06. Motivos primarios o biológicos

Introducción

En el marco de la psicología de la motivación se ha buscado definir, clasificar y explicar los distintos motivos, incluyendo los primarios o biológicos.

El motivo puede definirse como una fuerza interna impulsora que activa el organismo y dirige sus acciones hacia una meta. Todos los motivos son siempre desencadenados por algún tipo de estímulo.

La clasificación más básica entre motivos es la que distingue entre motivos primarios o biológicos y motivos secundarios o aprendidos.

Los motivos primarios son, según Palmero, aquellos que están relacionados con la supervivencia de los individuos y/o de las especies, mientras que los motivos secundarios son aprendidos y no tienen una base fisiológica tan clara.

La explicación de los motivos primarios se ha efectuado mediante el proceso de homeostasis (Cannon, 1932) que conlleva que el organismo se autorregule por medio de un sistema de feedback negativo (=si hay una desviación en una dirección, ocurre una reacción en dirección opuesta) para conseguir el equilibrio interno. Así, el sistema actúa cuando se detectan discrepancias entre el estado actual y el óptimo, mediante la puesta en marcha de procesos autocorrectores encaminados a la eliminación de la discrepancia existente. Su finalización ocurre cuando la discrepancia es eliminada.

Según Madsen, existen cuatro criterios diferenciadores de los distintos motivos primarios:

  1. fisiológico: Implica que existe una base orgánica

  2. comparativo-psicológico: se refiere a que determinan actos universales

  3. de señal: vienen fijados por señales innatas.

  4. de supervivencia: son relevantes para conservar la vida.

En función de ellos se han distinguido diferentes motivos primarios entre los que sobresalen el hambre, la sed, el sueño y el sexo; también están el impulso maternal, motivos de temperatura, excretorios, de oxígeno, de actividad y de evitación del dolor (nos centraremos sólo en los 4 primeros). Dichos 4 motivos pueden ser considerados, según Deckers, como procesos imprescindibles y necesarios para asegurar la supervivencia del individuo y/o de la especie.

Aspectos conductuales comunes de los motivos primarios o biológicos de hambre, sed, sueño y sexo

Se considera que los motivos de hambre, sed y sueño son regulatorios (homeostáticos) mientras que la motivación sexual es no regulatoria, pues en la conducta sexual no existen a corto plazo mecanismos homeostáticos que regulen dicha actividad.

Las conductas de ingesta de comida y bebida, la conducta de dormir, y la conducta sexual se caracterizan por:

  • ser propositivas: encaminadas a conseguir objetivos.

  • no ser reflejas: desencadenadas de modo necesario por estímulos externos.

  • ser persistentes

  • ser espontáneas

  • están moduladas por múltiples factores: intervienen en su regulación el hipotálamo y el sistema límbico.

  • estar orientadas a conseguir objetivos concretos (comer, beber, dormir, copular)

  • intervenir en su desencadenamiento los estímulos externos y la experiencia previa

  • poder ser iniciadas sin la presencia de estímulos discriminativos.

Hambre

El motivo de hambre es común a hombres y animales y juega un papel decisivo en la supervivencia de ambos. Es el motivo primarios más importante e investigado y usado en experimentación.

Se explica mediante el modelo homeostático, por tanto, es autorregulatorio.

Dicho motivo forma parte del sistema fisiológico responsable de prevenir el déficit de energía (actuación a corto plazo) y mantener el peso corporal estable (actuación a largo plazo relacionada con la existencia de puntos de ajuste o de equilibrio).

La conducta de comer se supone controlada tanto por señales de hambre como por señales de saciedad.

La privación de comida se utiliza como variable en investigación básica, siendo frecuente en experimentos de laboratorio utilizar la comida como refuerzo. Antecedente de ello son los experimentos clásicos de condicionamiento clásico (como Pavlov) y de condicionamiento operante (Thorndike, Skinner).

Aspectos neurofisiológicos de la conducta de comer

Los objetivos principales de la alimentación son la provisión de energía para la realización de las funciones vitales y la reparación del desgaste, así como la ayuda al crecimiento.

La captura de alimento, el proceso digestivo y la distribución de dicho alimento por tejidos y células que lo asimilan por absorción, son las tres etapas necesarias para poder conseguir los objetivos básicos de la alimentación.

La salivación y la secreción de jugos gástricos e insulina constituyen respuestas fisiológicas preparatorias para la absorción de nutrientes. Tras la ingesta, la masticación y el paso por el estómago, en el intestino empieza la absorción, lo que aumenta el nivel de glucosa (un azúcar simple que el organismo usa para obtener energía) y la consiguiente secreción de insulina por el páncreas, que hace que la glucosa sea llevada al interior de las células donde es usada como combustible; la glucosa sobrante es transformada y almacenada como reserva en el hígado.

Se han propuesto dos hipótesis para la explicación a corto y a largo plazo de la regulación de la alimentación: la hipótesis glucostática y la hipótesis lipostática.

La hipótesis glucostática (regulación a corto plazo) fue formulada por Mayer y se basa en que la señal para el hambre es la disminución de glucosa (o glucagón, que es la hormona del páncreas) en sangre, o lo que es lo mismo, el aumento de insulina, pues la insulina y el glucagón son contrarias.

La hipótesis lipostática (regulación a largo plazo) propone que existen señales fisiológicas, entre las que está la insulina, que se detectan por el cerebro y afectan al apetito y a la ingesta de comida para mantener el peso corporal, y son proporcionales a la cantidad de grasa almacenada.

Es el cerebro quien controla de forma automática la información sobre el estado interno del organismo, y dicho control es ejercido a través del hipotálamo.

El hipotálamo lateral (HL) y el hipotálamo ventromedial (HVM) controlan la ingesta de comida y la saciedad. El HL induce hambre, ayuda a regular el peso corporal en el punto de ajuste o equilibrio; por su parte, el HVM deprime la sensación de hambre aunque para ello necesita interactuar con el páncreas.

Las lesiones en el HL ocasionan la supresión de la conducta de comer, así como la afagia (=severa abstención de alimento que puede provocar la muerte si no se fuerza al animal a comer), mientras que las lesiones en el HVM producen hiperfagia y obesidad, además de alterar la palatabilidad de los alimentos (los alimentos de mal sabor saben aún peor, y los de buen sabor saben mucho mejor).

Actualmente se ha puesto de manifiesto que en la regulación de la ingesta de alimentos también interviene un tercer centro hipotalámico, el núcleo paraventricular (NPV), así como ciertas regiones de la corteza cerebral y la médula espinal.

Los seres humanos no comen sólo para cubrir carencias: el aprendizaje, las características de la comida, los factores sociales y culturales pueden suscitar la conducta de comer aunque no haya desequilibrio homeostático.

Aprendizaje y conducta de comer

Los gustos y costumbres alimenticios se relacionan estrechamente con las preferencias y aversiones adquiridas a lo largo de la vida.

Las preferencias aprendidas tienen que ver con las consecuencias que siguen tras la comida. Las aversiones condicionadas al sabor hacen referencia a la adquisición de aversión a una sustancia sápida ante la que en principio no se mostraba aversión, cuando la presentación de dicha sustancia se asocia con eventos que originan malestar incluso cuando ello sucede con un intervalo temporal muy largo. En ambas intervienen mecanismos de condicionamiento clásico.

Además de las preferencias aprendidas, existen preferencias condicionadas a los alimentos, o preferencias por los sabores salados y dulces que son genéticas y universales. Los sabores amargos y ácidos son rechazados, aunque no se ha encontrado que ello sea innato. Estas preferencias y rechazos se deben al significado funcional de dichos sabores: lo dulce y lo salado se relaciona con la presencia de nutrientes, mientras que lo ácido y amargo lo hace con alimentos venenosos o en mal estado.

Las preferencias y aversiones aprendidas de comidas y sabores tienen un valor funcional, y a veces adaptativo (por ejemplo el gusto por las especias en climas cálidos, que inhiben el crecimiento bacteriano), y en ellas juega un papel decisivo el aprendizaje temprano (gusta comer lo tomado de pequeño).. El aprendizaje temprano juega un papel importante en la información sobre qué alimentos no se deben ingerir.

Se puede adquirir aversión a un sabor al que inicialmente no se mostraba aversión, cuando su presentación se relaciona con otros hechos que causan malestar corporal, incluso cuando ello ocurre con un intervalo temporal muy largo. Éstos mecanismos de aprendizaje tienen valor funcional, puesto que evitan venenos y sustancias tóxicas

Características del estímulo y factores sociales y culturales que influyen en la conducta de comer

La conducta de comer puede iniciarse sin que exista necesidad orgánica de alimento.

Las características de los alimentos influyen mucho en su ingesta. Entre dichas características se destacan la palatabilidad, y la variedad y cantidad de alimentos.

La palatabilidad de los alimentos hace referencia a su valor hedónico y viene determinada por su olor, aspecto, sabor, textura y temperatura.

La variedad y cantidad de alimentos tiene que ver con la necesidad de ingerir distintos nutrientes.

Ambas aumentan la conducta de ingesta de comida.

El fenómeno de la “saciedad sensorial específica” se relaciona con la variedad de alimentos, y pone de manifiesto que cuando hay un solo alimento se come menos que cuando los alimentos disponibles son variados. Ello se basa en la necesidad de ingerir distintos nutrientes.

Alimentarse también está mediatizado por factores sociales y culturales. Así, la presencia de otras personas y las influencias sociolaborales y culturales influyen en lo que comemos, en su cantidad (comemos más cuando estamos acompañados), en el horario de las comidas, así como en la manifestación específica que de ello se haga en cada sociedad.

Sed

Cuando disminuye el volumen o concentración de los fluídos corporales, aparece la sed primaria o biológica.

El hambre y la sed son motivos que implican conductas regulatorias y en las que el hipotálamo juega un papel importante, y han sido justificados en base al modelo homeostático.

La sed puede definirse como un estado motivacional, que conlleva preparar al cuerpo para llevar a cabo las conductas necesarias para reponer el déficit de fluídos.

En los laboratorios de psicología suele manipularse privando al sujeto experimental de la posibilidad de ingerir líquido y se utiliza como variable independiente o como refuerzo.

La necesidad de líquidos es indispensable para la supervivencia de los organismos; entre el 45 y el 70% del peso de nuestro cuerpo es agua. El que se muera antes de sed que de hambre pone de manifiesto la importancia de este motivo así como del valor biológico del agua.

El equilibrio hídrico se relaciona con el balance entre ganancias (mediante ingesta de líquidos, del agua de los alimentos y del agua metabólica, producida por el organismo al descomponerse las grasas y los carbohidratos) y pérdidas (por evaporación al respirar, transpiración al sudar y secreción-heces y orina) de agua en el organismo. En dicho equilibrio también interviene el nivel de sodio, presente en el líquido extracelular. Cuando dicho equilibrio se rompe, aparece la necesidad biológica de agua.

La necesidad biológica de agua conlleva la conducta de beber para reponer el equilibrio homeostático, aunque dicha conducta puede tener lugar no sólo por un déficit orgánico, también debido al aprendizaje y a factores sociales y culturales.

Conducta de beber motivada por la existencia de un déficit orgánico

En el organismo el agua se distribuye dentro y fuera de las células. El líquido intracelular (aprox. 2/3 del agua corporal) y el líquido extracelular (aprox 1/3 del agua corporal), que incluye los líquidos cefalorraquídeo, el intersticial (el que está entre las células) y el intravascular, constituyen los cuatro compartimentos de fluídos del organismo (1 intracelular y 3 extracelulares). Todos ellos están separados por barreras semipermeables que permiten el paso de ciertas sustancias.

El líquido intersticial, en condiciones normales, es isotónico (de isos=igual y tonos=tensión) respecto al líquido intracelular,por lo que el agua no tiende ni a salir de las células ni a entrar en ellas.

Cuando el equilibrio hídrico se rompe, desaparece la isotonía y aparece la hipertonía (el líquido intersticial se vuelve más concentrado y el agua tiende a salir de las células) o la hipotonía (el agua aumenta en el líquido intersticial y pasa al interior de las células). El agua pasa a las células cuando el líquido extracelular es hipotónico y sale de ellas cuando dicho líquido e hipertónico.

El sodio también necesita regularse, pero no puede pasar al interior de las células.

En la ingesta de bebida también se da un punto de ajuste o equilibrio. Su función es evitar la reducción del volumen intracelular (deshidratación), y la reducción del volumen intravascular (hipovolemia). Ambas reducciones pueden deberse tanto a las variaciones de agua como de sodio; por ello se han propuesto dos mecanismos de corrección relacionados con ellos: la sed volémica (o sed hipovolémica o volumétrica, cuando disminuye el volumen intravascular; conlleva pérdida de agua y de sodio e implica apetito de sal) y la sed osmótica (aumenta la concentración de líquido intersticial, y sale agua de las células para restaurar el equilibrio).

La sed volémica ocurre cuando disminuye el volumen intravascular, mientras que la sed osmótica tiene lugar cuando se reduce el volumen intracelular.

Los riñones son los que efectúan la regulación del nivel de agua y de sodio en el organismo. Las hormonas que intervienen en ello son la aldosterona (hormona secretada por la glándula suprarrenal) y la vasopresina (hormona secretada por la neurohipófisis). La aldosterona regula los niveles de sodio (cuando hay niveles altos de aldosterona se retiene el sodio en los riñones, y si los niveles son bajos, el sodio se elimina por la orina), mientras que la vasopresina (u hormona antidiurética, cuando sus niveles son altos se tiende a retener líquido, generalmente cuando el organismo está deshidratado; y cuando hay exceso de líquido en el cuerpo, baja el nivel de vasopresina, con lo que se elimina líquido mediante la orina) lo hace con los niveles de agua.

En relación a la saciedad de líquidos hay que señalar la existencia de datos que avalan que en su control intervienen los receptores situados en el hígado y el intestino delgado, siendo un factor importante la estimulación proveniente del duodeno. Con respecto a la saciedad de sodio, los receptores situados en los riñones parecen jugar un importante papel.

Conducta de beber motivada por factores de aprendizaje, sociales, culturales y estimulares

La ingesta de líquidos puede efectuarse sin necesidad de que exista un desequilibrio hídrico.

Esta ingesta espontánea de líquidos está mediatizada, además de por la comida (el agua es necesaria para la digestión y el metabolismo de la comida), por factores de aprendizaje (que conllevan una conducta anticipatoria), sociales (ligados a eventos sociales, la presencia de otras personas y aspectos sociolaborales) y culturales (relacionados con costumbres y usos donde también influyen otros factores como el clima), así como por las características de los líquidos (entre las que destaca su sabor y el hecho de que también tenga lugar el fenómeno de “saciedad sensorial específica”, esto es, que se bebe más cuando se tienen diversos líquidos entre los que elegir).

Sueño

El sueño es un motivo primario de gran importancia biológica, aunque como proceso fisiológico sea aún poco conocido, y su función sea objeto de discusión.

Constituye un proceso activo, no pasivo, considerándose que juega un papel relevante en la restauración fisiológica y la reestructuración psíquica de los organismos.

Hay una gran variabilidad entre las distintas especies en el tiempo dedicado a dormir, siendo de resaltar que en el ser humano la edad modula el número de horas dedicadas al sueño.

Los factores que afectan al sueño son diversos. La estimulación ambiental (el ruido ambiente puede causar dificultades para dormir, mientras que una música agradable puede propiciar el sueño), el estrés, las preocupaciones y el horario laboral se encuentran entre ellos.

Factores relevantes en relación al sueño

Entre los factores que influyen de manera importante en el sueño destacan dos: los ritmos circadianos y el tiempo transcurrido sin dormir.

Los ritmos circadianos (de circe=alrededor de; y dies=día) hacen referencia a los ritmos de oscilación diaria, y tienen una duración aproximada de 24 horas. Entre ellos el más conocido es el ciclo sueño-vigilia, el cual se encuentra modulado por los períodos de luz-oscuridad.

En cuanto al tiempo transcurrido sin dormir, hay que decir que conforme dicho tiempo es mayor, también lo es la probabilidad de dormir; se trata de un proceso homeostático.

Fases y tipos de sueño

Fases del sueño

El ciclo del sueño está constituído por 5 fases: fase I, fase II, fase III, fase IV y fase de sueño con movimientos oculares rápidos (MOR). En su determinación se utiliza con frecuencia el criterio electroencefalográfico.

La fase I es una fase de sueño ligero caracterizada por la presencia de ondas theta, que son rápidas e irregulares de baja amplitud. Es una fase de transición entre sueño y vigilia, los párpados se abren y cierran lentamente, dura unos 10-15 minutos.

En la fase II es de resaltar la aparición de husos de sueño (=ondas de12 a 14 Hz; son explosiones de actividad rápida y rítmica de las ondas cerebrales) y complejos K (ondas repentinas y de forma puntiaguda que aparecen de forma espontánea aproximadamente una cada minuto). Hay un estado de relajación más profundo, aunque el sueño sigue siendo superficial.

La fase III se caracteriza por la aparición de ondas delta. Dura pocos minutos, es una fase de sueño medio y de transición.

La fase IV, de sueño más profundo, aumenta el número de ondas delta. Aparece tras aproximadamente 45 minutos de empezar a dormir, y dura unos 45 minutos.

Finalmente, en la fase de sueño MOR, aparecen junto con las ondas theta las ondas beta, que son propias de la vigilia, por lo que además de sueño MOR a este sueño se le denomina también paradójico. El tono muscular decae, y aumenta el ritmo cardíaco mientras que la respiración se acelera.

Tipos de sueño

Los tipos de sueño son dos: sueño lento o sin movimientos oculares rápidos (NMOR), al que corresponden las 4 primeras fases y sueño paradójico o con movimientos oculares rápidos (MOR).

El ciclo formado por estos 2 tipos de sueño dura unos 90 minutos, y se repite cíclicamente durante la noche mientras dormimos.

El sueño lento se caracteriza por la existencia de sincronización en el EEG (electroencefalograma), movimientos nulos o lentos de los ojos y tono muscular moderado. Fisiológicamente, lo más destacable es la existencia de actividad ligada a la rama parasimpática del sistema nervioso autónomo. Las ensoñaciones que aparecen reflejan un pensamiento conceptual y racional.

El sueño paradójico se caracteriza por aparición de movimientos oculares rápidos, existencia de desincronización en el EEG, descenso de tono muscular, así como posible aparición de secreciones vaginales o erecciones del pene. Fisiológicamente, se considera que es el sistema nervioso simpático el que predomina, puesto que aumentan el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. Las ensoñaciones que aparecen suelen ser emocionales y perceptuales.

Funciones del sueño

No se conocen con exactitud las funciones del sueño. No obstante, se han realizado diversas propuestas de sus funciones, entre las que sobresalen dos: la de restauración del organismo y la de supervivencia y adaptación.

Su función restauradora parece ser la función más aceptada. Dicha función implica que el sueño lleva a cabo la restauración física y psíquica del organismo, habiéndose puesto de manifiesto que el sueño es necesario para el funcionamiento normal del cerebro.

La función de supervivencia y adaptación tiene que ver con el hecho de que el sueño permite a los organismos no responder cuando ello no es necesario, peligroso o perjudicial.

Privación de sueño

La privación de sueño se ha realizado con la finalidad de estudiar cómo se produce, y qué funciones tiene el sueño. Dicha privación ha tenido lugar bien de manera total, bien de modo selectivo. Así, la privación de sueño paradójico repercute en la recuperación psíquica, y la del sueño no paradójico influye en la recuperación física.

Privación total del sueño

La privación total de sueño se caracteriza por no dejar dormir al sujeto. Su utilización ha puesto de manifiesto efectos diferenciales (físicos y cognitivos) a medida que aumenta el tiempo de privación de sueño. Es imposible la privación total de sueño si no se obliga al sujeto a realizar cualquier actividad que no sea aburrida. Entre los efectos por la privación total de sueño destacan:

  • Tras 24 horas de privación de sueño: necesidad imperiosa de dormir, fatiga, ardor y sequedad de ojos.

  • Entre 2 y 5 días: dificultades en la visión, sueños en vigilia, dificultad para leer, la escritura se hace ilegible.

  • Tras 5 días: más sueños en la vigilia, aparente recuperación de la fatiga, en algunos casos aparecen delirios y alucinaciones paranoicas, pero no son duraderos.

Privación selectiva del sueño

La privación selectiva de sueño se caracteriza por utilizar un procedimiento consistente en presentar, antes de entrar en la fase de sueño que se desea estudiar, un ruido suficientemente intenso como para conseguir que el sujeto salga de la

fase de sueño en que se encuentra, pero no para que se despierte.

Las investigaciones sobre la privación selectiva de sueño se han efectuado en la fase IV (sueño lento) y en la fase de sueño MOR.

La privación selectiva de sueño en la fase IV ha mostrado la aparición de diversos efectos:

  • El más importante es el fenómeno de rebote. Básicamente dicho fenómeno consiste en que el sujeto entra con más facilidad y frecuencia en la fase de sueño objeto de privación selectiva cuando se le deja dormir sin interrupciones.

  • Presencia de sensaciones corporales desagradables y malestar físico general.

  • Aparición de cansancio, fatiga y depresión.

  • Acceso rápido a esta fase en la recuperación -Cuando se priva de sueño en la fase MOR, los efectos son:

  • Fenómeno de rebote.

  • Disminución del acceso a recuerdos emocionalmente importantes, entorpecimiento en la adaptación a estímulos que causan ansiedad; lo que sugiere que el sueño MOR es importante en la integración del material emocional.

  • Dificultad en la retención de lo aprendido con anterioridad a la privación de dicho sueño.

  • Manifestación de algunas características propias del sueño paradójico en las fases de sueño lento, e incluso en la vigilia.

  • Tras 3 días de privación de este sueño, aparece directamente la fase MOR sin que tenga lugar el período habitual de 90 minutos necesario.

El sueño es un motivo primario necesario para la conservación de la energía, la supervivencia y la adaptación de los organismos.

Sexo

El motivo de sexo es un motivo primario o biológico vital para la supervivencia de la especie; y a diferencia del hambre, sed y sueño no tiene mecanismos homeostáticos que regulen a corto plazo su actividad. Así, la función sexual no es regulatoria, a diferencia de las anteriores que sí lo son.

Su estudio se ha efectuado fundamentalmente con animales, sobre todo ratas, poniéndose de manifiesto que la actividad sexual está controlada en gran medida por las hormonas sexuales.

También, que está ligada al ciclo reproductivo de las hembras.

A medida que se asciende en la escala filogenética de la respuesta sexual, va teniendo menos dependencia de nivel hormonal. En los seres humanos la motivación sexual sigue teniendo una base claramente fisiológica, pero está modulada por el aprendizaje y los factores sociales y culturales. En cualquier caso, la actividad sexual es un reforzador muy potente no explicable como sistema autorregulador, puesto que no hay controles homeostáticos que regulen esta actividad a corto plazo.

El deseo o la expectativa de placer en el sexo es el principal determinante psicológico de la conducta sexual.

Hormonas sexuales y motivación sexual

Desde el punto de vista biológico, el sexo tiene como función la reproducción. Dicha función es controlada por mecanismos fisiológicos en los que, sobre todo en especies inferiores, las hormonas sexuales juegan un papel relevante.

Son dos los efectos que las hormonas sexuales, segregadas por las glándulas sexuales, ejercen sobre la conducta: un efecto organizador y un efecto activador. El efecto organizador tiene que ver con el dimorfismo sexual (=diferencias entre machos y hembras) y se caracteriza por ser irreversible y producirse durante el período prenatal. El efecto activador hace referencia al papel que las hormonas tienen sobre el organismo maduro de forma reversible y temporal.

Se considera que el hipotálamo interviene en el control de la conducta sexual, aunque también se admite que lo hacen otras estructuras, como por ejemplo los lóbulos temporales. Además, fisiológicamente, la conducta consumatoria depende de la médula espinal, aunque el cerebro es relevante pudiendo influir en los reflejos medulares.

Aprendizaje y motivación sexual

En los seres humanos la conducta sexual no va necesariamente ligada a la reproducción. Para la mayoría de las personas, el sexo tiene valor en sí mismo y es uno de los reforzadores más importantes.

La motivación sexual humana está mediatizada en gran medida por valores y hábitos aprendidos, así como por preferencias adquiridas por experiencias individuales específicas, como ocurre con el hambre y la sed.

Existen evidencias experimentales que apoyan que es posible producir un condicionamiento sexual mediante procedimientos de condicionamiento clásico.

En investigación con animales se ha puesto de manifiesto la existencia de preferencias condicionadas de lugar, esto es, preferencia hacia lugares en los que los animales han tenido posibilidad de compañía sexual. También, la importancia de la experiencia temprana con olores (los animales macho eyaculaban antes ante olores a los que habían sido expuestos durante la lactancia).

En general, se defiende que los procesos de aprendizaje juegan un papel relevante en la motivación sexual. La conducta sexual se aprende y/o modifica mediante dichos procesos y ello es común tanto a los seres humanos como a los animales.

Factores sociales y culturales y motivación sexual

Los factores sociales y culturales determinan lo que se considera normativo en relación al comportamiento sexual (lo que es apropiado y cómo realizarlo, y lo que no) y ello se aprende gracias a la información dada por el entorno en el que se desenvuelve el individuo.