01. Análisis preliminar de la Psicología del Pensamiento

Introducción

Para delimitar el concepto de pensamiento debemos remitirnos a las diferentes teorías que históricamente han tratado de  definir y explicar este campo de la Psicología.

Cada teoría, como ocurre en otros campos de la Psicología Científica, está indisolublemente unida a los métodos de estudio que utiliza, de modo que han de analizarse en conjunto principios y técnicas si queremos conocer los supuestos asociados a cada planteamiento teórico.

El pensamiento, entendido como un objeto de estudio de la Psicología Científica, es estudiado a través del Método Experimental. Muchos son los desacuerdos entre las distintas formulaciones teóricas y variadas las aproximaciones metodológicas, pero toda la Psicología del pensamiento de los últimos años comparte el Método  Experimental como instrumento de investigación y contraste de los principios enunciados.

Wundt y sus discípulos

(Aciertos y desaciertos de la psicología de la consciencia y de la introspección analítica)

WUNDT, como fundador de la Psicología Científica, se interesa por el pensamiento. La nueva ciencia nace en el marco de la fisiológica y Wundt tuvo el acierto de plantear los problemas de la Psicología en el laboratorio lo cual, si bien suponía la ventaja de que la nueva ciencia fuera aceptada, limitaba los planteamientos que podían hacerse.

Para “zafarse” de estos límites el fundador de la Psicología separó los procesos corporales de los mentales, afirmando que una misma estimulación tiene efectos diferentes en uno y otro tipo de procesos. El objeto de la nueva ciencia sería describir y analizar los elementos de los procesos conscientes y determinar los principios por los que se rigen las conexiones entre estos elementos.

Wundt partía del supuesto de que la mente tiene actividad propia y control sobre los acontecimientos y que, además, es producto de la síntesis de elementos más simples. Posteriormente, esta concepción holística de la mente  sería adoptada por la psicología de la Gestalt.

Si el  objeto de estudio, para Wundt es la consciencia,  el método adecuado para acceder a ella debía ser la instrospección, esto es, la observación controlada de la experiencia consciente bajo condiciones experimentales. En concreto Wundt concibió la idea de estudiar los procesos mentales a partir de la medición de los tiempos de reacción en experimentos psico-fisiológicos. La actividad sintetizadora de la mente, llamada apercepción, quedaba constituida como la base de las actividades mentales superiores y el nexo de unión de la nueva teoría psicológica. Entre la estimulación percibida y su reconocimiento consciente mediaba un proceso de apercepción que ocupaba un período de tiempo mensurable.

Dos aspectos básicos de la mente así entendida son:

  1. Que la experiencia mental se caracteriza como una unidad y no como un compuesto de elementos

  2. Que la mente tiene actividad propia, frente a la concepción de la mente como una mera proyección pasiva del medio externo.

Los discípulos de Wundt, sin embargo, prefirieron abandonar el estudio de la síntesis mental a favor de una psicología sensorio-motora más sencilla.

El estructuralismo de Titchener, con una fuerte influencia de los empiristas ingleses, se centra en la búsqueda de los elementos más simples en los que se puede descomponer la actividad consciente (experiencias sensoriales simples), desechando el estudio la actividad totalizadora de la mente. El pensamiento, se reduce así al estudio de las experiencias sensoriales elementales.

Según Titchener, todos los contenidos mentales se pueden categorizar en tres tipos:

imágenes, emociones y sensaciones puras, pero las dos primeras son unidades complejas formadas por sensaciones simples. De modo que todo pensamiento complejo puede analizarse en función de las sensaciones elementales que lo componen. Sin un análisis de la estructura mental no podrán conocerse las funciones mentales.

El objeto de estudio de la Psicología debe ser, pues, el análisis de las sensaciones elementales que conforman la consciencia.

El método propuesto para la investigación de los elementos de la consciencia es también la introspección, pero en este caso, analítica, lo que supone la descripción controlada de las sensaciones internas mientras se desarrolla una tarea o se atiende a un estímulo.

Tal cual lo ideó Tichener, el método consistía en el análisis retrospectivo de la experiencia sensorial, de forma que el informe del sujeto no estuviera “contaminado” por las propiedades conocidas del estímulo y se pudieran obtener los átomos del pensamiento cuya ley de combinación era el principio de asociación.

Sin embargo esta tarea, además de ardua, era ineficaz porque propiciaba tantas descripciones de elementos como introspecciones se realizaban sobre una misma estimulación, ya que un mismo  estímulo  públicamente observable daba lugar a infinitas sensaciones internas diferentes sobre las que no se podía realizar ningún control experimental.

En resumen, la Psicología del Pensamiento de  Titchener puede definirse como atomista, asociacionista y reduccionista.

Por otra parte, otros discípulos de Wundt  continúan desarrollos divergentes. En concreto Külpe (escuela de Würzburgo) afronta el estudio de la mente desde una nueva perspectiva que trata de liberar a la Psicología de la reducción al análisis de la experiencia consciente (reduccionismo).

Külpe aumentó la dificultad de las tareas experimentales y pidió a los sujetos que describieran el proceso por el cual habían llegado a una respuesta determinada (hoy se conoce a esta técnica como autoinforme).

De este modo consiguió dos resultados fundamentales para sus propósitos: de un lado demostró que todos los sujetos tenían una misma disposición mental o tendencia similar a la hora de afrontar una tarea experimental, y que esta venía dada por el tipo de instrucciones que proporcionadas para la realización de la tarea. Este resultado contradecía el supuesto estructuralista de que el pensamiento era un proceso de asociación libre (principio asociacionista) ya que las metas de la tarea guiaban el pensamiento (carácter directivo del pensamiento).

Pero además, Külpe descubrió que metas y objetivos apenas se representaban a nivel consciente, lo cual resultaba contradictorio con que la Psicología tuviese a la experiencia consciente como objeto de estudio. Así  llegó al segundo resultado relevante contra la psicología experimental de la época: el pensamiento podía carecer de imágenes. Tal descubrimiento fue interpretado por el autor en el sentido de que el pensamiento, propiamente dicho, era un proceso inconsciente.

Sobre todo, el planteamiento del pensamiento sin imágenes, fue duramente criticado tanto por Wundt como por Tichener, que acusaron a los componentes de la escuela de Wuzburgo de falta de rigor experimental. Tampoco se aceptó la hipótesis del pensamiento inconsciente, si bien la consecuencia más clara de esta polémica fue que el objeto de estudio de la Psicología cambió de los contenidos a las funciones mentales, a la par que se desacreditaba la introspección como método científico.

El funcionalismo

(Del cambio de la psicología de los contenidos mentales a la psicología de las funciones mentales)

Como postura alternativa al estructuralismo, surge en Norteamérica una línea de investigación que redefine el objeto de estudio de la Psicología. Para el funcionalismo, la Psicología debe interesarse por las propiedades funcionales de los procesos mentales y no por sus contenidos conscientes. La mente se concibe desde esta posición como mediadora entre el medio y las necesidades del organismo, es decir, por su función adaptativa.

En cuanto al método de estudio, el funcionalismo no rechaza de forma frontal la introspección, pero mantiene una postura ecléctica en cuanto a las técnicas de investigación. Así se abren nuevos campos de estudio como  el aprendizaje, la psicología de las diferencias, la patología y la evolutiva.

Si bien la fundación del funcionalismo cabe atribuírsele a John Dewey, esta escuela tiene como antecedentes la teoría de la evolución de Darwin, la psicología de las diferencias individuales de Galton y, sobre todo, la psicología del acto de Brentano. Este último autor se centró en estudiar lo que hace la mente (acto mental) y para ello su programa de investigación contenía un primer paso “precientífico” de descripción de la experiencia subjetiva mediante la intuición, cuya finalidad era la de establecer una clasificación de los actos, y un segundo paso de búsqueda de las relaciones causales entre los fenómenos, que perseguía explicar los actos desde su nivel fisiológico (psicología genética). Otros autores como Ebbinghaus influyeron también sobre el funcionalismo al variar la perspectiva del estudio de los fenómenos mentales desde los supuestos estados mentales que los sujetos describían mediante la introspección, hacia la búsqueda de leyes cuantitativas que diesen cuenta del propio rendimiento de  los sujetos en las tareas.

A medida que avanzaba la investigación, el funcionalismo, que tenía una raíz mentalista, fue ganando interés por explicar la utilidad del comportamiento, fijándose en variables meramente conductuales. Según James,  toda modificación mental conlleva un cambio corporal, de modo que los funcionalistas se interesan cada vez más por las manifestaciones corporales hasta que identifican el estudio de la actividad sólo como conducta manifiesta. De ahí a considerar la conducta como el objeto de estudio de la Psicología y a la introspección como un método innecesario, sólo había un paso.

El conductismo