01. Introducción a la psicobiología de la drogadicción

Uso: consumo de drogas de forma inapropiada, ya sean prescritas o no.

Abuso: patrón de consumo intenso y prolongado en el tiempo que puede conllevar riesgos importantes para la salud del sujeto consumidor.

Adicción: el paciente presenta compulsividad y una conducta de búsqueda incontrolable de la droga, además de otros desórdenes del comportamiento.

Uso y abuso: prevención.

Adicción: tratamiento.

La dependencia (adicción) es un desorden del comportamiento cualitativamente distinto de otros porque el cerebro de los adictos es diferente del de los no adictos.

Las personas toman drogas porque les satisface el efecto que producen estas sustancias en su cerebro.

Un consumo de drogas prolongado puede producir cambios duraderos en ciertos aspectos de la fisiología cerebral que conduciría a un desorden permanente del comportamiento.

En el caso de la drogadicción, los factores biológicos y ambientales (sociales y psicológicos) no son separables.

No se pretende tanto revertir los cambios neurobiológicos si no compensarlos en mayor o menor grado. Esto puede conseguirse farmacológica o psicológicamente.

Los tratamientos más efectivos son los que combinan abordajes farmacológicos, psicológicos y sociales.

Los adictos por encima de todo son personas enfermas.

Vulnerabilidad individual ante las drogas

Factores de riesgo biológicos: factores genéticos que predisponen a una mayor sensibilidad del sistema neuroendocrino a los efectos reforzantes de las drogas de abuso.

Otros factores: presión de grupo, entorno familiar, escolar y laboral y el estado mental.

Estado mental: muchos adictos se inician en el consumo de drogas porque consideran que el uso de las mismas les reporta ventajas psicológicas (ej., personas con ansiedad y estrés crónico= barbitúricos o alcohol; personas con depresión, sentimiento de inferioridad, o que no disfrutan la vida= estimulantes como cocaína o anfetaminas).

El tipo de droga que finalmente elige el individuo refleja el estado mental en que se encuentra.

Muchas enfermedades mentales tienen su base en una disfunción de los mismos sistemas cerebrales a los que afectan las drogas. De ahí la relación.

Más del 50% de los adictos a cocaína tienen una historia previa de desórdenes mentales (depresión, ansiedad generalizada y personalidades antisociales), independientemente de su adicción a la cocaína.

Los pacientes con depresión son los más inclinados a automedicarse cocaína. Uno de los efectos de la cocaína sobre el SNC es similar al de los antidepresivos clásicos, y uno de los elementos de la sintomatología del síndrome de abstinencia de la cocaína es la depresión. En los tratamientos farmacológicos de la adicción a cocaína se emplean antidepresivos.

Los adictos suelen tener muchos problemas que acompañan al de la adicción (problemas psiquiátricos, de tipo médico, familiar, penal y de falta de empleo).

Drogadicción:

  • Agente: la droga, con variaciones en el tipo de sustancia, la dosis, la pureza, la vía de administración y la disponibilidad o no.

  • Huésped: el sujeto, con variaciones en su personalidad, su genética, historia personal y la existencia o no de problemas psiquiátricos.

  • Variables ambientales: experiencias estresantes previas, presión de grupo, entorno familiar, laboral, escolar.

Teorías sociales sobre la drogadicción

Los investigadores sociales piensan que existe una estrecha relación entre drogadicción y patrones de desarrollo social

Un pronto inicio al consumo de alcohol y/o marihuana demuestra una tendencia hacia:

  • Comportamientos menos convencionales.

  • Una mayor susceptibilidad a la presión de grupo.

  • La delincuencia

  • Un menor rendimiento académico.

Características y/o circunstancias comunes a los drogadictos:

  1. Consumo: pautas definidas. Consumo de drogas legales (alcohol y tabaco), precede al uso de drogas ilegales.

  2. Síndrome amotivacional: unido al uso de ciertas drogas (marihuana). Caracterizado por cambios de la personalidad que implican apatía y falta de interés generalizado. Es posible que este síndrome exista antes de iniciarse en el consumo de marihuana, y que su uso lo acentúe.

  3. Previo al consumo de drogas ilegales:

    1. Inmadurez emocional e inadaptación.

    2. Adolescentes con mal rendimiento académico e historial conflictivo en los centros escolares.

    3. Delincuencia y comportamientos no aceptados socialmente.

    4. Conjunto de actitudes que facilitan el desarrollo de conductas socialmente desviadas.

    5. Comunidades y barriadas donde el uso de la droga es común.

    6. Conducta y actitud hacia las drogas del grupo de pertenencia (uno de los predictores más destacados).

    7. Niños que se sienten emocionalmente distantes de sus padres (mayor probabilidad de llegar a ser drogadictos).

    8. Mayor edad al iniciar el consumo de drogas = menos probabilidad de llegar a ser dependiente. Período de mayor riesgo de iniciación alrededor de los 20 años.

    9. Cambios en la estructura familiar. Niños que viven con uno solo de sus padres por motivos de separación o divorcio tienen mayor probabilidad de iniciarse en el consumo.

    10. Sentimiento de discriminación debido a la raza, género, clase social u otros factores.

    11. Comunidades en las que la implicación en el consumo y posterior tráfico de drogas es la única alternativa real de éxito económico

La socialización de los que pueden llegar a ser drogadictos es diferente en etapas críticas del desarrollo social.

Teorías basadas en la estructura social

Planteamiento de estas teorías: el comportamiento de los individuos (consumo de drogas) es el resultado de cómo las subculturas, los grupos y la sociedad están organizados, y no es algo particular y propio de los sujetos. No es la sociedad, el grupo o la subcultura en sí la que está causando la aparición de esos comportamientos, si no la organización de esas entidades sociales o la falta de una organización adecuada.

Teorías sobre la desorganización y tensión sociales. Estudian cuáles son los diferentes tipos de cambio social que provocan rupturas y cómo afectan a las personas. A causa del rápido cambio social, los individuos pertenecientes a una comunidad social, religiosa, comercial o económica no se sienten integrados en un momento dado en esas comunidades. Es entonces cuando algunos individuos no integrados comienzan a tender hacia conductas desviadas. La continuidad y estabilidad son esenciales para una socialización adecuada. Las sociedades tecnificadas provocan cambios sociales rápidos, generándose elementos desestabilizadores y desorientadores, pudiendo afectar a los miembros de las organizaciones en épocas críticas de su desarrollo. Ej., adolescentes en periodos de transformación y búsqueda de su identidad personal, con fácil acceso al consumo de drogas.

Cuando la sociedad cambia de preindustrial a industrial y después a postindustrial, se crean nuevas subculturas en el desarrollo social. Cuanto mayor es el nº de etapas en el desarrollo social, mayor es la fragmentación entre los miembros de la comunidad. Esta fragmentación hace cerrados a los grupos sociales, promoviendo la unión entre los miembros de cada grupo y desalentando el contacto con otros grupos.

La confusión y vivencia de ausencia de control de los individuos en las nuevas subculturas así creadas puede conducir al consumo, abuso y dependencia de drogas.

Teoría de la subcultura: el uso y abuso de drogas se debe a la presión de grupo. La influencia de los líderes es clave para entender cómo los miembros del grupo pueden ser convencidos para experimentar con drogas.

Teorías basadas en los procesos sociales

Mantienen que el individuo está forzado por factores extraños a él o es socializado por otros para consumir drogas.

Teoría del aprendizaje social: la drogadicción es una conducta aprendida socialmente. Aprendida a través de la imitación, ensayo y error, improvisación, el reforzamiento de la conductas apropiadas y los procesos cognitivos. Esta teoría intenta explicar cómo se adquiere la conducta de adicción a drogas a través de su interacción con los miembros del grupo.

Grupos primarios: en ellos se comparte un alto grado de intimidad y espontaneidad, los miembros están unidos por lazos emocionales. Ej., familias y residentes en una urbanización o barrio concreto. En estos grupos, se da un tipo de interacción respecto al consumo de drogas altamente específica. Debido a esta interacción, se aprenden técnicas concretas, vivencias y significados apropiados que suelen ir asociados con una droga determinada.

Secuencia aprendida de conductas hasta convertirse en drogadicta una persona (Becker):

  1. Aprendizaje de la técnica de autoadministración de la droga.

  2. Aprendizaje de la percepción de los efectos (de la auténtica sensación y experiencia placentera).

  3. Aprendizaje de los lugares y personas de donde puede recabarse la droga.

  4. Aprendizaje de cómo mantener en secreto su consumo (padres, educadores, etc).

  5. Aprendizaje de la justificación para el consumo continuado.

Este tipo de teoría explica cómo los adultos y ancianos aprenden una actitud favorable hacia el uso de drogas. A través de anuncios, industria farmacéutica, tabaquera, del alcohol…, va instruyendo e inculcando la necesidad, las técnicas y los significados apropiados ligados al uso de drogas que harán sentirse mejor a los usuarios.

Teoría del control: importancia de la socialización positiva. La socialización es el proceso por el que los individuos aprenden e internalizan las actitudes, valores y comportamientos precisos para ser miembros partícipes de la sociedad convencional. Esta teoría mantiene que la conducta humana puede llegar a ser desviada socialmente si se deja sin un control social. Es necesario mantenerse unidos a instituciones como la familia, la escuela y otras de carácter político, social o religioso.

El proceso de socialización consiste en la creación de sistemas de control internos y externos, que pueden ser fuertes o débiles:

Control interno: grado de autocontrol, tolerancia a la frustración, autopercepción positiva o negativa, consecución exitosa o no de metas y tendencia o resistencia a conductas desviadas. Los controles internos son los impulsos, disgustos, frustraciones, rebeliones y sentimientos de inferioridad que animan a una persona a implicarse en conductas asociales. Las presiones ambientales, como la condición social, pueden limitar la consecución de objetivos marcados. Esas condiciones pueden ser: pobreza, falta de cultura, desempleo y marginación por razones de raza.

Control externo: supervisión y disciplina (efectiva o inefectiva), formación moral (consistente o inconsistente), identidad y aceptación personal (positiva o negativa).

Si un individuo tiene un sistema de control externo débil, el sistema de control interno tiene que entrar en funcionamiento para superar las presiones exteriores.

Si el sujeto tiene un fuerte control externo por una buena socialización, formación moral y desarrollo de la autoestima, puede que no precise mucho de su control interno.

Si hay una descompensación entre ambos sistemas (interno y externo) hay una cierta probabilidad de caer en la droga. Si ambos sistemas son débiles, aumenta la probabilidad.

Teorías del etiquetado: la imagen que tenemos de nosotros mismos está en gran parte determinada por los otros miembros de la sociedad. Cada uno de nosotros puede controlar escasamente la imagen que nos gustaría representar. La sociedad tiene más poder en redefinir nuestra imagen. Nuestra imagen está en las manos de quienes admiramos y respetamos. Si los miembros de la sociedad definen nuestras acciones como positivas o negativas, esas definiciones llegan a ser realidad.

Hay categorizaciones negativas que son tan poderosas que incluso dominan sobre las positivas. Ej., si decimos que fulanito es drogadicto, esta etiqueta es tan fuerte que predomina  sobre otras categorías que puede tener fulanito. Una vez que es puesta la etiqueta, es más fácil para los individuos sostener la imagen asignada por la sociedad. Algunos autores sostienen que tras la imposición de una categoría principal negativa se produce el fenómeno de la interpretación retrospectiva, por la que el grupo social reconstituye la identidad del individuo etiquetado. Esto supone redefinir la imagen de la persona en ese grupo.

Esta teoría sugiere que las categorías que empleamos para etiquetar a los individuos tienen influencias sobre su autopercepción.

No explica por qué aparecen las conductas desviadas, pero sugiere cómo podemos llegar a autopercibirnos como desviados socialmente a causa de las percepciones de los demás. Dos tipos de desviaciones sociales:

Desviación primaria: ocurre sin que el ejecutor tenga la impresión de haberla realizado. Primeros actos delictivos. En este caso, lo importante es que el actor no se identifique con que ha cometido un delito.

Desviación secundaria: aparece cuando el individuo comienza a considerarse y percibirse como desviado socialmente. En el momento ocurre esta autopercepción, la desviación primaria pasa a ser secundaria.

Cuando una persona cree que el uso de una droga determinada le sienta bien, la probabilidad de que su consumo se haga regular aumenta considerablemente.

No se ha podido encontrar la URL de especificaciones de gadget.