Jhon Searle. La habitación china

Contextualización

Identificación de la corriente intelectual a la que se adscribe el texto

En 1931, el matemático checo Kurt Godel descubrió que había teoremas matemáticos que eran verdaderos aún cuando no se pudiesen demostrar. Ante esto, Alan Turing, también matemático y convencido de que las matemáticas son una ciencia exacta regida por reglas lógicas, se propuso trabajar en aquellos teoremas que sí podían ser demostrados.

Para hacerlo, ideó una máquina imaginaria capaz de realizar de manera totalmente mecánica los procesos que normalmente llevaría a cabo un matemático. Había una máquina para cada proceso; así, había una máquina que sumaba, otra que multiplicaba, etc. Estas máquinas acabarían por recibir el nombre de "Máquinas de Turing".

Básicamente, lo que quería era hacer una lista de los problemas que una máquina sería capaz de resolver siguiendo reglas lógicas (algorítmicas). Si esta lista abarcaba todos los problemas matemáticos, entonces su tesis quedaría demostrada, y con ella la teoría de la computabilidad.

Tras estudiar con detenimiento el funcionamiento de sus máquinas, concluyó que era posible diseñar un artilugio único capaz de cumplir las funciones de cualquier otra máquina de Turing. A ésta se le llamó la "Máquina Universal de Turing".

Alan Turing había establecido las bases teóricas. En abril de 1949 se construía el EDSAC el primer dispositivo capaz de comportarse como una máquina universal de Turing: nacía el primer ordenador y con él se proveía de un arma poderosa a las corrientes disidentes con el conductismo en psicología: se proclamaba un nuevo tipo de mentalismo, con un importante matiz, era un mentalismo que no necesitaba recurrir al “hombrecillo en la cabeza”: había nacido la Psicología Cognitiva Mientras que algunos psicólogos cognitivos, algunos años después utilizarían la metáfora mente-ordenador en un sentido flexible, más bien como una analogía, para los partidarios de la I.A. fuerte la comparación va más allá y opera en ambas direcciones:

  • La mente funciona igual que un programa de ordenador, siendo el cerebro una especie de ordenador biológico. La mente es al cerebro lo que el programa es al ordenador.

  • Un ordenador, convenientemente programado para simular la inteligencia humana, no sólo es una simulación de inteligencia sino que es inteligencia. Dicho de otro modo: los ordenadores digitales pueden tener “mente”

Identificación del autor, la obra y la época en que fue escrito el texto

El texto que vamos a comentar, “La habitación china”, es un experimento mental, propuesto por el filósofo de la mente y el lenguaje John Searle para atacar la idea de que la mente es como un programa de ordenador. Se trata de una de las críticas más sagaces a los postulados de la I.A. fuerte y podemos decir que desde su publicación en 1984, ha levantado ríos de tinta.

Resumen

Tema

Mediante este experimento mental, Searle se propone demostrar (y en esto estarían de acuerdo los partidarios de la I.A. débil) que una máquina puede “simular” inteligencia, puede comportarse “como si” tuviera mente, pero que no es cierto, por la propia definición de “ordenador digital” o “programa” que una máquina pueda “pensar” realmente.

Estructura

El experimento es el siguiente: Un hombre que no tiene ni idea de chino, es encerrado en una habitación, en la que hay varias cestas llenas de símbolos chinos. En la habitación también hay un manual en castellano que explica cómo combinar esos símbolos, pero las instrucciones que contiene se basan sólo en la sintaxis de los garabatos y no en su semántica. Por ejemplo, una de las reglas del manual podría decir: "toma el garabato “changyan” de la cesta A y ponlo junto al garabato “chengyen” de la cesta B". Entre las instrucciones hay además una que especifica como enviar fuera de la habitación ciertas combinaciones de símbolos chinos ante la entrada de nuevos símbolos.

Fuera de la habitación, los "programadores" de este experimento llaman a los símbolos que entran en la habitación "preguntas" y a los que salen "respuestas". Los programadores son tan buenos diseñando programas y el hombre es tan bueno manipulando los símbolos que pronto el sistema llega a ser tan eficaz, que sus respuestas son emitidas en perfecto chino, indistinguibles de las de un hablante chino real. Pese a ello ¿se puede afirmar que el hombre (o el sistema) entiende chino?

Qué ideas defiende el autor

La idea principal es muy clara: una cosa es manipular símbolos conforme a unas reglas formales (lo que constituye la propia definición no rigurosa de “programa”) y otra cosa es “comprender” estos símbolos. En términos linguisticos: el programa lleva a cabo manipulaciones sintácticas la mente humana lleva a cabo manipulaciones semánticas