02. Desarrollo histórico del estudio de las diferencias individuales II: período clásico, crisis y resurgimiento de la Psicología de las diferencias individuales

El período clásico de la psicología diferencial

Durante el período clásico, la Psicología Diferencial se consolida como disciplina científica.

Análisis de respuestas y desarrollo del paradigma R-R

El estudio de las diferencias individuales se vinculó al estudio del comportamiento en función de sus ejecuciones, productos, o manifestaciones externas y no de sus procesos: psicología de los resultados.

Este interés por los resultados vino estimulado por las propias necesidades sociales.

El paradigma experimental E-R no permitía abordar el objeto de estudio de la Psicología Diferencial, que se vio abocada al paradigma correlacional R-R.

La Psicología se bifurcó en dos vías:

  1. El paradigma experimental

    • Característico de una Psicología general de corte experimental

    • Relaciones funcionales entre estímulo y respuesta (E-R)

    • Interés centrado en los cambios: variabilidad general en las respuestas ante estímulos o condiciones estimulares distintos.

    • Su objetivo es la explicación causal de los fenómenos.

  2. El paradigma correlacional

    • Característico de la Psicología Diferencial clásica.

    • Regido por el análisis descriptivo de las diferencias individuales en las respuestas ante una situación dada, en contextos naturales, así como por las relaciones existentes entre las respuestas observadas (R-R).

El estudio de las diferencias individuales se limitó a la búsqueda de relaciones de interdependencia o concomitancia entre las variables analizadas.

"Cenco psicológico" y principios cuantificables

El análisis de la distribución de las características psicológicas en la población forma parte del primer acercamiento al análisis de la variabilidad interindividual, y está asociado a la utilización de lo que Danzinger (1990) denomina el “censo psicológico”.

Investigar sobre una característica psicológica implica “censarla” en una muestra representativa de la población objeto de estudio y ver cómo se distribuye.

El estudio clásico de las diferencias individuales vendrá dado por la referencia del individuo a su población, con un carácter marcadamente normativo.

Esto implica conocer aquellos parámetros centrales y de dispersión de la población, necesarios para que los individuos sean clasificados y ordenados .

Esta información permite:

  • Estimar la posición del individuo con respecto a su población.

  • Comparar a los individuos, analizando las diferencias individuales.

La Psicología Diferencial (P.D.) se muestra como una disciplina basada en principios cuantitativos.

El desarrollo y aplicación de las técnicas multivariadas

La P.D. creció con una metodología multivariada y múltiples técnicas psicométricas.

Con el desarrollo de la técnica del Análisis Factorial, se consolida como una tradición con entidad propia de la psicología científica.

Las aportaciones de la P.D. clásica han estado impregnadas de “lenguaje estadístico”, hablándose, indistintamente de Psicología Diferencial, Correlacional o Psicométrica.

El impulso al desarrollo y perfeccionamiento progresivos de la metodología multivariada es una innegable y valiosa contribución del estudio de las diferencias individuales a la Psicología en general.

Modelos factoriales de rasgos: dimensiones y estructuras

El primer objetivo de la P.D. clásica fue encontrar sus unidades básicas de análisis, aquellas que permitieran comparar a los individuos.

Las unidades debían ser representativas de toda la especie humana. Esta universalidad se basaría en un origen genético y un sustrato biológico.

Para lograr este objetivo utilizaron básicamente el análisis factorial, dando lugar a los modelos psicométricos o estructurales, tanto de la inteligencia como de la personalidad.

Finalidad de estos modelos:

  • Obtener a partir de correlaciones información suficiente para:

    • Determinar cuántas y cuáles son las dimensiones o unidades básicas para el estudio de las diferencias individuales.

    • Establecer el tipo de estructura, la forma y organización que las dimensiones o factores constituyen.

Una vez obtenidas las relaciones entre las respuestas, técnicas como el análisis factorial permiten abordar si estas relaciones están producidas por una serie de factores latentes, no observables, que se corresponderían con sus unidades fundamentales, los rasgos.

(Ejemplo: sudar, agitación, voz entrecortada... son conductas del rasgo de ansiedad).

Frente al paradigma experimental básico E-R, la propuesta de la Psicología de las diferencias individuales introduce el organismo (O). Podemos hablar del paradigma O_E_R, en el que el individuo es un agente activo que provoca cambios situacionales.

Carácter aplicado del estudio de las diferencias individuales

Los logros alcanzados en el estudio de las D.I. muestran un enfoque lejano a las cuestiones analizadas en los laboratorios experimentales, y muy próximo, a los intereses y necesidades sociales.

En función de sus objetivos la psicología mostró otra bifurcación:

  • una psicología académica de corte generalista y experimental: básica

  • una psicología aplicada, vinculada a una profesionalización creciente de la disciplina psicológica.

Caparrós resalta que el impulso y la justificación definitivos para la profesionalización de la psicología surgieron del estudio de las diferencias individuales.

El estudio de las diferencias individuales, ¿tiene carácter científico o tecnológico?:

  • Lo científico se caracteriza por el interés prioritario y “per ser” del incremento de los conocimientos teóricos.

  • Lo tecnológico pretende optimizar y mejorar los logros y posibilidades de las actividades técnico-prácticas de los profesionales, y establecer teorías con una función instrumental que no es la de la ciencia pura.

Enfoque clásico de la investigación psicológica de diferencias individuales

Se caracteriza por los siguientes aspectos:

  • Selección de muestras amplias y heterogéneas, representativas de la población.

  • Observación y evaluación de la variabilidad de respuestas que distintos individuos dan ante unas mismas condiciones estimulares en contextos próximos a la ocurrencia real de las mismas.

  • Uso de metodología multivariada, más concretamente del análisis factorial, para la simplificación y sistematización de los datos en diversos tipos o agrupaciones homogéneas denominados factores que presenten relevancia o significación psicológica, determinando, así las unidades o dimensiones significativas de diferenciación psicológica entre los individuos que, se denominan rasgos.

  • Perspectiva internalista fundamentada en disposiciones personales consistentes de carácter hereditario y base fisiológica a las que se les supone un carácter universal, estando presentes en toda la especie humana.

  • Elaboración de los modelos psicométricos de rasgos que estudian la estructura de constructos importantes como la inteligencia o la personalidad.

  • Potencial predictivo en áreas aplicadas como el rendimiento académico o profesional.

Crisis de la psicología diferencial clásica y nuevos planteamientos

Durante las décadas de los 60 y 70, la P.D. conocería una fase de reestructuración profunda debida fundamentalmente a dos factores:

  1. El cuestionamiento de la metodología correlacional y factorialista.

  2. La separación de otros ámbitos disciplinares relacionados, (psicometría y tests mentales), obligó a una redefinición de los objetivos disciplinares propios.

Reduccionismo simplista de la psicología diferencial clásica

Aspectos de la Psicología Diferencial cuestionados:

  • Simplicidad de objetivos

  • Reduccionismo metodológico: los métodos de la P.D. eran:

    • Medición de un rasgo.

    • Asignación a cada individuo de un número correspondiente a su situación dentro del grupo.

    • Estudio de la significación de cada rasgo relacionando un conjunto de medidas con otro conjunto de medidas.

    • Búsqueda del origen de las diferencias aparecidas.

En 1959 L. Tyler se cuestionará ¿son suficientes estos objetivos? ¿se puede limitar el estudio de las diferencias individuales al uso exclusivo de estos procedimientos?.

Actualmente la disciplina está mejor adaptada a la pluralidad de los aspectos de la realidad y a lo específico de cada investigación, acercando progresivamente los intereses generalistas y diferencialistas con respecto al estudio del comportamiento humano.

Críticas a las técnicas del análisis factorial

El uso intensivo del análisis factorial derivó en la elaboración de una gran variedad de modelos teóricos, diferentes entre sí. La falta de acuerdo sobre la naturaleza de los factores identificados en los distintos modelos trajo consigo una crisis principalmente en el área de la inteligencia.

Las críticas metodológicas sobre las bases matemáticas y las presuposiciones de aplicación del Análisis Factorial eran:

  • La utilización de muestras no suficientemente amplias ni representativas.

  • Combinación diferencial de factores.

  • Subjetividad con que esta técnica se impregna:

    • La posibilidad de optar por distintas soluciones factoriales.

    • El número de factores a aceptar para la rotación de los mismos.

    • La dificultad al decidir qué pesos factoriales de las variables se aceptan como estadísticamente significativos.

    • Los problemas derivados de la selección de las técnicas o procedimientos de rotación.

  • El concepto de circularidad: los factores se definen a partir de las mismas características que los constituyen.

  • El Análisis Factorial, no sirve para verificar hipótesis causales.

A partir de los años 50 comenzó a generalizarse la utilización de los computadores para las labores de cálculo que el Análisis Factorial requería.

Entre las décadas 50 y 60 se sustituyeron los procedimientos desarrollados por Thurstone por algoritmos matriciales que permitían la realización de una rotación, tanto ortogonal como oblicua, de mayor precisión y menor subjetividad.

En este perfeccionamiento del Análisis Factorial Exploratorio, destacaron los trabajos de Castell, Kaiser y Carroll.

Jöreskog y Sörobom desarrollaron el Análisis Factorial confirmatorio derivado de los métodos de ajuste de máxima verosimilitud. Este tipo de análisis tiene mayor potencial explicativo en la medida en que permite comprobar si un conjunto de datos determinado se ajusta convenientemente a un modelo teórico previo postulado.

Estructuras estáticas vs procesos dinámicos

Las estructuras generadas a partir del análisis factorial en los modelos psicométricos de rasgos fueron cuestionadas por su carácter marcadamente descriptivo, clasificatorio y escasamente explicativo de la conducta y de la naturaleza de las diferencias individuales.

Las estructuras hacen referencia a aspectos estáticos y descriptivos de la psicología humana, que no permiten acceder a un estudio y entendimiento funcional de la conducta individual. A partir de un modelo estructural se pueden describir las características o rasgos que definen a las personas y situarlas con referencia a su población, pero no se puede explicar el porqué de dichas características ni el cómo de su funcionamiento.

Otra crítica de L. Tyler es la falta de simplificación de la teoría factorial.

Ante estas críticas surgieron nuevos planteamientos destinados a demostrar que el estudio de las diferencias individuales, podía ampliarse al estudio de las diferencias individuales en procesos psicológicos subyacentes a las estructuras. Estos procesos representarían, por tanto, la vertiente dinámica y funcional de las estructuras previamente analizadas.

Un estudio de procesos podía centrarse, tanto en lo relativo a cuestiones tales como la dinámica interna del funcionamiento cognitivo, como en lo que se refiere al entramado biopsicosocial que “individualiza” al ser humano.

Los dos ejemplos más representativos de los cambios producidos, podemos encontrarlos en la investigación sobre la inteligencia y la personalidad.

Del personalismo al interaccionismo

En la concepción personalista e internalista del período clásico, la persona era más relevante que la situación en la manifestación de la conducta. Las características que diferencian a los individuos, o rasgos, responden a cualidades preexistentes “ubicadas en el interior” que son determinantes potenciales de la conducta a lo largo del tiempo y de las distintas situaciones.

Las bases de esta concepción radican en la creencia de que el estilo de comportamiento y las características de cada persona son consistentes y predecibles.

El paradigma R-R contribuyó a la orientación personalista del estudio de las diferencias individuales. El rango está asociado a las respuestas del sujeto, sin referencia a la situación.

Planteamientos y críticas del situacionismo. Walter Mischel cuestionó:

  • La importancia de los rasgos frente al valor de los estímulos situacionales como determinantes de la conducta.

  • Su pretendida consistencia y, por tanto, el valor predictivo de este tipo de constructos personales y su interés como objeto de estudio para la Psicología.

Mischel acabó negando la utilidad del rasgo como constructo teórico para afirmar, que los principios del aprendizaje aportaban una explicación más potente del comportamiento.

Los planteamientos y críticas de Mischel y del situacionismo suscitaron una revisión de conceptos, formas de evaluación y métodos experimentales utilizados.

Lo extremo de las conclusiones de Mischel fue también muy criticado, lo que concluyó con el desarrollo de un modelo integrador, el interaccionismo.

En los años 30, Kantor, Lewin, Tolman o Murray incluyeron a la persona como elemento dentro de la misma. Estas ideas no tuvieron gran repercusión.

En los años 60 apareció el modelo interaccionista. Plantea que la conducta está determinada:

  • En parte por los factores personales o rasgos

  • En parte por las características situacionales

  • Y, fundamentalmente, por la interacción entre las características que presenta el individuo y las características de la situación en donde éste actúa.

Los modelos interaccionistas, asumen, que la interacción entre la persona y la situación es la unidad básica de análisis en la predicción de la conducta.

Consistencia, estabilidad y coherencia de la conducta

La definición de rasgo ha contemplado, la noción de estabilidad del comportamiento seguida de la de consistencia de la conducta.

La estabilidad temporal de la conducta hace referencia a la regularidad de la misma a lo largo de un período de tiempo. Hay que distinguir entre variaciones temporales del comportamiento, de los rasgos habituales que definen a una persona.

La consistencia transituacional Implica la regularidad del comportamiento en distinto tipo de situaciones (en la casa, en el trabajo, etc.) lo que no quiere decir que las personas actúen siempre de la misma forma, sino que mantienen su identidad en contextos diferentes (sociables, ansiosas, retraídas, etc.)

La coherencia en el comportamiento, que presenten conductas similares ante situaciones percibidas intraindividualmente como equivalentes.

Implicaciones de la evaluación de la consistencia y estabilidad del comportamiento

Los conceptos de consistencia y estabilidad son centrales al estudio de las diferencias individuales y a la definición de rasgo, según Krahé esto implica que:

  1. Para detectar las características que distinguen al individuo de los demás, deben buscarse diferencias que sean consistentes y estables entre los individuos.

  2. Para demostrar la estabilidad y permanencia se requiere evidencia de consistencia y estabilidad intraindividuales.

  3. Para poder explicar la conducta de un indo fruto de la manifestación de alguna disposición interna, es esencial probar que ésta moldea la conducta de forma consistente y estable. Por tanto, para afirmar que una característica o rasgo, de una persona es el origen de un determinado comportamiento, habrá que investigar que los mecanismos funcionales por los que el rasgo predispone a dicho comportamiento son también consistentes y estables.

Nivel de generalidad de los postulados diferencialistas

Nivel de generalidad: grado en que sus conclusiones son aplicables, al grueso de las personas, o únicamente a un número reducido de individuos.

Esto nos conduce a postular, los dos grandes extremos del estudio psicológico, el eje que va de lo nomotético, o aproximación que comprende el conocimiento de las leyes generales, a lo idiográfico, referido al conocimiento de lo particular o individual.

Allport alegaba que la pretensión de la Psicología de alcanzar el rango de disciplina nomotética, con leyes, de carácter general, se contradice con la aspiración de construir una ciencia de la individualidad que ha de ser, necesariamente, idiográfica.

Pero Allport defendió la complementariedad de ambos enfoques, señalando que la investigación en Psicología Diferencial respondería a un acercamiento nomotético pero con pretensiones de generalización menores que la psicología general.

Hasta el momento hay pocas dimensiones que puedan ser consideradas categorías universalmente significativas, sobre todo en el área de la personalidad; sólo Extraversión y Neuroticismo son comunes a prácticamente todas las taxonomías de rasgos clásicas.

Hay dos criterios para defender un cierto grado de universalidad:

  1. Uno de carácter organicista: el origen constitucional y genético defendido por los modelos factoriales biológicos del temperamento (extraversión y neuroticismo)

  2. Otro de carácter social: la afirmación de que para todo lo que existe hay una palabra que lo nomina, ha dado lugar a los modelos factoriales-léxicos, representados por el modelo de personalidad de los cinco grandes.

Los psicólogos diferencialistas clásicos mostraron un exceso de generalización de sus principios.

Los nuevos planteamientos y posibilidades abiertos a partir de corrientes como el interaccionismo y el inicio de la investigación en procesos, permiten una serie de cambios: El paso de una psicología de los resultados a una de los procesos exige una reducción del nivel de generalización y de abstracción de las teorías. Esto repercutirá en un aumento de la validez interna (mayor control de las variables) y una mayor validez externa de población.

La Psicología de las diferencias individuales debe ser capaz “no de estudiar al individuo y a la situación, sino al “individuo en situación”, y ello implicará un menor nivel de generalización de los resultados de nuestros diseños. Pero también una mayor proximidad a la realidad y un conocimiento más preciso del carácter funcional de las diferencias individuales.

En la actualidad se acepta una integración de diferentes niveles de generalidad entre lo nomotético y lo puramente idiográfico. Es una disciplina que tiene como objetivo último, de carácter idiográfico, el conocimiento del individuo, valiéndose, para alcanzarlo, de medios nomotéticos que pretenden atrapar las leyes básicas de las diferencias individuales.

Pero para algunos autores el estudio de “la persona” es la asignatura pendiente de la psicología de las diferencias individuales.

Perspectivas actuales en el estudio científico de las diferencias individuales

El interés por la integración viene dado por tres vías:

  1. La integración de objetivos y métodos de investigación, tanto descriptivo, como explicativo.

    • Imposibilidad de que sólo con técnicas correlacionales, dentro del paradigma R-R expliquen una relación funcional.

    • Estadios de la investigación actual según Reuchlin:

      1. primer estadio: desarrollo de una labor de carácter descriptivo y clasificatorio

      2. segundo estadio: el estudio de los procesos y la elaboración de modelos explicativos serán el objetivo fundamental para el desarrollo de una auténtica ciencia de las diferencias individuales psicológicas.

    • Hasta ahora disposiciones y procesos han sido líneas de investigación independientes. Cabría destacar la labor de H.J. Eysenk en una defensa de las diferencias individuales y de sus sistematización científica en los dos estadios, descriptivo y explicativo.

  2. La integración de constructos para estudiar las diferencias individuales bajo una perspectiva holística.

    • A esto ha contribuido la Teoría General de Sistemas propuesta por L. von Bertalanffy, a su juicio, los seres vivos pertenecen a un tipo de sistemas denominados sistemas abiertos que, comportan intercambios materiales y energéticos con su entorno. Este tipo de sistemas consta de 4 elementos fundamentales:

      1. Objetos: partes o elementos (subsistemas).

      2. Atributos: los objetos presentan cualidades o propiedades, así como los sistemas globalmente considerados.

      3. Relaciones: los elementos provocan efectos mutuos.

      4. Ambiente: los sistemas se encuentran afectados por sus entornos.

    • En el caso de la Psicología de las diferencias individuales, los objetos y atributos se corresponderían con las dimensiones y características asociadas a las mismas y a las estructuras o niveles que configuran, mientras que las relaciones entre ellos y con el ambiente nos hablarían del estudio de los procesos.

    • La Teoría multifactorial-sistemática está fundamentada en la Teoría General de Sistemas y en la teoría de Royce y Powell que se asienta en los postulados derivados del procesamiento de la información.

    • Sternberg con su teoría triárquica de la inteligencia se centra no sólo en los procesos cognitivos internos del individuo, sino en las capacidades derivadas de la interacción del ser humano con su mundo. En el área de la personalidad, Mischel y Shoda (1995) proponen un marco unificador e integrador de dimensiones y procesos denominado “el sistema de procesamiento cognitivo-afectivo”.

    • En las últimas décadas hay una tendencia a la integración de aspectos de la personalidad y la inteligencia, que antes se concebían de forma separada.

  3. La integración disciplinar de la investigación en diferencias individuales bajo una concepción más unificadora.

    • Recientemente encontramos posturas que abogan por una unificación de la Psicología que resuelvan los tres malos hábitos que hay según Sternberg:

      1. El apoyo en un solo tipo de metodología en las investigaciones.

      2. La excesiva división de subdisciplinas

      3. La adherencia a un paradigma de investigación único Lubinski también hace referencia al concepto de unificación del conocimiento; esta unificación puede extenderse, no sólo a las disciplinas Psicológicas, sino a la integración de éstas con otras ciencias en busca de una mayor comprensión de la realidad.