06. La alegría, la tristeza y la ira

Alegría

DEFINICION: es el sentimiento positivo que surge cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar, cuando consigue una meta o cuando tiene una experiencia estética. Su duración es breve y ocasionalmente se experimenta un estado de placer intenso o éxtasis. Se encuentra dentro del nivel más básico de las emociones de bienestar. Sus manifestaciones especificas y su intensidad estarán determinadas por el grado de deseabilidad del acontecimientos, por la realidad del desencadenante (aprobar un examen vs. Hacernos millonarios), la proximidad psicológica del acontecimiento, la cualidad de inesperado y el nivel de activación o excitación fisiológica previa.

DESENCADENANTES: Algunos atenúan o eliminan contingencias negativas: alivio de dolor físico, posibilidad de tener contacto social, resolución favorable de una situación crítica, o la mitigación de emociones negativas.

Otros desencadenantes se relacionan con la ocurrencia de acontecimientos positivos: estimulación placentera, experiencia estética, o recibir reconocimiento.

Ambos tipos pueden ocasionar alegría aun cuando los sufre otra persona. La alegría por el mal ajeno se refiere a sentirnos alegres por la desventura que sufre otro. La alegría hilarante (aquella que cursa sonrisas y risas o carcajadas) se desencadena por la exposición a situaciones cómicas, la estimulación táctil, la contemplación de otros que se hayan bajo este estado, por uso de determinadas sustancias químicas, o por la transgresión de determinadas normas.

MODULADORES El carácter extrovertido se asocia con mayor experiencia de afecto positivo. La jovialidad (rasgo de la extroversión) facilita la inducción de este afecto positivo. La seriedad y el mal humor, sin embargo, frenan el afloramiento de júbilo. El modelo factorial de jovialidad estado-rasgo, analiza estos tres factores. Según éste modelo, se concluye que el nivel de jovialidad es mejor predictor del nivel de alegría, que la extroversión. Además personas con puntuación alta en jovialidad muestran signos faciales de alborozo con más frecuencia, intensidad, y duración que aquellas que puntúan bajo. También se observo un efecto acumulativo según el cual, la exposición a sucesivos episodios de alegría producen un aumento en el nivel de jovialidad.

El consumo de alcohol y drogas psicoactivas son capaces de modificar el umbral de inducción de la alegría, inhibiendo o facilitando su manifestación en función de la dosis, la tolerancia y el tiempo transcurrido. La intoxicación inducida puede llevarnos a estados de euforia intensa, bajo el que estímulos irrelevantes son poderosos activadores de alegría.

Por último, el contexto sociocultural determina cuando, donde y con quien puede expresarse esta emoción. Este efecto regulador de la socialización no tiene un carácter discreto sino que se extiende a lo largo de un continuo de intensidad.

PROCESAMIENTO COGNITIVO: el proceso se inicia ante un objeto que aparece de forma muy rápida, y sorpresivamente. Por lo que su grado de predictibilidad es bajo. Ese estimulo se valora como positivo, posee una alta relevancia para el sujeto y aunque su ocurrencia no era esperada, sí los son sus consecuencias. Este suceso suele ser valorado como consonante con los planes de la persona y como una ayuda a su culminación. En un primer momento, el suceso acapara toda la atención, pero luego, la atención se libera y el grado de urgencia para afrontar la situación es bajo. La causa suele ser otra persona o un objeto, por lo que el sujeto puede ejercer poco control, y dado que es agradable, se adapta fácilmente. El grado de intimidad y proximidad afectiva determinaran el modo de expresión emocional. Aunque al ser un sentimiento desbordante, muchas veces es difícil la modulación normativa.

FUNCIONES: atenúa la respuesta fisiológica al estrés, y agiliza el reajuste homeostático del organismo tras afrontar una situación estresante. Atenúa los correlatos psicológicos propios de las emociones negativas (ej.: reduce ansiedad). Facilita la posibilidad de explorar nuevas alternativas de afrontamiento. Es un reforzador intrínseco que lleva a la persona a esforzarse y persistir en sus metas. Regula la interacción social (informa de nuestra buena disposición para mantener una relación). Algunos componentes son aprendidos y están cargados culturalmente como la sonrisa fingida, y otros tienen una alta carga genética como la sonrisa de un bebe que ejerce una poderosa atracción sobre el adulto induciéndolo a interactuar positivamente con él. Su retirada le indicara también al adulto, que el niño está sobrecargado o que la interacción ya no es agradable. Además de favorecer las interacciones amistosas, inhibe el comportamiento hostil. También favorece nuestra disposición a desarrollar conductas prosociales.

EFECTOS SUBJETIVOS: es experimentada como una vivencia placentera y de carácter reforzante.

El sujeto se siente complacido, embargado por el júbilo, contento, lo que da pie a una actitud optimista, favorece el incremento de la autoestima y la confianza en las propias capacidades. La experiencia optima o de flujo, también llamada autotélica o autogratificante, es una clase de vivencia que resulta tan enriquecedora y gozosa que aunque no tuviera ninguna consecuencia positiva para la persona, merece la pena en sí misma.

ACTIVIDAD FISIOLOGICA: disminuye el tono muscular y los movimientos paroxísticos del tronco y hombros. No se altera el ritmo respiratorio, pero se da una mayor frecuencia expiratoria. Se producen movimientos sacádicos de baja amplitud y alta frecuencia que se corresponden con el carcajeo y tienen su origen en las contracciones del diafragma y los abdominales. Se produce una ligera aceleración de la frecuencia cardiaca, aumento de la presión sistólica y diastólica, y del volumen sanguíneo. Se dan fluctuaciones notorias en la actividad electrodérmica. Se observo que la alegría puede motivar modificaciones endocrinas diversas (incremento de endorfinas) aunque aún está pendiente de contrastación empírica. También se relaja el esfínter y se llora “de la risa”.

EXPRESION CORPORAL: se elevan los pómulos y se estrecha la apertura palpebral, se elevan y retraen bilateralmente la comisura labial, y se separan los labios.

La sonrisa sentida, genuina, o autentica acompaña al sentimiento de una emoción positiva. Implica la contracción de los músculos cigomático mayor, de la porción orbital del orbicular del parpado, lo que hace que se estiren los labios, se eleven las mejillas, y se agoste la apertura de parpados. El gesto confluye con el sentimiento de alegría.

La sonrisa falsa o fingida es un gesto afectivamente vacio, que trata de aparentar un sentimiento positivo que realmente no está ocurriendo. Se simula experimentar alegría. Juega un papel clave en la interacción social, indicando aceptación, disposición para interactuar, o para dar buena imagen de nosotros. La contracción muscular es menos intensa y la expresión del gesto menos marcada.

La sonrisa enmascarada o miserable se da cuando una persona está experimentando una emoción negativa e intenta ocultarla aparentando un sentimiento positivo. No solo se compone una expresión afectiva, sino que se debe inhibir otra.

En las dos sonrisas falsas hay una baja o nula activación del orbicular de los parpados, y se observa asimetría en el rostro. La expresión emocional se desdibuja súbitamente o se manifiesta durante periodos de tiempos exageradamente largos. En estos casos solo está implicada la corteza motora y su sistema piramidal. El gesto se construye de forma voluntaria. Una lesión en el cortex motor impedirá al paciente reírse voluntariamente, a propósito, pero sí lo hará de forma espontanea o involuntaria. Una lesión en el sistema límbico o en los ganglios basales permite al paciente reírse voluntariamente pero sin emoción. Se presenta la parálisis facial inversa o emocional, que hace que no se active la sonrisa emocional o autentica.

La risa, implica además un soporte muscular más complejo que la sonrisa. Y a medida que vaya aumentando el nivel de júbilo, se van produciendo movimientos de extremidades, del trono, caída al suelo, búsqueda de apoyo, convulsiones o temblores.

AFRONTAMIENTO: la alegría plantea un bajo nivel de demanda, la persona dispone de recursos suficientes para hacer frente a los requerimientos asociados a la experiencia emocional. También actúa como un atenuador, ya que facilita el restablecimiento de diferentes parámetros biológicos y psicológicos alterados durante procesos emocionales negativos. A nivel cognitivo, genera una actitud más positiva en cuanto a la categorización y afrontamiento de la realidad. Se optimiza el rendimiento cognitivo y se mejoran las tendencias afiliativas y relacionales de la persona.

MEDIDA: FACS, MAX. FAST (Facial Affect Scoring Technique) facilita el reconocimiento de diferentes expresiones faciales proporcionando una especie de catalogo de las mismas. La STCI (State-Trait Cheerfulness Inventory) facilita la medida de los tras constructos (jovialidad, seriedad y malhumor) del modelo de “Jovialidad estado- rango”.

CONSECUENCIAS: facilitan el recuerdo de información positiva. Nos volvemos más cautelosos con el fin de preservar el mayor tiempo posible este estado afectivo. Para ello desatendemos información negativa y evitamos implicarnos en actividades complejas o poco gratas. Se promueven conductas que alienten el gozo. Se incrementa la flexibilidad cognitiva, nos resulta fácil planificar y adoptamos decisiones de forma rápida.

La alegría influye sobre nuestra conducta social, ya que somos más generosos, prestamos más ayuda, y asumimos responsabilidades, nos sentimos más abiertos, y nos sentimos más afines con aquellos que también están alegres.

A veces la alegría puede perder su carácter adaptativo. La hipomanía es la manifestación mas moderada, y la manía, la más extrema. Durante un episodio maniaco, se producen alteraciones cognitivas que se traducen en sentimientos de grandiosidad y exaltación de la propia estima. Las creencias delirantes representan una exageración de las capacidad y posibilidades reales del paciente. Se reduce la necesidad de sueño, y se manifiesta una marcada hiperactividad. El humor eufórico puede convertirse en irritabilidad, hostilidad y agresividad. Y a veces se puede derivar en depresión.

Tristeza