Edward C. Tolman. Un conductismo molar

Contextualización

Identificación de la corriente intelectual a la que se adscribe el texto

El texto que nos ocupa pertenece al conductismo, pero conviene matizar, porque en determinado momento el conductismo suponía, como afirmaba el colaborador de Hull, Kenneth Spence “un punto de vista muy general, que había llegado a ser aceptado por casi todos los psicólogos”. Con esta afirmación lo que Spence quiere afirmar es que muchos psicólogos habían adoptado un conductismo metodológico, es decir que seguían el principio según el cual la investigación psicológica debe descansar en la observación y experimentación de la conducta. Quienes admiten el conductismo metodológico rechazan el método de la introspección y proponen un método de investigación más objetivo como es el análisis de la conducta. Ahora bien, siguiendo este principio general diferentes autores adoptan diferentes enfoques. En concreto E. C. Tolman adopta un conductismo con importantes pinceladas mentalistas, un conductismo que Leahey define como “propositivo”.

Identificación del autor, la obra y la época en que fue escrito el texto

E. C. Tolman, estudió filosofía y psicología en Harvard teniendo como maestros, entre otros a Musterberg y Yerkes. Aunque durante un tiempo la lectura de Titchener “casi le convirtió a la instrospección estructuralista” fue la lectura del libro de Watson “Behavior” el que le mostró que “la medida objetiva de la conducta y no la introspección, era el verdadero método de la psicología”.

El fragmento que vamos a comentar pertenece a la que es cosiderada su obra principal “La conducta propositiva en los animales y el hombre”, publicada en 1932.

Resumen

Tema

En el presente fragmento Tolman contrapone la visión “molecular” de la conducta propuesta por Watson con su propia visión “molar” de la conducta.

Estructura

En primer lugar Tolman define la concepción molecular de la conducta: es decir aquellas conductas que se explican atendiendo a sus detalles biológicos o musculares Frente a esta concepción reduccionista, Tolman propone una definición holística defendiendo que las conductas son molares, es el sentido de que son globales, se las puede describir sin aludir a términos nerviosos o fisiológicos, suponen una interacción entre los organismos y el medio y (ante todo) se dirigen u orientan a metas: son intencionales

Qué ideas defiende el autor

Se suele encuadrar a Tolman en el marco del “neoconductismo” porque sus estudios se desarrollaron en el campo del aprendizaje y la conducta animal. Sin embargo su conductismo es particular principalmente por dos motivos.


  • Una rata que recorre un laberinto, un gato que sale de una caja problema, un hombre que regresa a casa para cenar; Todos son actos molares, son intencionales y están orientados a una meta, son por lo tanto propositivos. Al ser actos molares (globales) tienen propiedades “emergentes” o distintivas propias que provocan que se puedan identificar y describir al margen de los procesos musculares y nerviosos subyacentes. Por supuesto que las conductas son mediadas por procesos nerviosos y psicológicos e incluso dependen de ellos, pero pueden describirse también sin aludir a ellos.

  • Pero además la teoría de Tolman es representacional, en el sentido de que el explica la conducta en función de lo que el animal “sabe” previamente: expectativas, metas, diferentes estrategias para lograr un fin (por ejemplo una rata que encuentra el camino más corto para salir de un laberinto) que Tolman definirá en términos mentalistas como mapas cognitivos

Ampliación del significado

Relación entre las ideas defendidas en el texto y la corriente intelectual y época a que pertenece

E. C. Tolman fue un autor bastante ecléctico que recibió influencias muy diversas. La más destacada posiblemente sea la de la psicología de la Gestalt (que como sabemos también era una escuela “holistica” que defendía que el todo es más que la suma de las partes). También estuvo influido por el positivismo lógico del circulo de Viena, principalmente por el filosofo Carnap. Del positivismo adoptó Tolman la redefinición de su conductismo como “operacional”, no solo en el sentido de considerar la conducta como una variable dependiente causada por variables independientes ambientales e internas, sino que la conducta es fundamentalmente una actividad mediante la que el organismo opera con su entorno.

Relación entre las ideas del texto y otras del mismo autor

En este sentido los mapas cognitivos que hemos definido anteriormente pueden considerarse como “variables intervinientes” que median entre las variables independientes y las dependientes y que han de tomarse en consideración para explicar la conducta.

Semejanzas y diferencias entre las ideas del texto y las de otros autores y corrientes intelectuales

Normalmente se suele contraponer el conductismo molar de Tolman al conductismo deductivo de Hull, otro neoconductista. Ambos autores presentan ciertas semejanzas pero también importantes diferencias. Hull desarrolló su trabajo bajo las ideas del positivismo lógico y dio importancia a los dos aspectos siguientes:

  1. Las teorías debían ser coherentes, y en el mejor de los casos construirse al modo de los sistemas lógicos deductivos.

  2. Los términos teóricos debían definirse operacionalmente a partir de referencias en la definición a realidades observables.

Para Hull las teorías deben partir de principios primarios y postulados; de ellos se deben deducir principios secundarios que correspondan a fenómenos observables; el rigor en esta concatenación deductiva debe ser análogo al que la geometría obtiene derivando los teoremas o principios secundarios de los principios primarios.

Dado que admite variables intermedias no-observables en la explicación de la conducta, algunos autores dicen que la teoría de Hull es representacional, si bien se añade el matiz de que las variables intervinientes (inobservables) manejadas por él no eran constructos hipotéticos, sino variables con apoyo empírico y que relacionan estímulos con respuestas.

La conducta para Hull es explicada en términos de hábito, hábitos que el organismo adquiere con el objetivo de reducir el impulso. Por su parte, el impulso no es otra cosa que la expresión de un estado de necesidad y es una variable intermedia de naturaleza fisiológica Con respecto al conductismo radical de Skiner las diferencias son más notables aún, ya que el conductismo radical considera que para entender la conducta no hay que referirse a actividades mentales ni fisiológicas, ni a constructos hipotéticos referidos a las mismas. El conductismo radical pretende una comprensión de la conducta en relación con el mundo físico y social en que tiene lugar. La conducta se define en función de una descripción estricta y precisa de las variables ambientales y conductuales siendo producto de la historia de reforzamientos (registro acumulativo) y de la susceptibilidad genética al reforzamiento pero nunca en función de metas, intenciones ni ningún evento mental.

Discusión

Actualidad del tema tratado y validez de sus ideas

En realidad lo que podía achacársele a Hull en una época dominada por el positivismo lógico en las ciencias era que sus mapas cognitivos necesitaban la presencia de un “fantasma en la máquina”. Toman era muy intuitivo pero le faltaban recursos para eludir esta circunstancia. Con el auge de la psicología cognitiva y ante todo mediante las teorías de computación se puede hacer referencia a mapas cognitivos y librarse al mismo tiempo del “fantasma en la máquina”

Conjeturas sobre las relaciones entre las ideas del texto y las características socioculturales de la época en que fue escrito

Aunque el enfoque de Tolman no fue tan influyente como otros en su época no se puede negar que sus mapas cognitivos pueden considerarse una intuición certera de lo que la psicología cognitiva argumentaría después. Al poner la conducta intencional en el foco de interés, en cierto sentido puede considerarse que Tolman se adelanto a su época y su atención por las metas y los fines ponen “sobre la mesa” cuestiones que interesarán a la psicología en años posteriores.