aceitoso de la base. Lo más corriente es algún tipo de solución de cola. Es esencial que sea de origen animal.

Cola. La cola más pura se hace con residuos de cuero y se la conoce como cola de conejo o de pergamino, viene en forma de lámina, pero es muy cara. La cola de huesos es la más utilizada, lo mejor es elegir una buena marca. Se hecha en agua fría y se agita constantemente; hay que seguir añadiendo cola hasta que la mezcla se convierta en una pasta suave. Entonces se añaden 7 vasos de agua fría por cada unos de cola en polvo y se calienta todo suavemente, sin que llegue a hervir, hasta que se disuelve toda la cola. Debe aplicarse en caliente. La cola de caseína puede comprarse en paquetes. Se mezcla una parte de caseína con 7 de agua fría y se agita hasta que esté completamente disuelta. Debe usarse el mismo día que se hace.

Base. Después de encolar el soporte debe recibir una base, para proteger el soporte del aceite. La mejor base para un lienzo tensado contiene una cantidad razonable de aceite. Tarda de 4 a 6 semanas en secarse, pero confiere al lienzo una consistencia que le permite dilatarse y contraerse con los cambios climaticos y de temperatura. Si no se hubiera secado y corre prisa usarlo, se le puede dar una capa delgada de barniz de goma-laca, y usarlo en cuanto se seque.

Emulsión. Puede emplearse para lienzos y tablas, y tiene la ventaja de que se seca rápidamente. Un lienzo cubierto de emulsión puede usarse para pintar en una semana. La emulsión es una base muy adecuada para mezclar pigmentos con ella.

La base acrílica puede emplearse como base para pinturas acrílicas o para óleos. Se encuentra en los comercios y se puede aplicar sin cola. Resultan bastante adecuadas.

Pinturas

Los fabricantes producen varias calidades de pintura. Los pigmentos son los mismos que para acuarela, gouache, temple y acrílicos. El pigmento perfecto es el que mantiene su color inalterable a los ácidos, bases, calor, luz o humedad. Sólo el viridiana, el cobalto y el negro de carbón cumplen estos criterios. Los pigmentos mas permanentes son los colores de tierra, como el amarillo ocre, el siena natural y tostado, la sombra natural y tostada, le verde tierra, el marrón Van Duck, el rojo claro, el rojo indio y el rojo veneciano. El pigmento más importante de la paleta es el blanco. Casi ningún color se utiliza sin mezclarlo con blanco; por lo tanto es esencial disponer de blancos de buena calidad. Algunos artistas mezclan sus propios colores, lo cual no es difícil. La mayoría de los fabricantes ofrecen una buena gama de pigmentos en bruto. Todo lo que se necesita es una placa de cristal o una piedra de litografía, un mortero de vidrio y una espátula.

Los colores más importantes y más usados son: magenta permanente, azul Prusia, azul monastral o winsor, azul ultramar sintético, azul cobalto, azul cerúleo, oxido de cromo, tierra verde, verde monastral o winsor, amarillo de cromo, amarillo de cadmio, aureolina, ocre de oro, ocre amarillo, siena natural, bermellón, rojo cadmio, carmesí de Aliz, rosa de garanza, rojo de Venecia, siena tostado, marrón vandyke, sombra natural, sombra tostada, blanco de titanio, negro de humo.

Los pigmentos deben mezclarse con un aglutinante que suele ser aceite de linaza, de adormidera, de nuez u otros aceites naturales. El aceite de linaza es el aglutinante más común para óleos.

El medio se utiliza principalmente para facilitar la aplicación de la pintura al soporte. Los tubos de color comerciales necesitan generalmente la adición de algún tipo de medio para poderlos aplicar fácilmente. El medio más utilizado es una mezcla de aceite de linaza y de trementina, generalmente 60% aceite y 40% trementina. El viejo proverbio de pintar “gordo sobre flaco” es muy bueno en la práctica; el artista debe aumentar el porcentaje de aceite en la mezcla según va avanzando en la pintura, con el fin de evitar que las capas inferiores absorban el aceite de las superiores dejándolas tan secas que se agrieten por falta de aceite. La principal desventaja del medio de aceite y trementina es que la pintura tarda mucho en secarse. Además, cuando se diluyen los colores para veladuras, hay que añadir tanto medio que es posible que los colores goteen lienzo abajo. Los medios que contienen barniz, aceite de soporte o cera de abejas, ayudan a superar estos problemas.

Disolventes. A menudo es necesario rebajar las pinturas, especialmente para dar brillo, y esto suele hacerse añadiendo al medio una solución alcohólica o un barniz. El disolvente más corriente y más seguro es la trementina. La trementina se hace destilando la goma resinosa de los pinos. También se vende en droguerías y tiendas de decoración.

El barniz de goma laca es fácil de hacer y se emplea para recubrir una base demasiado absorbente y también como fijativo para los dibujos.

Las pinturas alkidas son semejantes a los óleos en que se pueden rebajar con trementina y mezclar con medios oleosos. Se secan mucho antes que los óleos, en 18 horas se pueden tocar.

Equipo

Es muy importante disponer de una buena selección de pinceles. Son de cerda o de marta. La forma del extremo de pintar se la da el fabricante. Los de marta dan pinceladas más suaves que los de cerda, y todo pintor debe tener alguno.

Existen tres formas de pincel, cuadrada, redonda y filbert.

Los cuadrados se usan para espesos y cremosos.

Los redondos para retocar en áreas pequeñas, para detalles, y para aplicar pintura muy diluida.

Los Filberts son más anchos y se curvan hacia delante, se usan para pinceladas fuertes, que se van adelgazando.

Los mezcladores son como brochas de afeitar que se usan para mezclar zonas de color húmedo, una con otra.

Una buena colección debe incluir cada una de las formas en tres o cuatro tamaños. El tamaño más pequeño es el 1 y va aumentando hasta el 12.

Todos los pinceles deben limpiarse después de usarlos, o al menos al final de la jornada de trabajo.

No es bueno dejar los pinceles sumergidos en una jarra de disolvente. El exceso de pintura se elimina frotando el pincel con trementina o aguarrás.

Los pinceles que se han dejado cubiertos de pintura durante algún tiempo pueden limpiarse con un quitapinturas, pero si esto se hace muy a menudo, acabará destruyéndose el pincel.

Espátulas. Son esenciales para mezclar las pinturas y limpiar, raspando, las paletas. También se pueden emplear para elaborar impactos y para desprender pintura del soporte.

Se puede aplicar la pintura al lienzo con un cuchillo.

Paletas. Para trabajar en el estudio puede servir cualquier superficie no absorbente, vidrio, metal, plástico o mármol.

Las aceiteras son unos recipientes pequeños que pueden fijarse al borde de la paleta y que sirven para contener aceite y trementina.

Un tiento es un bastón largo con un extremo forrado que se apoya sobre el lienzo para sostener el brazo con el que se pinta.

Caballetes. Los pintores con estudio pueden utilizar el caballete tradicional con asiento incorporado.

Técnicas

A un nivel básico existen dos tipos de pintura al óleo: las obras cuidadosamente concebidas, que se elaboran trabajosa y lentamente con muchas capas sucesivas de pintura, y que a veces se tarda años en terminar; y la pintura directa o alla prima, que se suele terminar en una sola sesión utilizando colores opacos que oscurecen lo que haya debajo, si es que hay algo.

Planificación. Algunos artistas comenzaban muchas de sus obras por un esbozo del diseño básico. Trazaban los contornos sobre la base con carboncillo o lápiz, pintando encima con pintura opaca.

Las cuadrículas son un método sencillo de transferir al lienzo un dibujo hecho en papel o en alguna otra superficie.

Prepintado. Se haya o no dibujado el boceto, el prepintado puede servir para aplicar algunos colores y tonos fundamentales, que se pueden elaborar más adelante con veladuras y capas de pintura opaca. En esta primera etapa, es conveniente usar pocos colores y diluir la pintura con disolvente y algo de aceite o medio; lo mejor es usar pinceles grandes. Muchos pintores prepintaban sólo en un color, como el gris. Otros prefieren teñir la base antes de prepintar.

Veladuras. El óleo es un medio excelente para aplicar capas delgadas de pintura transparente, o veladuras. Las veladuras suelen aplicarse sobre colores claros –especialmente blanco o gris neutro- porque son los que mejor reflejan la luz. El principal exponente de las veladuras fue, quizás, Turner. Solía comenzar una pintura aplicando un lavado de color disuelto en trementina sobre una base blanca. A continuación, dibujaba los principales contornos con un color neutro, como el siena tostado o el ocre tostado. Las masas claras las hacía con impactos de blanco de plomo, y casi todo el resto de la pintura se completaba con veladuras de color, probablemente con un medio de resina y aceite.

Impasto. La pintura espesa, aplicada masivamente con pincel o espátula, se llama impasto. Suele emplearse para crear textura y dar al cuadro una calidad tridimensional. Algunos pintores, como de Stael han pintado cuadros enteros con impastos. Sin embargo, la principal aplicación es para prepintar antes de las veladuras.

Restregado. Se trata de aplicar pintura opaca sobre otra capa opaca de color o tono más oscuro, de manera irregular para que parte de la capa inferior siga viéndose. Se hacen moviendo el pincel en sentido circular, pero se puede conseguir el mismo efecto con rayas, brochazos, manchas, punteados, o cualquier otra combinación de marcas que no formen una capa plana de pintura.

Húmedo sobre húmedo. Monet, Sisley y otros, repintaban o restregaban sobre una capa de pintura aún húmeda, y a veces trataban de fundir los colores unos con otros. Los colores deben estar mezclados con el mismo medio.

Frotado. Pueden crearse efectos de rica textura irregular con la técnica del frotado, introducida por Max Ernst. Se aplica al lienzo una mancha de color opaco y se la cubre con una superficie no absorbente, como papel satinado. Se frota el papel y después se quita con cuidado.

Barnizado de un cuadro acabado. No es esencial barnizar los cuadros al óleo. El barniz tiende a amarillear pero protege a las pinturas de las impurezas del aire y realza el brillo del color. Es buena idea barnizar las obras que contengan impactos espesos que puedan tender a hundirse.

Un cuadro debe barnizarse de 3 a 6 meses después de terminado. Lo mejor es emplear un barniz suave de alcohol de resina como damar o almácigo, si se desea una superficie brillante; o un barniz de cera si se prefiere un acabado semimate.

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