03. Marco conceptual de la Psicología de las diferencias individuales

Objeto y objetivos de la PD

En palabras de Revelle, la cuestión inicial más importante para el estudio de las diferencias individuales es detectar:

  • Si las personas se parecen más a sí mismas, a través del tiempo y de las situaciones, que a las demás personas.
  • Si el individuo único varía menos, a través del tiempo y de las situaciones, que la variación que se produce entre las personas.

La PD aborda, por tanto, la descripción, predicción y explicación de la variabilidad interindividual, intergrupal e intraindividual en áreas psicológicas relevantes, con respecto a su origen, manifestación y funcionamiento.

Los objetivos de la disciplina requieren abordar dos fases fundamentales o estadios: Primer Estadio - destinado a la descripción y organización taxonómica de su objeto de estudio, y Segundo Estadio - a la explicación del mismo.

Primer estadio: Descripción y predicción

Unidades de estudio: básicamente, dimensiones personales de carácter amplio, consistente y estable, habitualmente denominadas rasgos en las que las personas difieren.

Objetivo: describir y predecir el comportamiento individual a partir de las unidades fundamentales. La labor taxonómica establecerá estructuras de organización comprehensiva, constituidas por un número relativamente pequeño de dimensiones con distintos niveles de generalidad, representativas de un amplio rango de comportamientos diversos importantes, y por tanto, con capacidad predictiva. En este primer momento, lo que debe preocupar es que esas entidades o constructos hipotéticos y no directamente observables se formulen y relacionen con fenómenos de carácter empírico, más o menos observables, de forma lo suficientemente precisa como para posibilitar la deducción de enunciados contrastables, así como la elaboración posterior de teorías científicas.

Segundo estadio: Explicación

Unidades de estudio: variables medidoras, procesos cognitivos y dinámicas afectivas que, de forma consciente o inconsciente, interactúan con la situación (Mischel y Shoda, 1998).

Objetivo: estudio de la dinámica de las diferencias individuales y la elaboración de modelos teóricos de carácter explicativo que articulen funcionalmente, en la medida de lo posible, las dimensiones analizadas taxonómicamente.

Tales objetivos deben tener en consideración:

  • Las características biológicas, psicológicas y sociales que dan cuenta de la diversidad o semejanza entre los sujetos.
  • La dimensión temporal, tanto ontogenética como filogenética.
  • El eje fundamental persona-situación.

Variabilidades objeto de estudio

El objeto de estudio de la disciplina aborda el estudio de tres grandes tipos de variabilidades:

Variabilidad entre individuos o diferencias interindividuales: la PD se ha venido ocupando tradicional y principalmente del estudio de la diversidad comportamental que presentan los individuos de una misma población en una situación y momento dados. En la aparición de estas diferencias se encuentra el efecto combinado de la herencia y el ambiente. Para que una característica sea objeto de estudio es necesario:

  • Que presente consistencia transituacional y estabilidad temporal.
  • Que sea psicológica y socialmente relevante

Variabilidad individual o diferencias intraindividuales: estudio del individuo en cuanto a la estructura, organización y dinámica particulares de sus características psicológicas, de forma transversal, sí como al estudio del cambio intraindividual a lo largo del tiempo. Por tanto:

  • La formación y organización individual que las distintas características adquieren (carácter sincrónico).
  • El cambio individual, que responde a una consideración longitudinal de la variación o los cambios intraindividuales o diacrónicos.

Variabilidad entre grupos o diferencias intergrupales. Al margen del interés de la PD por conocer las regularidades en cuanto a la conducta y los procesos mentales, aborda el estudio de la existencia de diferencias psicológicas relevantes entre grupos de personas. En PD, “grupo” no tiene connotaciones sociológicas, sólo alude a la suma de individuos con una característica común de agrupación como punto de referencia. Este estudio puede ser de dos tipos:

  • Grupos naturales, relativos a aquellos grupos cuyo origen viene dado por la propia naturaleza de las variables consideradas, sin la intervención del experimentador, como la edad, el sexo de las personas, la clase social, la raza, etc.
  • Otros grupos humanos de interés. En estos casos, resulta especialmente útil las comparaciones entre grupos extremos de una misma dimensión psicológica (por ejemplo, personas que puntúan alto el neuroticismo, con personas que lo hacen bajo).

Fuentes de la variabilidad humana

Siguiendo la distinción realizada por Ravelle (1995) respecto a los niveles de análisis y explicación en la diversidad comportamental, estas cuestiones pueden agruparse en los tres apartados referentes a la contribución de la variabilidad psicológica, la biológica y la ambiental:

La variabilidad psicológica

La variabilidad psicológica es el objeto primario de estudio de la disciplina y hace referencia a las diferencias existentes en todas las manifestaciones del comportamiento humano: conducta manifiesta, conducta no manifiesta, procesos básicos como la atención, la memoria, la percepción, etc., o constructos complejos como la inteligencia, la personalidad, etc.

En lo que a la estructura de las diferencias individuales se refiere, hablaremos del rasgo como unidad fundamental para el estudio de las variabilidad psicológica, mientras que, desde un estudio de las diferencias individuales más actual basado en el estudio de la dinámica de funcionamiento de dichos rasgos, la mayoría de los autores coinciden en la necesidad de prestar una mayor atención a los procesos de la dinámica intrapsíquica y a los factores situacionales relevantes.

La variabilidad biológica

El estudio de las bases genéticas y biológicas de las diferencias individuales trabaja bajo la hipótesis fundamental de que dichas bases son el origen de la variabilidad psicológica existente, al menos en lo que a algunas dimensiones fundamentales se refiere. El análisis de las fuentes de variabilidad biológica hace referencia a dos tipos de investigaciones básicas:

  • El porcentaje de varianza fenotípica de la conducta.
  • La variación explicada por el funcionamiento diferencial de los mecanismos biológicos.

Con respecto a la dotación genética: gracias a Galton con la publicación de Hereditary Genius (1869) se afianzó algunos de los conceptos básicos como los referentes al individuo, la raza, la adaptación al medio, la herencia o la selección natural que contribuirían a acentuar el origen genético de las diferencias individuales observadas. Sin embargo, a medida de que el conductismo y las teorías del aprendizaje fueron adquiriendo auge, se exacerbó la polémica Nature vs. Nurture en la explicación de las diferencias individuales.

La metodología estadística utilizada en la genética cuantitativa y su derivación denominada “genética de la conducta” ha proporcionado interesantes resultados acerca de la estimación de la influencia relativa de la variabilidad genética y la variabilidad ambiental, así como de la interacción de ambas, en la determinación de las características fenotípicas, conformando una base sólida sobre la que edificar las nuevas explicaciones interaccionistas.

En la actualidad, se asume que los genes no fijan la conducta, sólo especifican un rango de posibilidades en las reacciones que el ambiente provoca en el individuo El objetivo de la genética de la conducta será indagar cuáles con las causas últimas de las diferencias entre los individuos tomando como referencia la varianza fenotípica observada en un rasgo conductual.

La segunda línea de investigación sobre las fuentes de variación biológica se centra en el estudio de los fundamentos biológicos del comportamiento humano diferencial basados en estructuras y procesos fisiológicos regidos por sistemas fundamentales como el Sistema Nervioso, el Neuroendocrino, etc.

En lo que a inteligencia se refiere, según el modelo de la eficiencia neural las personas más inteligentes presentan una serie de correlatos biológicos que muestran una mayor eficacia y rapidez mentales.

En personalidad, el modelo propuesto por Eysenck y Eysenck (1985, 1990) fundamenta la dimensión Extraversión/Introversión en arousal cortical y el sistema reticular ascendente cerebral, y el Neuroticismo en el sistema límbico.

Variabilidad situacional y cultural (ambiental)

Se reconoce la importancia conjunta de la genética y el ambiente en la determinación de la variabilidad en patrones de conducta. El propio Galton asumió la influencia de dichos factores a través de la noción de consistencia relativa. Lo importante de la situación no son los atributos físicos de la situación, sino, sobre todo, su significación para el sujeto.

Endler plantea tres niveles en función del grado de generalidad y persistencia temporal en la distinción de las variables contextuales que influyen en la conducta:

  • El estímulo: objetos concretos sobre los que el sujeto orienta su atención y su respuesta.
  • La situación: totalidad organizada que integra diversos componentes.
  • El ambiente: variedad de situaciones y relaciones existentes entre ellas.

Ten Berge y De Raad (1999) han realizado una distinción entre los conceptos situacionales en función de las perspectivas teóricas a las que pueden ser asignados:

  • La ecológica, que enfatiza los elementos físicos del entorno.
  • La conductual, que centra su atención en el valor estimular de la situación.
  • La psicológica-social, que atiende a roles y elementos simbólicos de los episodios sociales en que tiene lugar la conducta.

Se han diferenciado dos maneras de abordar el análisis de las situaciones (Sánchez-Cánovas y Sánchez López, 1994):

  • Elaboración apriorística de taxonomías situacionales: forma de proceder útil para alcanzar un análisis sistemático de las características objetivas que definen las situaciones y su influencia en la conducta. Sin embargo, la problemática que presenta esta estrategia es la notable falta de acuerdo, tanto en las clasificaciones propuestas como en los criterios subyacentes a ellas. Actualmente, existe consenso sobre la conveniencia de tener en cuenta, también, la percepción subjetiva de la situación por parte de cada persona.
  • Caracterización de los contextos concretos donde acontece la conducta: referidos, en el sentido amplio, al sistema ecológico en que está inmerso la persona e, incluso, hasta el propio observador de la misma. El estudio del clima social (Rudof Moos, 1974) pone de manifiesto que cada ambiente tiene una personalidad única y unos patrones subyacentes de dinámica ambiental que se pueden considerar semejantes a los que conforman el sistema personal de forma que, ambos sistemas en interacción, dan lugar a las diferencias individuales.

El modelo de Berry (1980) postula la necesidad de considerar la diversidad cultural y la que presentan los grupos inmersos dentro de una misma cultura, ya que el sistema de creencias y valores que pueden llevar asociados incide en el tipo de relaciones que se establecen.

Hacia una visión comprehensiva de las fuentes de variabilidad

La PD asume la perspectiva de la complejidad en la descripción y explicación de la conducta humana, una perspectiva que implica una forma no determinista de entender la causalidad, una perspectiva, por tanto, integradora.

Fernández (1996) añade que una de las características que definen la reflexividad del ser humano es su propositividad o intencionalidad comportamental, además de requerir una visión holística que supere a la totalidad de los componentes que la conforman, favoreciendo así una articulación de los procesos psicológicos, biológicos y socioculturales que conduce a organizaciones sistémicas más complejas.

La mayoría de los intentos de integración de rasgos y competencias con el nivel orgánico, toman como punto de partida, o bien La Teoría General de Sistemas de Bertalanffy, o bien la teoría del procesamiento de la información. Las distintas propuestas que han ido apareciendo consideran que la variabilidad del comportamiento es consecuencia de la existencia de sistemas abiertos en los que la interacción entre sus componentes tiene un carácter de autoorganización adaptativo.

Otros acercamientos se han destinado en los últimos años, a esclarecer la forma en que interactúan los factores genéticos y ambientales al ejercer su influencia en las manifestaciones intelectuales: Ceci plantea un modelo bioecológico de la inteligencia (1994) que enfatiza los múltiples potenciales cognitivos junto al papel del contexto y el conocimiento como bases de las diferencias individuales en el desempeño cognitivo. A la vez la propuesta de Sandra Scarr (1996), apoyada en los tres tipos de relación genotipo ambiente, pasivo, activo y reactivo.

Tabla 3.1

 Pasiva Padres e hijos comparten los genes y el ambiente. Loshijos reciben de forma pasiva ambnientes asociados a sus inclinaciones genéticas. Por ejemplo, los hijos de padres inteligentes recibirán no sólo una tendencia favorable, sino un entorno más propicio para el desarrollo intelectual.
 Activa Se produce cuando una persona que presenta una característiva heredada determinada busca de forma activa, selecciona y crea situaciones psicológicas y ambientales que conduce y favorecen el desarrollo de dicha característica. Por ejemplo, una persona extravertida generará situaciones de contacto social, fiestas, etc, que a su vez reforzarán su propia tendencia. 
 Reactiva Tiene lugar cada vez que una persona recibe una reacción del ambiente en respuesta a las características particulares que presenta. Por ejemplo, cuando un niño muestra talento para las mates, y se le suele escoger para competiciones escolares representando a la escuela, se contribuye de esta forma al desarrollo de esa capacidad.

Constructos relevantes en la investigación sobre diferencias individuales

Inteligencia

Para Calvin, nunca habrá acuerdo universal sobre una definición de la inteligencia porque es un vocablo abierto, lo mismo que la conciencia.

Definición propuesta por 56 expertos publicada en Wall Street Journal (1994) y en Intelligence (1997): La inteligencia es una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la aptitud para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia. No se puede considerar un mero conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular o una pericia para resolver tests. En cambio, refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente –darse cuenta, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer.

Tres acciones son fundamentales a las que la inteligencia se asocia:

  • Aprender.
  • Plantear problemas.
  • Resolver problemas.

Para el enfoque estructural factorial la meta es la determinación de las principales propiedades o dimensiones, en este caso competencias cognitivas, que se deben considerar para describir la manera más completa y adecuada posible la conducta inteligente que manifiestan las personas en las distintas situaciones.

Personalidad

Años 30. Allport o Murray sentaron las bases de una parcela propia dentro de la psicología para el estudio de la personalidad, formulando inicialmente el concepto de rasgo.

Años 40-50. Proliferaron las grandes teorías factorialistas y dio comienzo un acercamiento sociológico al fenómeno de la personalidad.

Los años posteriores, se caracterizaron por el auge de los test de personalidad, y vemos como el concepto de rasgo es atacado bajo la perspectiva situacionista.

Este debate entre los modelos de rasgos y los situacionistas obtiene respuesta durante los años 70-80 a través del enfoque interaccionista, que superará la controversia entre los polos ambientalista y personalista.

En la última década del siglo pasado encontramos una revitalización del estudio de las diferencias individuales en personalidad basadas en el concepto de rasgo, que continúa considerándose la unidad más relevante, tanto a la hora de conformar la estructura de la personalidad, como para la evaluación de la misma.

Desde el enfoque diferencialista, que se ha acogido al modelo de rasgos, se ha justificado la idea de que la personalidad es un sistema de dimensiones organizadas, considera la personalidad individual como un patrón único de rasgos cuya evaluación cuantitativa de carácter normativo permite establecer las diferencias existentes entre las personas.

Estas dimensiones se han venido identificando a través de la técnica de Análisis Factorial, partiendo de dos premisas (Tous, 1995):

  1. Para obtener una definición de personalidad se hace necesario considerar las diferencias individuales.
  2. Estas diferencias deben cumplir con el requisito de continuidad y homogeneidad de las diferencias intraindividuales a lo largo del tiempo y de las diferentes situaciones.

Pervin y John (1993) señalan que la personalidad representa aquellas características de la persona que dan cuenta de sus patrones consistentes de sentir, pensar y actuar, a los que habría que añadir la función de adaptación del individuo al medio, y, por tanto, muestran su forma habitual de afrontar las situaciones a lo largo de la vida.

La personalidad ha de servir para explicar y predecir la conducta individual, y en este sentido se considera a la persona como una manifestación concreta de las posibles combinaciones de los rasgos de personalidad, y su estudio no debería abarcar únicamente dimensiones descriptivas, sino que también debería explicar las causas de la conducta.

Más allá de las definiciones de la personalidad, llamadas “ómnibus”, una de las definiciones vigentes, es la de Allport (1936): para Allport la personalidad es la organización dinámica intraindividual de aquellos sistemas que determinan su ajuste único a su ambiente.

Para Eysenck sería la suma total de los patrones de comportamiento del organismo, manifiestos o potenciales, determinados por la herencia y el ambiente, que se origina y desarrolla a través de la interacción funcional de 4 sectores fundamentales en los que los patrones comportamentales se organizan:

  • El sector cognitivo o inteligencia.
  • El sector conativo, volitivo, o carácter.
  • El sector afectivo, o temperamento.
  • El sector somático, o constitución.

El carácter representa, en términos generales, aquel conjunto de costumbres, sentimientos e ideales, o valores, que hacen relativamente estables y predecibles las reacciones de un individuo. Los valores pueden entenderse como uno de los pilares del carácter.

La concepción actual del carácter está en función de los valores de cada sociedad, su sistema educativo y cómo aquellos son transmitidos.

Campbell y Bond (1982) proponen que el desarrollo del carácter estaría, en el momento actual, en función de los siguientes aspectos: la herencia, las experiencias tempranas de la infancia, el modelamiento a cargo de adultos o personas jóvenes importantes, la influencia de los compañeros, el ambiente físico y social, los medios de comunicación, la enseñanza en la escuela y otras instituciones y las situaciones específicas y los roles que eliciten el comportamiento correspondiente.

Recientemente, en paralelo al desarrollo propuesto por Martín Seligman de una nueva rama de la Psicología llamada Psicología Positiva, el estudio de lo que se denominan potenciales y recursos del hombre está renovándose.

Constructos integradores

La necesidad de considerar las relaciones entre factores cognitivos y no cognitivos requiere para su estudio la combinación entre varios atributos personales como son las habilidades, los intereses, las preferencias y la personalidad, en constelaciones particulares que mejoren la predicción y la explicación del comportamiento en situaciones concretas (Hough, 1998).

Según Quiroga (1999), las características que pueden servir para definir los estilos cognitivos o variables estilísticas del comportamiento son las siguientes:

  1. No son directamente observables.
  2. Dan cuenta de las diferencias en la forma de la actividad mental, sin aludir a su contenido.
  3. Integran aspectos cognitivos y no cognitivos.
  4. Subyacen a diversas funciones psicológicas y distintas situaciones.
  5. Son fruto de la integración de la investigación experimental y diferencial.
  6. Contribuyen de forma sustancial a la predicción de la adaptación y el rendimiento.

Para Vernon la creatividad es la capacidad de la persona para producir nuevas y originales ideas, descubrimientos, reestructuraciones, invenciones u objetos artísticos, los cuales son aceptados por los expertos como elementos valiosos en el terreno de las ciencias, la tecnología o el arte. Tanto la originalidad como la utilidad o valor, son propiedades del producto creativo a pesar de que puedan variar con el paso del tiempo.

Unidades fundamentales de análisis

Unidades disposicionales: el rasgo

En PD, la unidad de medida que permite estimar en qué y cuánto difieren las personas entre sí es el rasgo. Es un constructo hipotético de carácter latente que representa la organización de todo el conjunto de conductas observables en unidades significativas que posibilitan una descripción del as personas parsimoniosa y significativa.

Las características definitorias de los rasgos a partir de los principales modelos de rasgos son (Sánchez-Elvira, 1986):

  • Carácter subyacente: se infieren a través de la observación de indicadores comportamentales de diversa índole representativos del rasgo definido.
  • Carácter disposicional: no se encuentran activos sino que son disposiciones o tendencias latentes en el individuo. Representan tendencias y no determinantes.
  • Carácter general: están en función del número de indicadores conductuales que le representan.
  • Regularidad de los indicadores comportamentales, es decir, su estabilidad temporal y su consistencia transituacional.
  • Carácter dimensional cuantitativo, lo que permite un ordenamiento de los individuos. A mayor puntuación en un rasgo, mayores probabilidad de ocurrencia, frecuencia e intensidad de la respuesta.
  • La naturaleza y origen de los rasgos. En estricta referencia al entendimiento de los modelos clásicos, algunos autores otorgan a los rasgos un estatus de entidad biofísica que presenta un origen genético y claros correlatos fisiológicos. Otros hacen referencia a que su naturaleza es meramente categorial e inferencial.
  • La evaluación de los rasgos. Tradicionalmente se ha centrado en el uso de autoinformes y/o cuestionarios a rellenar por el propio individuo. Pero los datos provenientes de las observaciones de la conducta, o las pruebas objetivas de laboratorio son también importantes en la determinación del rasgo y el análisis de su validez externa.
  • Metodología básica. Ala elaboración de taxonomías de rasgos para establecer modelos estructurales parsimoniosos, es fundamental la utilización de una metodología correlacional de carácter multivariado, siendo de especial importancia el Análisis factorial.
  • Carácter estructural y jerárquico de la organización de los rasgos, en función de su grado de proximidad a la manifestación puntual y específica de la conducta, así como de su inclusividad.
  • Según Eysenck, la estructura de la personalidad podría ordenarse en cuatro niveles jerárquicos:
    • Nivel de ocurrencia de actos o cogniciones individuales o singulares de carácter específico.
    • Nivel de actos o cogniciones habituales.
    • Nivel de rasgos o factores primarios definidos en términos de intercorrelaciones significativas entre conductas habituales.
    • Nivel de tipos, o factores de orden superior, o de segundo orden, derivados de las intercorrelaciones existentes entre los rasgos o factores de primer orden.

Los rasgos únicamente permiten describir a las personas y a las diferencias entre las mismas, así como realizar predicciones de la conducta; por tanto, carecen de valor explicativo causal por sí mismo mientras no se elabore un modelo explicativo relativo al porqué y al cómo de su funcionamiento.

Los tipos son considerados los rasgos o dimensiones de mayor nivel de generalidad en la jerarquía, y las personas obtienen una puntuación en todos los tipos posibles, si bien presentarán una mayor preponderancia de características asociadas a uno de ellos.

Cuando hablamos de factores específicos debemos diferenciar los términos aptitud o capacidad o habilidad potencial para la realización de tareas u otros actos que no han sido aprendidos y que se manifiesta en situaciones novedosas, y capacidad del concepto o habilidad, o pericia desarrollada en un área determinada en el curso del entrenamiento y de la experiencia.

Las estrategias empleadas no son simples respuestas ante los estímulos, sino cadenas o programas de actuación que se anticipan desde una situación concreta y que persiguen un objetivo futuro, o resultado final, satisfactorio en el que la tarea se controla o domina.

Unidades procesuales

¿Cuáles serán las unidades de análisis bajo una perspectiva procesual?

En la relación del individuo con su mundo externo, y bajo el paradigma interaccionista, la unidad fundamental será la interacción persona x situación.

En el nivel interno haremos referencia a procesos cognitivos, emocionales, motivacionales, así como a las distintas estrategias que las personas pueden poner en marcha a la hora de afrontar una situación concreta.

En el campo de la inteligencia analizaremos los procesos cognitivos, tanto simples como complejos, que conducen a un determinado rendimiento intelectual, entendiendo por proceso la unidad elemental del funcionamiento mental que puede agregarse a otras para dar lugar a una unidad de orden superior.

En el área de la personalidad, el estudio de las diferencias individuales contemplará las dimensiones o rasgos de carácter global en interacción con las situaciones, abordando además el tipo de situaciones en las que cada disposición es más susceptible de manifestarse o ser elicitada, y el análisis de unidades menos generales, de nivel medio, como las expectativas, metas, atribuciones, etc., que presentan los individuos.

Bajo este enfoque, la permanencia (consistencia y estabilidad) de las características personales se evaluará atendiendo a índices como patrones significativos y regularidades observables, evaluación de probabilidades y frecuencia de cambio del comportamiento y formas particulares de organización intraindividual de las distintas dimensiones.

Definición propuesta para una PD actual

Definición propuesta por Sánchez-Elvira (1986)

La PD tiene como objetivo la descripción, predicción y explicación de la variabilidad interindividual, intraindividual e intergrupal del comportamiento y los procesos psicológicos propios de la especie humana, fundamentalmente desde una vía nomotética de aproximación.

Para ello, debe:

  • Establecer, describir, clasificar y estructurar cuáles son las principales dimensiones de diferenciación individual.
  • Identificar aquellos constructos organísmicos y dimensiones situacionales, así como sus interacciones, responsables del origen y desarrollo de las diferencias individuales.
  • Contribuir al entendimiento de las diferencias individuales a partir del análisis de cuáles son las características del individuo, de la situación o de la interacción de ambas, que permiten explicar la manifestación de dichas diferencias desde una vertiente procesual más vinculada a los contextos donde la conducta se produce.