06. Actitudes

Introducción

El papel de las actitudes es muy importante en distintos procesos psicológicos que están relacionados con diferentes dominios de análisis de la Psicología Social: individual, interpersonal, grupal y societal.

Si clasificamos a una persona de acuerdo con alguna de sus actitudes, también inferiremos que tiene una serie de actitudes relacionadas. A una persona ecologista es fácil que le atribuyamos actitudes en contra de la fabricación de armas o en contra de la globalización.

Los prejuicios y las ideas abstractas también son actitudes.

Qué son las actitudes

Actitud: Evaluación integral de un objeto que incluye aspectos cognitivos, emocionales y conductuales.

Los objetos de actitud pueden ser concretos, abstractos, ideas y opiniones, conductas, personas o grupos.

La base de las actitudes

Las actitudes son un constructo complejo en el que pueden confluir diferentes experiencias de la persona en relación con el objeto de actitud. Dichas experiencias previas sirven de base para evaluar el objeto. (Bohner y Wänke; Zanna y Rempel)

Pueden basarse en:

  • Creencias y conocimientos (componente cognitivo)

  • Sentimientos y emociones (componente afectivo)

  • Experiencias en comportamientos anteriores (componente conductual)

No es necesario que la persona manifieste los tres tipos a la vez, y pueden no coincidir: AMBIVALENCIA ACTITUDINAL.

Actitud: Constructo psicológico no observable, de carácter evaluativo, que media entre un objeto y las respuestas que la persona da ante ese objeto.

Experiencias cognitivas  -> Actitud -> Respuestas cognitivas

Experiencias afectivas  -> Actitud -> Respuestas afectivas

Experiencias conductuales ->Actitud -> Respuestas conductuales

Medida de la intensidad de las actitudes

La magnitud de una actitud, depende de su valencia y su intensidad.

  • Valencia: Positiva o negativa.

  • Intensidad: Es un continuo que depende de las siguientes variables:

    • Importancia de la actitud para esa persona

    • Intensidad o extremosidad de su evaluación

    • Conocimiento del objeto de actitud

    • Accesibilidad de la actitud

La medición de las actitudes se divide en dos bloques:

  1. Medidas explícitas:

    • Tradicionalmente, las actitudes se han medido con procedimientos de autoinforme, cuestionarios. Uno de los más frecuentes es el tipo Linkert.

    • Otro tipo de escala es el Diferencial semántico. Desarrollado originalmente por Osgood, Suci y Tannebaund (1957) para explicar las dimensiones del significado. Hoy día, consiste en una serie de escalas bipolares definidas por dos características opuestas, una positiva y una negativa.

  2. Medidas implícitas:

  • Cuando no se puede medir de forma fiable la actitud en ciertos temas por medio del método explícito, se emplean procedimientos que impiden que los sujetos sean conscientes del objetivo de medida de la investigación.

  • Las actitudes implícitas son aquellas en las que no somos capaces de identificar la relación entre nuestra actitud y la respuesta que damos al objeto de actitud (Greenwald y Banaji, 1995). Entre este tipo de medidas podemos distinguir:

    • Observación de conductas no verbales

    • Medidas fisiológicas

    • Medidas basadas en la latencia de respuesta, divididas a su vez en:

      • Priming: Activación secuencial o “preactivación” (Fazio, Jackson, Dunton y Williams, 1995).

      • Test de asociaciones implícitas (Implicit Association Test, IAT): Basados en tareas que implican competencia de respuestas (Greenwald, McGmee y Schwartz, 1998)

Sin embargo la correlación entre actitudes explícitas e implícitas no siempre ha sido fácil de hallar.

Para algunos autores las medidas implícitas recogen asociaciones automáticas que son frecuentes en un determinado ambiente social y que pueden ser inconscientes y estar culturalmente determinadas, sin que las personas respondan ante el objeto de actitud de acuerdo con estas asociaciones cuando tienen la oportunidad de pensar sus respuestas.

Modelo de disociación (Devine, 1989): Establece una clara diferencia entre estos dos tipos de procesos. Este modelo distingue 2 tipos de actitudes prejuiciosas:

  • Estereotipos culturales: Son creencias compartidas dentro de una sociedad sobre características asociadas a los miembros de un grupo. Se aprenden a lo largo de la socialización del individuo y se activan de manera automática. (se refleja en medidas implícitas como el Test de Asociaciones Implícitas (IAT)

  • Creencias personales: Reflejan la aceptación o no de los estereotipos culturales. Se activan de manera controlada. Se refleja en mediciones explícitas.

Funciones de las actitudes

El análisis funcional ha permitido delimitar una serie de funciones psicológicas en los procesos de interacción con el medio físico y social.

Katz (1960) distingue 4 funciones principales:

  1. Función de conocimiento

  2. Función instrumental

  3. Función defensiva del “yo”

  4. Función expresiva de valores.

Función de conocimiento

Nos ayudan a comprender nuestro entorno y a darle significado. La división en positivo y negativo nos permiten diferenciar entre lo que es beneficioso y dañino para cada individuo.

Este tipo de actitudes es más accesible y se basa en un conocimiento más elaborado, por lo que es más potente cuanto más fuerte es la actitud. Con frecuencia sesgan el procesamiento de la información pues:

  • Seleccionan lo que se procesa (atención)

  • La interpretación de lo que se procesa tiende a hacerse congruente con la actitud previa (percepción).

  • Tratamos de ignorar la información incongruente, la congruente se almacena con mayor facilidad.

Función instrumental

También se conoce como “de ajuste o utilitaria” pues permite lograr determinadas metas o beneficios concretos, además de interpretar el entorno al clasificar los objetos de actitud de acuerdo con los resultados que proporcionan.

Función defensiva del “yo”

Las actitudes también pueden contribuir a mantener la autoestima. Este tipo de actitudes sociales pueden estar motivadas por mecanismos de defensa que se ponen en alerta cuando la autoestima se ve amenazada.

Función expresiva de valores

La “autoafirmación” es la expresión públicamente de actitudes centrales en el sistema de valores personal, el cual permite a la persona mostrar creencias que le sirven de principios generales.

Origen de las actitudes

Las actitudes tienen sus raíces en el aprendizaje social: se aprenden, se expresan y se modifican en contextos sociales.

Otras muchas se desarrollan sobre una base biológica.

Influencias biológicas

Existen evidencias de que algunas actitudes pueden estar influenciadas por aspectos genéticos y tener su origen en mecanismos innatos necesarios para que nuestros ancestros sobrevivieran.

“Ciertas habilidades, como la capacidad para las matemáticas o la música, pueden tener un componente genético, heredado de nuestros padres, que influye en las actitudes, no de forma directa, sino indirecta, ya que las personas tendemos a formarnos actitudes que tienen que ver con nuestras capacidades y con nuestras características de personalidad” ( Tesser, 1993)

“El impacto de la herencia genética en las actitudes es más significativo que aquellas basadas en aspectos afectivos o emocionales en las que se basan creencias o conductas” (Erwin, 2001)

“Aunque ciertos genes pueden influir en una actitud o conducta, ello no implica que esa influencia sea irreversible y no modificable (Bohner y Wänke, 2002)

El efecto de mera exposición

Es uno de los procesamientos psicológicos que requieren menos procesamiento cognitivo.

Cuando somos sometidos al aumento de la exposición repetida a un estímulo neutro (que no provoca ninguna actitud), se desarrolla un aumento de la favorabilidad hacia el mismo (Zajonc, 1968)

Condicionamiento de las evaluaciones, aprendizaje e imitación

Cuando una actitud se forma por condicionamiento clásico, se trata de un aprendizaje por contigüidad de estímulos que condicionaría la evaluación de uno de ellos.

El condicionamiento clásico no es exactamente igual que el evaluativo, el cual tiene las siguientes peculiaridades:

  • Es duradero y resistente a la extinción

  • Puede producirse con una sola asociación

  • No es necesario que la persona sea consciente de la asociación entre estímulos condicionados e incondicionados (Behner y Wänke, 2002)

Del mismo modo, las actitudes hacia un objeto también se pueden aprender por refuerzo de la conducta.

Las respuestas evaluativas pueden condicionarse por aprendizaje vicario (observación de las respuestas de los otros). Es característico de los grupos. “Una vez que esas actitudes se han formado, la persona tenderá a rodearse de un contexto social con actitudes similares que le proporcione nuevos refuerzos” (Erwin, 2001)

Ignorancia pluralista: Tendencia a creer erróneamente, que conocemos lo que pasa por la mente de los demás y cuáles son sus actitudes.

Influencia en el contexto, en la formación y cambio de actitudes

No evaluamos siempre de la misma manera, depende de la información almacenada en nuestra memoria y la información accesible en cada momento concreto.

La accesibilidad a dicha información dependerá de sus cualidades, de su organización en la memoria, de la frecuencia de actuación y de la “recencia” (lo actuado más recientemente) de dicha actuación.

Bohner y Wänke (2002): proponen los siguientes factores de la situación que pueden afectar a la evaluación:

  1. Las metas que se desean conseguir

  2. El estado de ánimo

  3. Estados fisiológicos y corporales

  4. El estándar usado para la evaluación

Las actitudes pueden almacenarse en la memoria, recuperarlas y modificarlas según convenga u obligue la situación.

Influencia entre actitudes y conductas

Influencia de las actitudes en la conducta

El que las actitudes influyan en la conducta es un tema que aún se debate.

Ajzen y Fishbein (1977) explican el porqué las actitudes fallan al pronosticar la conducta:

  1. Ambas se miden en diferente nivel de generalidad, las actitudes “generales” predicen sólo conductas “generales” y las actitudes “específicas” pronostican sólo conductas “específicas”.

  2. La conducta puede estar condicionada por una serie de factores situacionales, internos o externos, que forman parte de un sistema complejo que en su conjunto, influye en el comportamiento, aparte de la influencia que puede ejercer la actitud. Es por esto que, en 1975, proponen medir la intención de conducta en lugar de la conducta real, al analizar los vínculos entre actitudes y conducta.

La conclusión a la que se ha llegado después de décadas de investigación sobre la relación entre actitudes y conducta, es que cuando se tienen en cuenta una serie de condiciones que garanticen la correspondencia entre la medida de la actitud y la de la conducta, las actitudes sí predicen la conducta.

El modelo MODE:

¿Cómo influyen las actitudes previas hacia un objeto en el procesamiento de la información relacionada con ese objeto?

Las actitudes pueden influir sobre la conducta mediante dos tipos de procesamiento cognitivo (Fazio, 1990):

  1. Procesamiento espontáneo: la activación automática de una actitud relevante. Actitudes muy accesibles.

  2. Procesamiento elaborado: la información disponible es analizada detalladamente. La teoría de la acción razonada y la teoría de la acción planificada ejemplifican este tipo de procesamiento.

Teoría de la acción razonada (Cajzen, 1991), (Cajzen y Fishbein, 1975):

Se asume que la mayoría de los comportamientos están bajo el control del propio sujeto, por lo tanto, el principal determinante de la conducta va a ser que la persona tenga INTENCIÓN o no, de realizar dicho comportamiento.

La intención de conducta está determinada por dos factores independientes:

  • Actitud hacia la conducta (factor personal): se refiere al grado en que la persona evalúa favorablemente o no realizar esa conducta. Se trata de un modelo de “expectativa-valor” (expectativas relacionadas con la conducta y la valoración que cada persona hace de las consecuencias de realizarla).

∑ ci vi = A

C= Fuerza de cada creencia sobre las consecuencias de realizar la conducta.

V= Valoración de esas consecuencias. Para mi ayudar a las personas lo valoro con un 9.

A= Actitud hacia la conducta. Es la suma del producto de las n creencias por la evaluación que la persona hace de las consecuencias.

  • La norma social subjetiva (factor que refleja la influencia del contexto social sobre el individuo). Depende de dos factores:

    1. Las creencias sobre lo que piensan los referentes (personas importantes para el sujeto) respecto de si la persona debe realizar o no la conducta.

    2. La motivación de la persona para acatar esa opinión.

∑ cni mi = NS

NS = Norma subjetiva

CN = Creencia normativa sobre un referente

M = Motivación para complacer al referente.

Teoría de la acción planificada (Ajzen, 1991) (Ajzen y Fishbein, 2000, 2005):

Añade el factor Control Percibido:  Percepción de la persona de lo fácil o difícil que le resultará realizar el comportamiento.

Contribuye a explicar la conducta de dos formas:

  1. Indirectamente: A través de la influencia sobre la intención de conducta.

  2. Directamente: afecta a la posibilidad real de ejecutar la conducta.

Una vez que se han formado, las actitudes, la norma subjetiva, la percepción de control y la intención, pueden ser muy accesibles y rápidamente disponibles para la realización de la conducta. Los tres componentes están muy relacionados entre sí.

Influencia de la conducta en las actitudes: La teoría de la disonancia cognitiva

Heider (1958) y Osgood y Tannenbaum (1955): Plantean el problema de la incoherencia entre diferentes actitudes.

La hipótesis central es: La falta de consistencia cognitiva entre actitudes produce un estado psicológico desequilibrado que tratará de equilibrarse mediante el cambio de algunas de esas actitudes.

Teoría de la disonancia cognitiva

Leon Festinger (1957): Las personas, difícilmente reconocen su inconsistencia, sino que tratan de justificarla.

Sustituye los términos:

  • Consistencia por Consonancia

  • Inconsistencia por Disonancia (motivacional)

Núcleo de la teoría: La existencia de cogniciones consonantes entre sí, produce en la persona un estado psicológico de disonancia que es incómodo y la persona tratará de paliar intentando hacer esas cogniciones más coherentes. La disonancia es psicológicamente incomoda, las personas tratan de reducirla para lograr la consonancia. Cuando la disonancia está presente, además de intentar reducirla, la persona evita activamente las situaciones e informaciones que pudieran aumentarla.

Para Festinger, la cognición es el conocimiento que la persona tiene sobre sus estados psicológicos, sobre su conducta manifiesta o sobre su entorno.

Entre dos elementos de conocimiento que forman parte del sistema de las actitudes de una persona, pueden existir 3 tipos de relaciones:

  1. Que sean irrelevantes

  2. Que sean consonantes

  3. Que sean disonantes

La magnitud de una disonancia depende de:

  1. La proporción de cogniciones disonantes en relación con las consonantes.

  2. La importancia de cada una de esas cogniciones para la persona.

Estrategias para disminuir una disonancia:

  • Añadir nuevos elementos consonantes con la conducta realizada.

  • Aumentar la importancia de los elementos consonantes.

  • Restar importancia a los elementos disonantes.

Paradigmas usados en los casos en que aparece la disonancia:

  • Después de tomar una decisión (Paradigma de la libre elección)

  • Después de actuar en contra de las creencias y actitudes (Paradigma de la complacencia inducida)

  • Después de exponerse a información inconsistente con las creencias (Paradigma de la desconfirmación de creencias)

  • Después de realizar conductas que requieren esfuerzo (Paradigma de la justificación del esfuerzo)

El paradigma de la libre elección

Una vez que se ha elegido una opción entre dos posibles, permanecen en nuestra mente los aspectos positivos de la opción descartada y los aspectos negativos de la opción elegida. Todas esas creencias, que aún persisten, son disonantes con la conducta realizada.

Después de una conducta de elección la magnitud de la disonancia aumenta dependiendo:

  • De lo importante que sea la decisión.

  • Del grado de similitud entre las alternativas posibles.

  • Del atractivo de la alternativa rechazada.

Hay varias maneras de reducir esta disonancia:

  • Restar importancia a la decisión tomada

  • Considerar que el resultado final habría sido el mismo

  • Cambiar el atractivo de ambas alternativas (aumentar la proporción de elementos consonantes con la decisión tomada):

    • Aumentando la importancia de los elementos consonantes con la elección y disminuyendo la importancia de los relativos a la opción rechazada.

    • No teniendo en cuenta algunos de los elementos negativos de la opción escogida o algunos de los elementos positivos de la opción rechazada.

    • Aumentando el número de elementos positivos de la opción escogida.

El paradigma de la complacencia inducida

Se produce cuando una persona se ve forzada a decir o hacer algo contrario a su actitud. Con frecuencia, la discrepancia entre las actitudes y la conducta se debe a algún tipo de coacción externa.

Experimento con 3 grupos realizando una tarea aburrida. Posteriormente los sujetos debían decirle a otras personas que la tarea había sido divertida y para ello les pagaban las siguientes cantidades:

  • Grupo 1: 1 dólar

  • Grupo 2: 20 dólares

  • Grupo 3: Grupo de control

Posteriormente, el grupo que recibió 20 dólares por mentir manifestaron actitud negativa hacia la tarea; este grupo justifica su conducta debido al dinero recibido (no disonancia). Sin embargo, el grupo que había recibido 1 dólar por mentir cambió su actitud hacia la tarea y ya no pensaba que era tan aburrida. De esta manera se autojustificaban al haber recibido una cantidad tan pequeña por mentir evitando la disonancia.

Cuando en vez de recompensas se imparten castigos después de realizar una conducta, también funciona un mecanismo de racionalización, de forma que, cuanto mayor sea el castigo que sigue a una conducta, menor será el cambio de actitud. La explicación es que si se cambia la conducta porque existe la amenaza de castigo, la nueva conducta se puede justificar por dicha amenaza (pero la actitud sigue siendo la misma)

El paradigma de la desconfirmación de creencias

Cuando una persona recibe información que es incompatible con sus creencias, esa nueva información puede generar nuevas cogniciones que sean incongruentes con las ya existentes, y esto produciría disonancia.

Esa disonancia se puede reducir por varias vías, una de las cuales sería cambiar las creencias previas.

Pero, si esas creencias son importantes, es común que esa información se malinterprete, o que se rechace y se busque nueva información que reafirme las anteriores creencias. Esta disonancia lleva con frecuencia a buscar información sesgada con el objeto de aumentar los elementos consonantes y evitar los disonantes.

El paradigma de la justificación del esfuerzo

Siempre que se emprende cualquier actividad que supone un esfuerzo desagradable, aunque se para lograr algo deseado, se produce disonancia. Creer que una actividad no es agradable es disonante con emprender dicha actividad. Lo que más esfuerzo cuesta es lo que más se valora, por lo tanto, aumentar el esfuerzo puede ser una buena táctica para aumentar la valoración de una meta concreta.

Reformulaciones de la teoría

Teoría de la autopercepción (Bem,1967): Reinterpreta los resultados de los experimentos con el paradigma de la complacencia inducida aduciendo que no se produce disonancia, sino que las personas infieren sus actitudes a partir de su conducta. Las personas se atribuyen a sí mismas

actitudes coherentes con su propia conducta, a no ser que tengan una explicación externa para ella. (Luego se demostró que esto no es así, sino como plantea la teoría de la disonancia)

Aquí vamos a ver las aportaciones que más contribuido al desarrollo de la teoría de la disonancia:

Corriente new look de la disonancia: Lo novedoso de esta teoría fue que aportó dos conclusiones que deberían cumplirse para que se experimentara disonancia:

  • Que la persona crea que su conducta ha originado consecuencias negativas

  • Que la persona crea que es responsable de su conducta

Teoría de la consistencia del yo: (Ha abordado la relación que existe entre el autoconcepto y la disonancia cognitiva). Se produce disonancia cuando la persona realiza un comportamiento que no es coherente con la imagen que tiene de sí misma. Cuando percibimos que actuamos de manera hipócrita experimentamos disonancia.

Disonancia cognitiva a través de las culturas

La disonancia existe porque la cultura define lo que es consonante y lo que no lo es. Los asiáticos orientales muestran menos incomodidad cuando sus cogniciones entran en conflicto con las acciones que han llevado a cabo.

Los japoneses poseen un autoconcepto interdependiente, es decir, en él desempeñan un papel fundamental sus relaciones con el grupo. Por lo tanto no sienten su propia imagen tan amenazada por la disonancia al tomar una decisión personal que sólo les afecta a ellos, como les puede suceder a los norteamericanos que son más independientes.

El hecho de que las personas nos sintamos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias forma parte de la naturaleza humana (sea cual sea la cultura). Por lo tanto, es la cultura lo que determina qué situaciones activarán disonancia y cuáles no.

¿Qué ventajas le puede aportar al ser humano experimentar disonancia?

El modelo de la disonancia cognitiva basado en la acción explica la disonancia como un aviso de que existe una interferencia entre el pensamiento y la acción y que por lo tanto no somos capaces de controlar nuestra conducta dirigida a una determinada meta. Por todo ello decimos que la disonancia tiene un carácter adaptativo.

Mujeres maltratadas por sus parejas: el cambio hacia la sumisión

Las razones que explican que la mujer no busque ayuda pueden ser afectivas (dependencia emocional de la pareja), económicas o sociales. Sin embargo la mayor parte de las veces son razones psicológicas.

Una vez que se ha tomado la decisión de compartir la vida con una persona, se aumentará la importancia de las creencias que sustentan la relación y se minimizará cualquier temor a que fracase. Poco a poco la víctima se ve envuelta en una dinámica a través de la cual minimiza su problema sin que tome consciencia de la gravedad del mismo. Cuando se desencadena la violencia la mujer se culpa por no haberlo evitado.

Aplicación de las teorías

Teoría de la acción razonada y Teoría de la acción planificada: Útiles para implantar y/o fomentar conductas deseables.

Teoría de la disonancia cognitiva: Influencia del comportamiento realizado sobre la actitud. La necesidad de coherencia puede ser usada para implantar  conductas deseables, aunque la elección de la persona debe ser claramente libre.