02. Psicología del razonamiento

Introducción

Las inferencias permiten al sistema de procesamiento humano conducirse ante multitud de situaciones sin tener que depender del conocimiento específico.

El razonamiento permite pasar de una información a otra, esto es, a partir del conocimiento sobre unos enunciados derivar otros.

Los enunciados a partir de los cuales se razona son las premisas y el enunciado derivado se denomina conclusión. Ambos constituyen el argumento.

Se diferencian dos tipos de argumentos: deductivos e inductivos. En los primeros las premisas llevan necesariamente a la conclusión, mientras que en los segundos la conclusión sólo se apoya con un nivel de probabilidad (Ej: la conclusión, el sobrino es muy bajito, no se puede afirmar con certeza, también pueden ser los otros niños muy altos).

La diferencia entre ambos tipos de razonamiento no está en que el procesamiento sea hacia abajo (de lo general a lo particular) o hacia arriba (de lo particular a lo general), sino en que  el razonamiento deductivo es válido sólo si su conclusión es imposible que sea falsa si sus premisas son verdaderas y en el inductivo sólo es improbable que sea falsa. En este último caso se habla de fuerza del argumento y no de validez.

El razonamiento deductivo

Es aquel en el que se parte de unas premisas que necesariamente llevan a una conclusión.

Por tanto, sus reglas son independientes del contenido de las proposiciones (enunciados donde se afirma o niega algo) y estas pueden ser tratadas como funciones matemáticas en las que se representa la proposición mediante una letra (p q r s) y los términos que las unen (operadores lógicos) mediante unos signos (^, ¬,): modelo lógico

Los operadores lógicos sirven para enlazar dos proposiciones (salvo en el caso de la negación, en la que sólo actúa sobre la proposición siguiente. Estos operadores son:

La conjunción (y), la disyunción (o), la negación (no), el condicional (si...  entonces) y el bicondicional (si y sólo si... entonces))

El Modelo Lógico, conformado por todas las reglas de inferencia, (Pág. 90. No hay que memorizar todas las reglas de inferencia, pero sí conocer las más importantes) determina qué argumentos son válidos y cuales no, y es por tanto el modelo normativo que indica como debería producirse el razonamiento deductivo. Las reglas de inferencia permiten pasar de las premisas a la conclusión. Algunas de estas reglas de inferencia, por  ejemplo para el caso del razonamiento con el condicional, son:

Modus ponens Si p, entonces q  /p/ luego q

Modus tollens Si p, entonces q/ no q/ luego no p

Todos los casos de inferencia proposicional posibles están recogidos en las tablas de verdad. Mediante este método mecánico se puede comprobar la validez de un argumento. Si no existe ninguna combinación en que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa, entonces el argumento es válido.

El cálculo de predicados permite descomponer la estructura interna de una proposición en  sus términos y sus predicados (Los predicados se representan mediante las letras mayúsculas F, G, H; mientras que los términos se representan por las minúsculas x,y,z). Empleando este sistema, se puede formalizar una proposición sin necesidad de conocer su contenido.

Los términos son los sujetos u objetos de las proposiciones (sobre los que se afirma o niega algo). El predicado es aquello que se dice sobre los términos.

Los términos pueden ser generales o específicos y para distinguirlos se emplean cuantificadores (algunos, todos, siempre, algunas veces).

Las tareas experimentales para investigar el razonamiento deductivo suelen contener argumentos simples y se pide a los sujetos que decidan si la conclusión se sigue necesariamente de las premisas o que elijan la conclusión válida entre varias que se presentan. Las respuestas de los sujetos se juzgan de acuerdo al modelo lógico

El razonamiento deductivo estudia, pues, las reglas de inferencia válidas.

El razonamiento inductivo

La inferencia inductiva va más allá de la información contenida en las premisas. Para dar  este salto, la inducción se basa en la observación de las regularidades de los fenómenos observados.

Por tanto, la lógica inductiva se centra en el estudio de pruebas para medir la probabilidad de los argumentos y para  formular reglas que permitan construir argumentos fuertes.

(Modelo normativo: el Teorema de Bayes)

El problema de la inducción es un problema de probabilidad en el que se desconoce el tamaño del conjunto de acontecimientos y no hay garantía de cual conclusión es la más precisa. La probabilidad de que una conclusión no sea falsa si las premisas son verdaderas es la fuerza inductiva. Parte de la probabilidad está asociada al evento (prob. real) y otra parte depende de nuestro conocimiento previo de situaciones similares (prob. epistémica, subjetiva o dependiente de la situación).

Otra cuestión es el problema de la justificación de la inducción: por qué se pueden considerar probables juicios sobre casos futuros o desconocidos.

Para ello habrá que determinar cuales aspectos de la naturaleza son uniformes y permiten hacer predicciones a partir de las regularidades proyectables.

El nuevo enigma de la inducción consiste, en determinar cuáles son las reglas que permitan realizar predicciones fiables sobre los aspectos de la naturaleza que se suponen uniformes. Para ello se cuenta con dos procedimientos: el cálculo de probabilidades (se estudia en el capítulo 8) y el análisis de causalidad.

El análisis de causalidad se basa en el principio de que si se conocen las causas de un fenómeno se tiene control sobre sus efectos (desarrollado por John Stuart Mill a partir de las reglas de Hume). Las condiciones que producen un efecto (las causas) pueden ser suficientes, necesarias o suficientes y necesarias. Si se quiere producir el  efecto deberán darse las condiciones suficientes, pero si se quiere prevenir su aparición bastará con las condiciones necesarias (Ej. el oxígeno es necesario para la combustión y esta es condición suficiente para que sepamos que hay oxígeno)

Los métodos de Mill son procedimientos para determinar las condiciones necesarias o suficientes de una propiedad determinada. La propiedad (o efecto) recibe el nombre de propiedad condicionada, mientras que las condiciones necesarias o suficientes son las propiedades condicionantes (no es necesario saberse los principios ni los ejemplos de los métodos de Mill, sólo para que sirven)

Los Métodos de Mill se basan en dos principios de eliminación: una condición necesaria de un efecto no puede estar ausente si el efecto está presente y una condición suficiente no puede presente si el efecto está ausente.

El método directo de concordancia se utiliza para identificar causas necesarias aplicando el principio de eliminación: Prop (A) E (P) = No necesaria.

El método inverso de concordancia se utiliza para identificar condiciones suficientes:

Prop (P) E(A) = No suficiente.

El método de la diferencia también se utiliza para identificar las condiciones suficientes, pero en una ocurrencia particular. Prop (P) E (P) = condición suficiente.

El método combinado se usa para identificar condiciones necesarias y suficientes.

El doble método de concordancia combina el método directo y el inverso y el método conjunto el directo y el de la diferencia.

El método de variaciones concomitantes trata de determinar el grado de correlación entre la presencia o ausencia de condiciones y el efecto.

El método de residuos separa los efectos que se pueden relacionar con causas conocidas de los que se pueden explicar por otras causas aún por determinar.

Errores y sesgos en el razonamiento