07. La toma de decisiones

Introducción

La toma de decisiones es un proceso que se aplica a situaciones cotidianas de la vida.

Desde las decisiones importantes a las menores, todas presentan características comunes en cuanto al modo y las etapas en que se desarrollan y los factores que influyen en que su resultado sea óptimo o, por el contrario, de lugar a errores.

Como en otros tópicos del pensamiento, existe un modelo normativo que establece los criterios para adoptar una decisión óptima. También, como en los demás casos, el modelo normativo no se ajusta a la actuación real de los sujetos, produciéndose errores sistemáticos que tratan de estudiar los modelos descriptivos.

La toma de decisiones a diferencia del juicio probabilístico es un proceso que va más allá de la mera evaluación de las alternativas, pudiendo considerarse esta como un paso previo (etapa predecisonal) a la elección de una alternativa concreta, ya que para realizar dicha elección el sujeto toma en cuenta también otros factores como las consecuencias de su elección.

Por otra parte, en ocasiones, la decisión no implica la realización de un juicio previo, debido a la sencillez de la tarea.

La toma de decisiones, como proceso, es más semejante a la solución de problemas.

Planteamiento general

El proceso de toma de decisiones incluye las siguientes etapas:

1) Planteamiento de la decisión:

Los objetivos de la elección determinan las alternativas que van a ser tenidas en cuenta.

El planteamiento de la decisión está influida por el tipo de cuestiones que nos planteemos y, por tanto, por las metas a corto y largo plazo del sujeto que toma la decisión.

(Ej.: no es lo mismo elegir un trabajo de verano que un empleo a largo plazo)

De aquí parte la primera contradicción que suele encontrarse en los trabajos experimentales entre las metas del experimentador y las del sujeto: mientras que el experimentador asume que la mejor decisión es aquella que da mejores resultados a largo plazo, los sujetos suelen asumir metas a corto plazo. Por lo común, el sujeto trata de obtener los mejores resultados posibles en el siguiente ensayo y, sin embargo, el experimentador valora como óptima aquella estrategia que tras un número elevado de ensayos produce mejor cómputo de resultados.

La insensibilidad a las metas reales del sujeto, ha sido la fuente fundamental de críticas realizadas a los modelos normativos, ya que los errores observados en las tareas propuestas en el seno de este modelo, no pueden considerarse tales adoptando la óptica del sujeto.

2) Generación de alternativas:

Los sujetos no consideran todas las alternativas posibles sino que se dejan guiar por sus conocimientos, sus valores así como de los factores socioculturales.

En general, la preselección de alternativas se realiza por la accesibilidad de la información que lleva a ellas, bien sea por ser consonante con los valores y creencias del sujeto, o por estar influidas por factores sociales o culturales.

(Ej. Pág. 370 loa elección de un coche dejándose llevar por la publicidad de la marca)

3) Evaluación de las alternativas:

Dos son las valoraciones que realizan los sujetos con respecto a las alternativas seleccionadas:

1. De un lado se evalúa la probabilidad de ocurrencia de cada alternativa.

En este juicio probabilístico se emplean todos los heurísticos descritos en el tema anterior y, por tanto, se producen todos los sesgos y errores allí estudiados.

Por ejemplo la representatividad de una alternativa puede sesgar la decisión en su favor sin valorar adecuadamente las demás alternativas

(Ej.: invertir dinero en empresas de ordenadores y no de reparto ignorando cuantas de estas empresas han fracasado, porque nos dejamos llevar por su representatividad de “empresa de futuro”)

El heurístico de accesibilidad puede sesgar la decisión a favor de una solución más fácil de recordar por ser más saliente.

(Ej.: se está más pendiente de los síntomas de una enfermedad grave pero infrecuente si esta ha sido presentada en los medios de comunicación).

El principio de Pollyanna (protagonista novelesco que siempre encontraba una razón para ser feliz) se aplica sobre la toma de decisiones asignando mayor probabilidad a las alternativas más deseables

(Ej.: sobreestimación de la probabilidad de resultar premiado en un sorteo).

Por último, el sesgo de perspectiva (una vez conocido el desenlace  creer que no podía haber sucedido de otra manera) o el de sobreconfianza en el juicio emitido, también pueden alterar la estimación de probabilidades.

Todos estos sesgos no se ven modificados cuando se les proporcionan incentivos económicos a los sujetos (la actuación no mejora). En cambio, la experiencia personal o los conocimientos del sujeto sobre el tema, sí mejoran los resultados. Lo cual demuestra que en ellos no interviene la intencionalidad sino la práctica.

2. El otro aspecto que valoran los sujetos para tomar su decisión son las consecuencias derivadas de la elección de cada alternativa.

Este juicio, se realiza en términos de ganancias y pérdidas estimadas para cada opción.

La estimación de consecuencias se ha estudiado en base a tres tipos de modelos:

  1. Modelos de riesgo con un solo atributo que son modelos simples en los que existe tan sólo un aspecto a evaluar por cada alternativa (ganar o perder) y un coste o un beneficio económico consecuente a la elección. (Ej. juegos de azar)

  2. Modelos de riesgo multiatributo en los que cada alternativa tiene varios atributos que evaluar, con distinta probabilidad y consecuencias asociadas. Estos modelos son tan complicados  de evaluar que son necesarios expertos en la materia de decisión para establecer cuál sería la solución correcta. (Ej. valoración de los beneficios y costos de la vacunación contra una enfermedad grave pero infrecuente).

  3. Modelos sin riesgo hay situaciones en las que el sujeto tiene que realizar una elección sin riesgos ya que la elección de una alternativa lleva consigo una consecuencia segura. Aún en estos casos el individuo debe evaluar si la consecuencia es beneficiosa o no (cualidad) y la importancia relativa para sí mismo, de dicha consecuencia (grado de beneficio y de costo). Esto es lo que evalúan los modelos sin riesgo. (Ej. elegir un puesto de trabajo que lleva asociadas unas condiciones explícitas).

Perspectiva normativa de la toma de decisiones

Una vez la persona dispone de toda la información el individuo debe elegir la alternativa que ofrezca mejores resultados.

Los modelos normativos tratan de definir cuáles son las elecciones óptimas asumiendo que los objetivos a  largo plazo son los que producen los mejores resultados.

Además, las tareas que se suelen proponer para contrastar la actuación de los sujetos son muy sencillas, con dos alternativas de las que se conoce su probabilidad de ocurrencia y la ganancia o pérdida a que dan lugar. Generalmente juegos de azar en los que sólo se valora un atributo: ganar o perder

Se parte de los supuestos de que estas tareas son generalizables y de que el sujeto no oculta sus verdaderas preferencias.

Los primeros modelos normativos que se elaboran son estadísticos y surgen de la combinación del valor de la probabilidad y el valor de la alternativa:

Teoría de la utilidad