09. Las emociones autoconscientes: culpa, vergüenza y orgullo

En las emociones autoconscientes subyace un rasgo fundamental: algún tipo de valoración positiva o negativa del propio yo. Esta autoevaluación no tiene por qué ser consciente ni explicita. Son difíciles de estudiar, la gente habitualmente no distingue entre ellas.

Son emociones secundarias o derivadas, ya que parecen surgir como resultado de diversas transformaciones de otras más básicas.

También son emociones complejas, ya que requieren el desarrollo previo de ciertas habilidades cognitivas.

Se debe desarrollar una cierta noción del yo como separado de los otros, una cierta autoconciencia.

También se debe desarrollar la capacidad de sentir vergüenza, que va asociada al autorreconocimiento. La vergüenza parece ser la más rudimentaria de las emociones autoconscientes, ya que las otras exigen habilidades cognitivas más complejas y por eso aparecen más tarde.

Son emociones sociales ya que tienen importantes aspectos interpersonales. El desarrollo del niño es fruto de la interiorización de los valores y normas culturales. También es parte de la construcción del propio niño, pero esta se asienta en las experiencias cotidianas del niño en sus interacciones sociales.

Estas emociones surgen en contextos interpersonales y conllevan tendencias a la acción con importantes implicaciones interpersonales. Estas emociones juegan un papel fundamental como motivadores y controladores de la conducta moral por eso también se las denomina emociones morales o sociomorales.

Lewis propone un modelo estructural de elicitacion de las emociones autoconscientes en el cual es posible entender las características de cada una de ellas a partir del cruce de dos variables: la evaluación positiva o negativa de la propia conducta y la atribución interna global o especifica de dicha conducta.

Primero hacemos una evaluación de las propias acciones, como éxitos o fracasos. Esto genera la autorreflexion que da lugar a la evaluación de las acciones como éxitos que dependen de uno mismo, una atribución interna. Esta atribución puede ser global si se refiere al yo en su conjunto o especifica si se refiere únicamente a la acción. A partir de este modelo se distinguen cuatro emociones.

Orgullo

  • Surge de una evaluación positiva de una acción propia.

  • La persona se siente alegre, y llena de satisfacción. Se halla atrapado y absorto en la acción que le hace sentirse orgulloso.

  • Al ser un estado positivo, la persona tratara de reproducirlo.

Hubris

  • Surge de una evaluación positiva del yo de carácter global. Es como un orgullo exagerado. (Arrogancia)

  • El yo en su conjunto es objeto de loa por parte del sujeto, “estar pagado de sí mismo”, y en extremo se asocia al narcisismo. Es un estado positivo y reforzante.

  • La persona está satisfecha consigo misma, y tratara de mantener este estado. Esto es algo adictivo. En general provocan el rechazo de los demás, ya que este estado suele interferir con las necesidades de otros, y es fácil que dé lugar conflictos interpersonales. Además del sentido de superioridad y desdén que se expresa hacia los demás.

Culpa

  • Surge después de una evaluación negativo del yo, mas especifica, referida a una acción concreta.

  • Se experimenta dolor que tiene que ver con el objeto del daño que se ha hecho o con las causas de la acción realizada.

  • No es tan displacentera como la vergüenza, ni provoca confusión, ni interrumpe la acción. Sí conlleva una tendencia correctora a través de conductas que reparen la acción negativa.

  • La persona se mueve inquieta por el espacio.

  • La persona se puede librar fácilmente de este estado a través de una acción correctora.

  • Su intensidad negativa es menor, es menos autodestructiva y es más útil que la vergüenza. Es una emoción con valor moral
  • Es más privada, surge de la propia desaprobación y no requiere de observadores externos.

  • Aparece cuando se transgreden ciertas normas.

  • Es resultado del conflicto entre yo y superyó o conciencia moral.

  • El foco de atención está en la conducta.

  • Es una experiencia emocional mas interna.

  • Personas tendentes a sentir culpa, son bastante empáticas y no son tendentes a sentir emociones negativas.

  • Se asocia con una regulación constructiva de la ira.

  • Según Freud, tiene un carácter muy negativo para el sujeto dada su naturaleza fuertemente inhibitoria, su asociación con la necesidad de castigo y su tendencia a desencadenar múltiples mecanismos de defensa, dando lugar a conductas desadaptativas.

  • También tiene su lado negativo. En ocasiones puede ser desadaptativa cuando se fusiona con la vergüenza. La culpa freudiana hunde sus raíces en la ansiedad asociada a la transgresión e incluye fuertes dosis de agresividad hacia uno mismo y hacia el exterior, es de carácter ansioso-agresivo, y tiene efectos negativos para sujeto y en el plano interpersonal. Luego hay una culpa mas empática que se da cuando la persona siente el dolor ajeno y se percibe como causante de ese dolor, tiene efectos positivos en el plano interpersonal, y a pesar del malestar no tiene ningún efecto negativo para el sujeto. La tristeza es común a ambos tipos de culpa

Vergüenza

  • Surge después de una evaluación negativa del yo, de carácter global.

  • La persona desea esconderse, desaparecer.

  • Es un estado desagradable, que provoca interrupción de la acción, confusión mental, torpeza para hablar.

  • Físicamente, se encoge el cuerpo

  • La persona intentara librarse de este estado emocional ya que supone un ataque global al yo. Si no lo consigue recurrirá a mecanismos como reinterpretación de eventos, disociación del yo, u olvido de la situación.

  • Es más pública, surge de la desaprobación de los demás, y requiere de la presencia real o imaginada de los otros.

  • Aparece cuando no se alcanzan ciertos estándares o metas.

  • Es resultado del conflicto entre el yo y el yo ideal.

  • El foco de atención está en el self.

  • Es provocada por factores externos.

  • Personas tendentes a sentir vergüenza no son empáticas y sí son tendentes a sentir ira, hostilidad, etc. En general, implican mayor animadversión y agresividad hacia los otros.

  • Se asocia con una mala regulación de la ira.

  • Se asocia a diversos síntomas patológicos como depresión, ansiedad, baja autoestima, trastornos de alimentación, y sociopatia subclinica.

Shame

  • Mayor intensidad, mas dolor, surge ante fallos más serios, y ante transgresiones de carácter moral.

  • Se asocia a la percepción de deficiencias en el yo esencial.

  • Expresión de querer esconderse o desaparecer.

  • Mayor sensación de responsabilidad, mayor pesar y enfado con uno mismo, y tendencia a creer que los otros están enfadados con uno mismo.

Embarrassment

  • Surge ante agresiones sociales o meteduras de pata triviales.

  • Se asocia a la percepción de deficiencias en el yo tal como se presenta en el exterior.

  • Muestra movimientos ambivalentes, de aproximación y evitación a los otros.

  • Resultan en general divertidas, ocurren de repente, y hay cambios fisiológicos más intensos como sonrojo, y una mayor sensación de exposición a los demás.

  • Es la más social de las emociones autoconscientes ya que se produce sin excepción en presencia de otros.

  • Se produce cuando ciertos roles sociales se ven trastocados y las interacciones sociales resultan raras o torpes.

  • Lewis distingue el embarrassment provocado por la exposición a los otros (forma débil de shame), y el provocado por la autoevaluación negativa.

  • Tiene una importante función social al servir de señal de apaciguamiento a los otros, comunicamos que compartimos las reglas sociales, aunque en ese momento hayan resultado algo trastocadas.

El orgullo surge cuando la persona valora positivamente su conducta en relación a unos estándares, al ser altamente reforzante, favorece conductas similares futuras, y fortalece la propia autoestima. Cumple una función muy importante en la orientación de la conducta, en el desarrollo psicológico de la persona, y en su bienestar subjetivo. Tangney distingue entre orgullo alpha (hurbis) y orgullo beta. Hurbis más que una emoción ante una situación concreta es una disposición o rasgo de la personalidad muy poco adaptativo (aunque aun no hay apoyo empírico que lo demuestre).