03. La inducción categórica

Introducción

La inducción categórica es el proceso por el cual se agrupan acontecimientos particulares en clases. La categorización o clasificación permite el ahorro cognitivo y la inferencia de mayor información que la presentada sobre un suceso concreto. Así, conociendo a qué clase pertenece un suceso u objeto se pueden conocer sus características sin necesidad de depender del conocimiento particular que tengamos de él y, del mismo modo, se pueden generar expectativas sobre su función, su forma de comportarse, etc.

A partir de la categorización se generan inferencias, tanto deductivas como inductivas, que posibilitan al sistema cognitivo el poder seguir clasificando e interpretando la realidad. Por ello, este es un proceso básico del razonamiento.

Los términos concepto y categoría, se usan de forma indiferenciada en capítulo del libro, si bien tradicionalmente se ha utilizado al primero para referirse a las clases artificiales y el segundo a las naturales.

La estructuración conceptual

(¿QUÉ es lo que permite la clasificación?)

Lo que permite que los acontecimientos particulares se agrupen en categorías son las propiedades que definen las categorías. Según cada modelo teórico, las propiedades referidas son distintas y dan lugar a diferentes reglas de formación.

El enfoque de las propiedades definitorias

Es el enfoque clásico (por ejemplo Bruner y Austin) y asume una estructuración conceptual bien definida a partir de unas propiedades diagnósticas, que son individualmente necesarias y en conjunto suficientes.

Cada uno de los ejemplares debe poseer las propiedades necesarias para ser miembro de una categoría, pero por sí solas estas propiedades no le aseguran su inclusión. Lo que define a un ejemplar como miembro de una categoría es el conjunto de propiedades suficientes. Un objeto es miembro de una categoría sí, y sólo sí, presenta todas las propiedades definitorias de una categoría

(Ej. Soltero: varón, adulto, no casado. Cada una de las propiedades son necesarias pero no suficientes por sí solas).

Críticas: aunque este enfoque fue predominante hasta los años 70, los resultados experimentales pronto pusieron de manifiesto que las propiedades diagnósticas no eran específicas de una categoría:

No existía consenso sobre cuales debían ser las propiedades necesarias y suficientes en las categorías llamadas naturales

No existen límites claros entre distintas categorías.

Además, el uso cotidiano de los conceptos revelaba  que todos los miembros de una categoría no son considerados iguales: unos son más típicos o representativos que otros:

  • Se reconocen antes.

  • Se aprenden antes.

  • Se recuperan antes de la memoria

(Pej. anciano es menos típico de soltero que joven)

Es decir, la representación de las categorías no se ajusta a definiciones (a un listado de propiedades). (Pej. cura se ajusta a la definición de soltero pero no se considera como tal).

El enfoque de las propiedades probabilísticas

Según este enfoque, las propiedades no son definitorias, sino que las más comunes se repiten en los distintos ejemplares.

El prototipo es la tendencia central de las propiedades de todos los ejemplares y es el parecido familiar el que relaciona a los miembros de una categoría y la tipicidad la que establece el orden de los ejemplares. Es más típico el ejemplar que comparte más propiedades con el prototipo.

La estructuración conceptual se realiza en tres niveles:

  1. supraordenado, nivel más general. (P Ej. Fruta);

  2. subordinado, nivel más específico. (P Ej. Manzana golden);

  3. nivel básico donde se encuentran el mayor nº de propiedades que comparten los ejemplares. (P Ej. Concepto de manzana. Aquí se ubica el prototipo).

Un estudio de Malt y Smith (pág 143 y 145) demuestra que no todos los ejemplares de una categoría son juzgados como igualmente típicos (Pej manzana más típico de fruta que calabaza) y que el efecto de tipicidad se debe  a propiedades no necesarias, en contra de lo que defiende el enfoque clásico (P Ej. que volar no es una propiedad necesaria en un ave en un ave pero, sin embargo, puntúa en tipicidad).

Los ejemplares con mayor puntuación en parecido familiar son los que comparten mayor número de propiedades y los más típicos.

El supuesto principal de este enfoque es, pues, que  la tipicidad es una medida de semejanza entre un ejemplar y su prototipo y que es esa semejanza, o parecido familiar, el que ordena a los miembros de una categoría. Las categorías, por lo tanto, no son homogéneas.

Las críticas a este planteamiento vienen de la definición que se haga de semejanza (una pelota es más semejante a una manzana que un plátano).

Por otra parte el prototipo de una categoría varía según el contexto (el prototipo de ave marina es la gaviota, sin embargo de ave de caza es la perdiz).

Modelos mixtos: Para tratar de conjugar ambas posturas (los enfoques clásicos y los probabilísticas), algunos autores defienden el uso  de propiedades diagnósticas y prototípicas según las ocasiones.

Las propiedades prototípicas se emplearían como heurístico, por su accesibilidad y rapidez, y serían las más utilizadas en la categorización, mientras que a las diagnósticas  se recurriría sólo en casos especiales (por ejemplo Smith y Medin).

El enfoque de los ejemplares