04. La motivación en el control de la acción

Introducción

Inicialmente la motivación se consideró como un impulso instintivo para corregir ciertos estados de privación. Pero, conforme se avanza en su estudio y se aplica específicamente al ser humano, se pasa a estudiar cómo se encuentra cognitivamente motivado para llegar a alcanzar ciertas metas.

Así el componente subjetivo (=motivación), por un lado, y los incentivos externos, por otro, van a determinar el comportamiento.

La conducta extrínseca e intrínsecamente motivada

La motivación es el motor de la acción, en el sentido que dirige, energiza e instiga a la conducta, mientras que el aprendizaje nos enseña a dar la respuesta adecuada. Cuando la acción se encuentra guiada por estímulos externos, se habla de motivación extrínseca (ME), porque esos estímulos determinan que se aprenda esa conducta, mientras que si la acción no se encuentra determinada por el ambiente, entonces se habla de motivación intrínseca (MI).

La principal diferencia entre ME y MI es la fuente de la que surgen (intrínsecamente la motivación emana de fuentes internas y extrínsecamente surge de los incentivos) y se consideran dos dimensiones separadas que pueden tener distintos niveles dependiendo del momento, de la actividad y de la persona. Así, un mismo comportamiento puede tener ME para algunas personas, y MI para otras.

La investigación sobre la ME surgió de los planteamientos conductistas de Skinner sobre el papel del refuerzo en la conducta y, posteriormente desde la teoría del incentivo de Dickinson, se incorporaron los aspectos cognitivos (la interacción entre estados emocionales y expectativas cognitivas, esto es, entre consecuencias y el valor de éstas para el sujeto).

Los estudios sobre la MI consideran que el hombre se encuentra intrínsecamente motivado para saber sobre su entorno, por lo que su nivel de MI correlacionará positivamente con su aprendizaje, sus logros y su percepción de competencia.

Motivación extrínseca

La ME se encuentra determinada por factores ambientales y sus consecuencias sobre la conducta; hace referencia a los factores del ambiente que nos llevan a dar una determinada respuesta, a repetirla, y finalmente, a adquirirla. El incentivo “atrae al organismo”, en el sentido que hace referencia a los aspectos de la estimulación externa que inciden sobre la conducta motivada. El valor de incentivo del estímulo depende de la historia del sujeto y sus características personales.

Por un procedimiento de condicionamiento clásico de segundo orden (=un estímulo originariamente neutro al asociarse en el tiempo a otro que provoca automáticamente una situación, puede llegar a provocar esa misma respuesta), los estímulos adquieren sus propiedades hedónicas (tanto agradables como aversivas), mientras que por un condicionamiento operante, se emiten aquellas respuestas que permiten alcanzar esos estímulos o huir de ellos. Se considera, entonces, que la motivación de incentivo se basa en la anticipación de las propiedades del reforzador, o lo que es lo mismo, en las expectativas que se crea el sujeto de la situación, lo que le lleva a emitir una determinada respuesta.

La ME es aprendida por condicionamiento operante, puesto que es regulada por el ambiente; aunque los estímulos adquieren sus características hedónicas por condicionamiento clásico.

La experiencia hedónica que se tenga de los reforzadores motiva al sujeto a dar la respuesta.

Efecto del incentivo en los niveles de motivación

El incentivo precede a la ejecución y la facilita por las expectativas creadas, y el valor que posee depende del sujeto que lo percibe e interpreta. El incentivo no es el causante de la conducta, pero incrementa su probabilidad de repetición.

Es importante la distinción entre recompensa, castigo e incentivo para entender la conducta motivada:

  • La recompensa es un objeto agradable que se da como consecuencia de una conducta y su objetivo es incrementarla.

  • El castigo es un objeto desagradable que se da al final de una conducta y su objetivo es reducir dicha conducta.

  • El incentivo es el componente motivacional de la acción, en cuanto que se sabe de antemano qué se va a conseguir si se realiza una conducta concreta, lo que lleva al sujeto a realizarla.

Un mismo objeto puede actuar como recompensa o como incentivo; y un estímulo aversivo puede ser a la vez castigo e incentivo aversivo.

La principal diferencia entre reforzador e incentivo es que los reforzadores (agradables o desagradables) aparecen después de la ejecución del sujeto y consiguen que vuelva a repetirse dicha ejecución, mientras que los incentivos actúan antes de emitirse la conducta y determinan su fuerza, pues vienen a fijar el interés que tiene el sujeto por el estímulo ambiental.

El incentivo externo afecta a la ejecución porque “distrae” la atención del proceso de aprendizaje hacia las conductas necesarias para obtener la recompensa cuanto antes.

Desde las teorías del incentivo se estudian los efectos de la manipulación del reforzador sobre la conducta.

Consecuencias del incentivo agradable sobre la conducta

Este tipo de incentivo crea expectativas para que se incremente el número de respuestas e, incluso su velocidad de emisión. Las 5 variables más importantes que afectan a la motivación de incentivo de una conducta premiada son:

  1. la contingencia incentivo-conducta motivada: cuando la ejecución de la conducta motivada no siempre es contingente con el incentivo esperado, estamos ante un programa de refuerzo parcial, esto es, la emisión de la respuesta no siempre tiene las consecuencias que se desean.

    • Si el sujeto debe dar un número de veces determinado la respuesta antes de recibir el incentivo, hablamos de programa de refuerzo de razón (si el número de respuestas a emitir varía de un ensayo a otro, hablamos de programas de razón variable). Si sólo se da el incentivo cuando ha transcurrido cierto tiempo determinado, hablamos de programa de refuerzo de intervalo (si el tiempo varía de un ensayo a otro, se trata de programa de intervalo variable).

  2. la cantidad y la calidad del incentivo: la ejecución de la conducta motivada aumenta conforme se incrementa la cantidad del estímulo reforzante por las expectativas que conlleva; aunque para establecer la cantidad óptima del incentivo hay que conocer la historia previa del sujeto. Los cambios en la calidad del incentivo provocan cambios en la conducta motivada (=efecto de contraste). El efecto de contraste conductual positivo, o efecto de elación, hace que si se ha entrenado al sujeto con una recompensa y ésta se incrementa, el sujeto estará más motivado. El efecto de contraste conductual negativo o efecto de depresión hace que si a lo largo del experimento disminuimos la magnitud de la recompensa, los sujetos respondan menos o peor.

  3. la detección de la causalidad: cuando se produce un emparejamiento accidental de una conducta con un premio, se crean ciertas expectativas sobre que se repita la respuesta; la cual no llega a ocurrir puesto que la respuesta en esas circunstancias no es la causante del incentivo; es lo que se llama conducta supersticiosa (ej: ponerse calcetines rojos en los exámenes porque da buena suerte, etc).

  4. la demora del incentivo: provoca que se reduzca el valor del incentivo, se llama descuento de la demora. El margen de tiempo en el que se cambia el criterio de decisión y se pasa a preferir otro reforzador más inmediato se llama margen de vulnerabilidad, y depende de la magnitud y de la demora del reforzador, y del autocontrol y la impulsividad del sujeto. Los estímulos marca, o estímulos de marcaje actúan como inventivos secundarios para que se emita la respuesta aunque el premio no esté disponible; estos incentivos secundarios son contingentes con la conducta motivada, porque minimizan los efectos de la demora del incentivo.

  5. los distintos niveles de motivación: cuanto más intensa es la motivación en una tarea, mejor es la ejecución del sujeto, y más tiempo tarda en dejar de emitir la respuesta, aunque no reciba un reforzador durante la ejecución. Aún así, hay variables que afectan a ésto: el nivel de dominio de la tarea, y la propia percepción sobre el dominio de la tarea.

Cuando se trabaja con un programa de intervalo fijo, no se dispensa el incentivo hasta pasado un tiempo establecido de antemano, lo que provoca en el sujeto unas expectativas que le llevan a emitir la respuesta cuando se cumple ese intervalo de tiempo. También existe el programa de intervalo variable en el que el período de tiempo transcurrido varía de unos a otros según un promedio. En esta situación al sujeto le es difícil crearse expectativas sobre el incentivo, por lo que la tasa de respuestas es estable.

La cantidad y la calidad del incentivo afectan más que al aprendizaje de una conducta en sí a su ejecución, de tal forma que incrementos en la cantidad y la calidad del incentivo provocan efectos exagerados en la ejecución de la conducta.

Mazur estableció que el valor del incentivo de un premio demorado aumenta en proporción creciente por unidad de tiempo conforme desciende la demora. El margen de vulnerabilidad es el período de tiempo en el que se cambia el criterio para decidirse por el premio más inmediato que depende de la magnitud, del tiempo de demora y del autocontrol del sujeto.

Un nivel de motivación elevado producirá mejores ejecuciones, si bien depende del nivel de dominio sobre la tarea, de la propia percepción de dicho dominio y de las necesidades del sujeto.

Efecto de la retirada del incentivo agradable sobre la conducta

Cuando la respuesta del sujeto provoca que desaparezca el premio, el valor del incentivo lleva a que no se repita la conducta y nos encontramos ante una situación denominada de omisión.

Consecuencias del incentivo desagradable sobre la conducta

El sujeto puede emitir una respuesta para evitar o escapar de un estímulo desagradable (situación de escape/evitación), o también puede dejar de dar una respuesta porque es castigada con un estímulo desagradable (situación de castigo).

En la situación de escape/evitación, las expectativas que crea el sujeto ante la situación es lo que le permite no sufrir las consecuencias del estímulo desagradable (ejemplo: si nos sentó mal la comida en un restaurante, evitaremos volver a él).

El objetivo del castigo es la reducción de la intensidad y la frecuencia de una conducta, y sus resultados dependen del buen empleo de las siguientes variables:

  • su intensidad (debe ser al principio intenso; y en cualquier caso ha de ser fuerte, pues un castigo débil tiene poco efecto sobre la conducta, y además ese efecto es transitorio).

  • su duración (Cuanto más largo, más efectivo).

  • Su contingencia: siempre se debe producir la contingencia, esto es, siempre se debe aplicar el castigo ante la conducta inadecuada.

  • la demora en su aplicación (debe aplicarse inmediatamente a la emisión de la conducta). Es una variable muy influyente en la supresión de la conducta.

  • y la disponibilidad de una conducta alternativa. Así, si a la vez que castigamos una respuesta premiamos otra distinta, la probabilidad de ocurrencia de la respuesta castigada disminuirá drásticamente.

El mal empleo o el uso constante del castigo provocan ansiedad en quien lo padece; y éste recurrirá con más frecuencia al castigo en las interacciones con los demás, haciéndole más agresivo.

Si es un castigo incontrolable (no se puede escapar de él), se produce lo que se conoce como indefensión aprendida, e induce a que no se sepa responder ante otras situaciones.

Resultados de la desaparición del incentivo sobre la conducta motivada

En la situación de extinción la motivación del sujeto desciende al no ser contingente su respuesta con sus expectativas. Al inicio, cuando desaparece el incentivo, la emisión de la conducta se incrementa y aparece frustración.

La extinción puede ser tan adaptativa como la adquisición (por ejemplo, cesarán las rabietas de un niño cuando se le deje de prestar atención durante las mismas).

Se denomina resistencia a la extinción al número de veces que se sigue dando la respuesta en ausencia del incentivo y depende de variables como:

  • la contingencia incentivo-conducta motivada, dado que se ha comprobado que la extinción se hace más lentamente con el empleo de programas de refuerzo parcial

  • si la conducta es adquirida en diferentes entornos: la extinción es más difícil puesto que el estímulo del incentivo posee más claves contextuales.

  • el número de ensayos realizados: un entrenamiento largo provoca mayor resistencia a la extinción.

  • las variaciones en la demora del incentivo: estas variaciones durante la adquisición provoca mayor resistencia a la extinción cuando se han empleado demoras diferentes mientras se aprendía la conducta. En caso de haber usado la misma demora, esta variable no afecta a la extinción.

Motivación intrínseca

La MI supone una necesidad psicológica por implicarse en algo sin recompensa externa (se obtiene la recompensa en la misma realización de la tarea) e implica creatividad y curiosidad. En este sentido, los estímulos novedosos, imprevisibles y complejos despiertan nuestra curiosidad porque provocan un conflicto conceptual. Ya desde niño y en las distintas etapas de su desarrollo, el ser humano busca respuestas de forma activa a las preguntas sobre su entorno.

La disonancia conceptual crea un conflicto que aumenta conforme se incrementa la discrepancia entre las respuestas posibles, generándose así la curiosidad y la motivación para aprender; algo inherente al ser humano.

La conducta exploratoria, tan típica de los bebés y que continúa en la etapa adulta, es en sí misma capaz de lograr una activación psicológica, y el objetivo de esta actividad es guiar al organismo hacia caminos nuevos.

Los estudios sobre MI se centran en aspectos subjetivos tales como

  • la autocompetencia: es la necesidad de las personas de sentirse competentes y de actuar eficazmente en el entorno. En las conductas automotivadas se participa para autoevaluarse como competente, esto es, para percibirse a sí mismo como competente.

  • la causación personal: son las conductas que inicia una persona con intención de producir cambios en su ambiente; no es un motivo en sí, sino un principio guía sobre el que se construye el resto de objetivos. El concepto de causación personal lo introdujo De Charms y hace referencia a considerarse el origen de la propia conducta, por lo que los incentivos externos pueden dañar dicho origen (“paradoja del incentivo”: al aparecer un incentivo externo, la motivación intrínseca disminuye).

  • la autodeterminación.

  • la autoeficacia.

Teorías explicativas de la motivación intrínseca

Todas las teorías sobre la MI coinciden en señalar que la motivación no se encuentra determinada por las condiciones estimulares, sino por la manera activa e intencionada en que se ponen a prueba las propias competencias impulsadas por metas y objetivos personales.

Teoría de la sobrejustificación

Desde la teoría de la sobrejustificación se postula que la idea que se tenga sobre las causas de la conducta, influye en la MI, de tal manera que si se está intrínsecamente interesado en una tarea y se incentiva, la MI descenderá por “sobrejustificación”, lo que pasó a denominarse el “costo oculto de la recompensa”. Así, si se percibe que el incentivo externo controla la conducta, la MI tiende a disminuir.

Teoría de la autodeterminación

Según la macroteoría de la autodeterminación, el hombre decide sobre sus acciones (se involucra en comportamientos que despiertan su interés, en lugar de en aquellos que suponen obligación) y se comprometen con ellas, pero a su vez, la MI se modifica por los acontecimientos sociales y las contingencias extrínsecas (=los incentivos) que se van interiorizando.

Teoría de la evaluación cognitiva

La teoría de la evaluación cognitiva es una subteoría de la teoría de la autodeterminación, y defiende que la cognición de sentirse autónomo y competente favorece la MI, mientras que la percepción de control de la conducta por estímulos externos, la disminuye. El objetivo de esta teoría es especificar los factores que explican la variabilidad de la MI, y conocer cómo la persona elige aquella conductas que le llevarán a la meta que es satisfactoria en sí misma. Los incentivos externos tiene dos efectos sobre la conducta: uno informativo que suministra feedback de su competencia, y otro causal que provoca la relación causal o instrumental entre la ejecución y las consecuencias.

Ambos efectos guardan una relación inversa sobre la conducta, esto es, si el incentivo es controlador dañará la autodeterminación y perjudicará la MI hacia la tarea, y viceversa.

Teoría de la autoeficacia

Para la teoría de la autoeficacia de Albert Bandura, fundamentalmente descriptiva (no define los mecanismos concretos subyacentes), la percepción de las propias competencias depende de factores cognitivos como la historia de reforzamientos, las evaluaciones previas y la información sobre las estrategias adecuadas. Dichos factores determinarán las expectativas de éxito, y con ello, la persistencia en la ejecución y el esfuerzo invertido en ella. Así, la motivación depende de recompensas externas y también y sobre todo de recompensas internas y autogeneradas.

Además de las características subjetivas, existen dos elementos que afectan en gran medida a la MI: la dificultad de la tarea y las características del incentivo.

Efectos de la tarea sobre la motivación intrínseca

Grado de dificultad de la tarea

En cuanto al grado de dificultad de la tarea se ha comprobado que repercute directamente en los niveles de MI. Se considera una situación de reto óptimo cuando el nivel de dificultad y las competencias del sujeto están equilibradas. En dicha situación se establece un flujo entre ambos componentes que permite un elevado grado de concentración y de disfrute durante la realización de la tarea, por el paralelismo entre la actividad y los recursos personales para afrontar la situación.

Para que se establezca el flujo es necesario, en primer lugar, que el sujeto se pueda concentrar, en segundo lugar, que la tarea y los objetivos estén claramente definidos y, por último, que la retroalimentación ante la ejecución sea inmediata.

Características del incentivo que afectan a la motivación intrínseca

Con respecto a las características del incentivo que afectan a la MI se ha encontrado que ésta se ve afectada por:

  • la expectativa de recompensa: la recompensa esperada afecta a la MI, pero si no se espera, aunque se reciba, no afectará al nivel final de MI.

  • su carácter material: si la recompensa es material afecta más a la MI que si no es tangible, como pueden ser los elogios (por ejemplo, las recompensas tienen un efecto destructivo sobre las tareas creativas). Por otro lado, las recompensas verbales, si son informativas, favorecen la MI.

  • Las recompensas esperadas y tangibles perturban también al mismo aprendizaje de la tarea y a su calidad

  • El efecto de la saliencia de la recompensa: cuando el incentivo está a la vista o se recuerda con frecuencia durante la ejecución de la tarea, desciende el interés intrínseco por ésta.

¿Motivación intrínseca o motivación extrínseca?

Los sujetos intrínsecamente motivados eligen tareas de mayor dificultad que los extrínsecamente motivados quienes escogen tareas menos creativas y más fáciles.

Las conductas mantenidas exclusivamente por incentivos externos, cesan al cesar éstos.

Si el sujeto tiene control sobre la tarea, se incrementa su MI.

Los elementos extrínseco informativos incrementan la MI, mientras que los controladores la disminuyen.