03. Planificación del entrenamiento deportivo

Introducción

La responsabilidad de los entrenadores, no se limita a dirigir in situ la actuación de sus deportistas, también abarca el trabajo intelectual “fuera de la pista”, para preparar y evaluar los contenidos del entrenamiento.

En este marco, los objetivos fundamentales de la planificación son decidir y organizar el trabajo a realizar en el entrenamiento, procurando aprovechar, al máximo, los diferentes recursos disponibles (tiempo, conocimientos del entrenador, calidad de los deportistas...).

La importancia de la planificación, se reconoce, sobre todo en deportes en los que el cometido de los entrenadores consiste, fundamentalmente, en planificar, orientar, observar y evaluar (atletismo, natación ), con una menor participación activa en las sesiones de entrenamiento y competiciones, que en otras especialidades en las que el entrenador tiene un mayor protagonismo directo (baloncesto, fútbol ...).

“Los entrenadores que no planifican su trabajo suelen ir a la deriva...” Mediante la planificación el entrenador decide y distribuye de forma ordenada y razonable el trabajo a realizar por su equipo como conjunto y por sus jugadores individualmente. Gracias a ella, puede valorar que tipo de trabajo es el que más le interesa en cada momento.

La planificación puede propiciar efectos psicológicos positivos en el propio entrenador y en los deportistas porque:

  1. Fortalece la percepción de control sobre el proceso del entrenamiento.
  2. Se potencia la autoconfianza del entrenador respecto a lo que hace.
  3. Se potencia la autoconfianza de los deportistas .

Es importante incluir la planificación global de todos los contenidos del entrenamiento y, específicamente, la que corresponde al:

  1. Trabajo físico, técnico, táctico .
  2. Trabajo psicológico : a este respecto es necesario detectar las necesidades, posibilidades y riesgos psicológicos del plan deportivo y, en función de éstos, decidir el contenido del plan psicológico y programarlo en los distintos ciclos y microciclos de la temporada.

Para mejorar su forma de planificar los entrenadores pueden incorporar conocimientos psicológicos relevantes a su método habitual y en los casos más dificultosos recurrir al asesoramiento de un psicólogo deportivo.

La ayuda del psicólogo:

  1. No contempla elaborar el contenido de los planes deportivos, constituyendo un grave error de algunos psicólogos, intentar abarcar el cometido específico del entrenador.
  2. Sí incluye aportar sugerencias que hagan más eficaz el método que los entrenadores emplean para planificar.
  3. El psicólogo deportivo debe comprender y respetar el método del entrenador, y saber esperar el momento oportuno para plantear sus sugerencias, comprendiendo que, la mayoría de las veces, será imposible cambiar del todo la forma de proceder del entrenador, y que intentar este cambio radical podría propiciar el fin de una buena relación profesional.

Planteamiento inicial de objetivos

El propósito de esta primera fase, es determinar los objetivos deportivos que se consideran más apropiados. Para ello pueden contemplarse las siguientes subfases:

Delimitación del periodo de tiempo que es objeto de planificación

La duración del periodo dependerá de:

  • La distancia del evento para el que hay que preparar a los deportistas.
  • De la extensión de las distintas etapas que, en este proceso, se estime oportuno contemplar.

La duración puede depender de múltiples circunstancias (intereses deportivos, edad y disponibilidad de los deportistas, facilidades para entrenar...

Consideración de las competiciones que se deben afrontar

En algunas especialidades, el conocimiento de las competiciones que se deben afrontar (si son obligatorias, amistosas, etc), es previo al establecimiento de objetivos , mientras que en otras especialidades, puede suceder lo contrario , que a partir de establecer el objetivo a alcanzar, se decidan las competiciones en las que los deportistas estarán presentes.

También las demandas competitivas varían de unos deportes a otros , en cuanto al número de veces que se debe competir y la forma de hacerlo a lo largo de la temporada.

En algunas modalidades se compite una o dos veces a la semana durante siete u ocho meses, mientras que, en otras, se compite pocas veces en periodos muy concretos de la temporada.

El conocimiento de estas cuestiones, tiene una gran importancia en los pasos sucesivos. Puede influir en la decisión de:

  • Los objetivos a alcanzar: si se considera muy difícil la consecución de dos buenos resultados, en competiciones cuya ubicación en el calendario dificulte, significativamente, la forma óptima en ambas.
  • Respecto al trabajo a realizar: pues no debería ser el mismo, ni en la cantidad ni en el tipo de trabajo, si se compite poco que si se participa mucho, o si se compite con mayor o menor proximidad.

Valoración de las posibilidades de éxito de los deportistas

Después del paso anterior hay que valorar las posibilidades de éxito de los deportistas. Para ello conviene tener en cuenta lo siguiente:

  1. La dificultad de las competiciones (rivales, sistema, momento de la temporada...).
  2. Los recursos propios disponibles para afrontar cada competición. Tanto los que se tienen como los que se considera que se pueden tener después del plan de entrenamiento.

Establecimiento de objetivos de resultado

El resultado de la valoración por el entrenador y sus colaboradores conducirá a un planteamiento de objetivos interesantes , realistas y sobre todo específicos (no ambiguos) que, inicialmente, contribuyan a aumentar la motivación y, más adelante, ayuden a fortalecer su autoconfianza.

Objetivos intermedios : en ocasiones para conseguir un resultado es necesario que se obtengan antes otras metas menores , por ello es muy importante que se consideren los objetivos intermedios como se debe.

  • Centrarse en exceso en la consecución del objetivo final, ignorando los pasos previos ineludibles para lograrlo, puede propiciar que los deportistas fracasen en algún objetivo intermedio perdiendo así la posibilidad de optar a la meta final para la que se había estado preparando.
  • Cuando por las condiciones de la competición, no existan objetivos intermedios imprescindibles para llegar al objetivo final, entonces la planificación sí podrá centrarse exclusivamente en la consecución de éste.
  • Cuando el objetivo final se encuentre alejado en el tiempo, conviene establecer objetivos intermedios que aún no siendo ineludibles pueden resultar muy útiles en el proceso de preparación, constituyendo retos a corto plazo que incidirán, favorablemente, en la motivación de los deportistas por afrontarlos, servirán como “objetivos-test” para comprobar el progreso hacia la meta final y ayudarán a fortalecer la autoconfianza y la motivación.
  • Los objetivos intermedios deben constituir pasos progresivos hacia la consecución del objetivo final, siendo aconsejable que el primero de ellos en cada momento, no esté muy alejado en el tiempo.

Planteamiento de objetivos de realización

Objetivos de realización : se refieren a los logros relacionados con la conducta propia (mejoras físicas, técnicas...) que los deportistas deben conseguir para que aumenten sus posibilidades de alcanzar los objetivos de resultado.

Deben ser específicos, atractivos y alcanzables, y constituir la “llave” para conseguir los resultados deseados. Su importancia radica en los siguientes aspectos:

  1. Acentúan la trascendencia de la propia conducta para poder influir en los resultados deportivos.
  2. Propician que los deportistas adopten un funcionamiento útil, centrándose en su conducta y ocupándose, predominantemente de ella.
  3. Permiten que se pueda realizar una valoración más realista sobre la viabilidad de los objetivos a alcanzar.
  4. Facilitan una evaluación del rendimiento sencilla y fiable.
  5. Favorecen que los deportistas utilicen un indicador de progreso, su propia conducta, que depende, fundamentalmente, de ellos.
  6. Propician que se establezcan contingencias beneficiosas entre la propia conducta y sus consecuencias.
  7. Favorecen el desarrollo de la percepción de control y, por esta vía, el fortalecimiento de la autoconfianza y la motivación.

El planteamiento de objetivos de realización para cada uno de los objetivos de resultado previamente establecidos, resulta fundamental para decidir el trabajo deportivo que se debe realizar; y además, el éxito o fracaso posterior, en la consecución de estos objetivos, permitirá evaluar la eficacia del trabajo realizado, a través de un criterio sencillo, útil y riguroso.

En los deportes de equipo se deben planificar objetivos colectivos para el equipo y, en relación con éstos, los objetivos individuales que se deben lograr. En estos casos, la buena interacción entre los objetivos grupales y los individuales, favorecerá el rendimiento final del equipo.

Consideración del contenido del entrenamiento

El propósito de esta fase, dividida en dos subfases, es decidir el trabajo deportivo que se debería realizar en el entrenamiento , para tener la opción de lograr los objetivos planteados anteriormente.

Observación de las necesidades y recursos existentes para la consecución de los objetivos de realización

Con los objetivos de resultado y de realización ya establecidos, conviene observar con más detalle las necesidades y los recursos de los deportistas en cada uno de sus niveles de funcionamiento (físico, técnico, táctico y psicológico), como punto de partida para decidir el trabajo que se debe realizar para poder alcanzar tales objetivos.

Realización de una valoración más precisa : para establecer qué carencias existentes deberían subsanarse y qué “puntos fuertes” podrían aprovecharse o deberían potenciarse.

Esta fase puede resultar innecesaria respecto a objetivos que no sean muy complejos, pero conveniente con objetivos en los que intervengan diversos elementos y, en general, con los objetivos táctico-estratégicos en los deportes de equipo.

Determinación del trabajo a realizar

Ya decididos los objetivos, y teniendo en cuenta el nivel de los deportistas respecto a tales objetivos, los entrenadores deben determinar el trabajo a realizar para poder conseguirlos, considerando las parcelas específicas del trabajo físico, técnico, táctico y psicológico.

Adaptación del plan inicial al tiempo disponible

Consideración del tiempo disponible

Una vez decididos los objetivos a conseguir y el trabajo que se debería realizar, es importante saber el tiempo real del que se dispone para llevar a cabo estos planes. El tiempo disponible suele ser diferente en cada caso por circunstancias como las siguientes:

  • El plazo de tiempo total del que se dispone para trabajar, ya considerado al comienzo de este proceso, pero que ahora conviene contemplar, de nuevo, como punto de partida.
  • El grado de dedicación de los deportistas: diferente si son profesionales con dedicación exclusiva o tienen otras responsabilidades ajenas al deporte.
  • La disponibilidad de instalaciones.
  • Los compromisos competitivos durante este periodo de tiempo. Si hay muchas competiciones se reduce el tiempo disponible para entrenar, al contrario de si hay pocas competiciones.
  • Los desplazamientos que se deben realizar, tanto para competir como para entrenar. Así como el tiempo de adaptación por cambios horarios, de altitud, clima, alimentación...
  • Los periodos en los que no se puede entrenar por cualquier motivo.
  • Los periodos de descanso considerados convenientes.

La contemplación de todas esas circunstancias, permitirá conocer el tiempo real del que se dispone y el aprovechamiento del mismo, teniendo en cuenta criterios cuantitativos y cualitativos.

Reflexión sobre la viabilidad de los objetivos y los contenidos del plan

Es necesario reflexionar sobre la viabilidad de los objetivos y los contenidos del plan. Pueden ocurrir varias cosas :
  • Que se observe inviabilidad o elevada dificultad del objetivo y se estime conveniente un replanteamiento.
  • Que la reflexión sirva para apoyar el planteamiento inicial de objetivos.
  • Que se hayan establecido dos o más objetivos y que separados resulten viables, sin embargo pueden ser de difícil consecución alcanzarlos a la vez. En este caso habrá que decidir si se intenta conseguir todos ellos, aun disminuyendo la probabilidad de alcanzarlos, o si se elimina o posterga alguno en beneficio de los demás.
  • Que se considere que la cantidad de trabajo es excesiva, pero que, aún así, uno o varios objetivos sean viables. En este caso lo que debe reducirse es el trabajo a desarrollar, seleccionando el contenido más trascendente.

Establecimientos de prioridades

El establecimiento de prioridades implica tomar decisiones selectivas que determinan lo que se estima más importante y debe predominar sobre todo lo demás.

Objetivos y contenidos prioritarios

La elección del objetivo prioritario, puede suponer que deban abandonarse por completo los restantes objetivos . Pero en muchos casos sólo implica una preferencia que determina la selección y programación del trabajo a realizar, sin que, por ello se ignoren otros objetivos, que aún situándose en segundo plano, podrían ser atendidos en la medida correspondiente.

Es importante recordar que a veces la consecución de objetivos intermedios puede ser imprescindible para poder alcanzar después los principales.

En relación con el trabajo a realizar , el establecimiento de prioridades conlleva la selección, postergación y eliminación, respectivamente, de partes del contenido que anteriormente se consideraba oportuno.

Aceptación de objetivos y contenidos prioritarios

Dos elementos de suma trascendencia en la planificación, el desarrollo y el resultado del entrenamiento son: el conocimiento y la aceptación de la prioridad de los contenidos específicos del trabajo de cada colaborador dentro del planteamiento conjunto.

Criterios para establecer las prioridades

El entrenador y sus colaboradores tendrán en cuenta diversos criterios, a saber:
  • a. La importancia de cada objetivo.
  • b. La proximidad de los distintos objetivos.
  • c. La relación entre los objetivos; considerando si la consecución de un objetivo es imprescindible para conseguir otros, y/o facilita que se logren otros objetivos.
  • d. La incompatibilidad o interferencia entre los distintos objetivos.
  • e. El coste estimado para conseguir cada objetivo.
  • f. La probabilidad estimada de lograr cada objetivo.

El establecimiento de prioridades respecto a los objetivos , determina la prioridad del trabajo que se debe realizar en consonancia con el objetivo u objetivos elegidos; por ello es conveniente operar con objetivos hasta que sea posible, “desmenuzándolos ” en objetivos cada vez más simples, mientras sea necesario seguir estableciendo prioridades.

Cuando no sea posible o no merezca la pena, dividir un objetivo en subobjetivos, el problema ya no será dirimir entre objetivos, sino decidir entre los contenidos del entrenamiento para conseguir el objetivo en cuestión. En estos casos, conviene tener en cuenta, fundamentalmente, los elementos a favor y en contra de los distintos contenidos, utilizando criterios como los siguientes:

  • La simplicidad del trabajo a realizar (la simplicidad es un elemento a favor).
  • La urgencia de cada contenido (elemento a favor que el contenido principal sea más urgente).
  • La relación con otros contenidos (elemento a favor que el contenido facilite el desarrollo posterior de otros contenidos.
  • La integración del contenido en el conjunto del trabajo a realizar (elemento a favor si por ejemplo un contenido de trabajo físico puede integrarse en el trabajo técnico o táctico).
  • El coste de cada contenido en dedicación y esfuerzo físico y mental (elemento a favor que el coste sea más bajo que el de otros contenidos).
En líneas generales, es mejor que se considere más prioritario el trabajo: más sencillo, más urgente, que mejor facilite el desarrollo posterior de otros contenidos, que mejor se integre en el conjunto del entrenamiento y que conlleve un menor coste.

Planificación preventiva

La fatiga y el agotamiento físico y psicológico , propician que disminuyan las posibilidades de rendimiento de los deportistas, aumentan el riesgo de lesiones y, en algunos casos incrementan su vulnerabilidad a desarrollar trastornos psicopatológicos; por lo que debe intentar prevenirse estos problemas desde una apropiada planificación del entrenamiento.

Respecto a la prevención de la fatiga y el agotamiento psicológicos, deben emplearse todos los recursos del entrenamiento que contribuyen a aumentar la motivación, fortalecer la autoconfianza y controlar el estrés con medidas como las siguientes:

  1. Plantear objetivos de resultado y realización , y costes en dedicación y esfuerzo para conseguir tales objetivos, que correspondan al interés y la disposición de los deportistas respecto a su actividad deportiva.
  2. Plantear objetivos personales , para cada deportista que sean atractivos y alcanzables , y en cuya decisión se implique el propio deportista.
  3. Controlar el nivel de novedad, dificultad y exigencia de los contenidos del entrenamiento, considerando la capacidad física, técnica, táctica y psicológica de los deportistas.
  4. Situar los contenidos más estresantes del entrenamiento en periodos y días alejados de las competiciones más importantes.
  5. Programar periodos de descanso psicológico en los que los deportistas puedan recuperarse de su desgaste mental.
  6. Incluir en el conjunto del plan, el entrenamiento específico para que los deportistas dominen habilidades psicológicas que les ayuden a controlar su motivación y manejar el estrés al que están sometidos.
  7. Contemplar en el conjunto del plan, el trabajo psicológico “ compensatorio ” (directamente el psicólogo y los deportistas) para compensar el sobreesfuerzo mental de los deportistas. El propósito de este trabajo “compensatorio” es ayudar a los deportistas a mantener su equilibrio emocional sin perjuicio de que realicen los sobreesfuerzos necesarios para rendir al máximo nivel. Es más, su objetivo es que, gracias a ese equilibrio, puedan realizarse más y mejores sobreesfuerzo psicológicos a lo largo del tiempo.