06. Identificación con la organización, actitudes y conductas en el trabajo

El proceso de identificación organizacional

La categorización y las categorías sociales

Tajfel definió el concepto categoría para referirse a un conjunto de estímulos que comparten una característica común. Llevo a cabo experimentos que mostraron que, cuando agrupamos objetos, tendemos inevitablemente a exagerar la semejanza entre los miembros del mismo grupo, y que  tendemos a exagerar las diferencias entre los estímulos que pertenecen a distintos grupos. La categorización social es un aspecto crucial del modo en que percibimos a los demás.

Categorizar es clasificar y, como tal, es un proceso para reducir la cantidad de información que tenemos que enfrentar y así simplificar nuestra tarea de captar la realidad. Implica economizar desde el punto de vista de los recursos psicológicos que se invierten en el proceso; Sin la categorización tendríamos que reaccionar ante cada estímulo como una experiencia nueva, lo que consumiría mayores recursos.

Herrera y Reicher, señalan, que la categorización, más que reducir o empobrecer la experiencia del ambiente, la enriquece, permitiendo a la persona que percibe ir más allá de los simples estímulos sensoriales, identificando los objetos y sucesos, y dándoles sentido.

Se habla de categorización social, cuando los estímulos son sociales, dotados de valor para nosotros; algunos psicólogos halan que la forma en que nos categorizamos a nosotros mismos y categorizamos a los demás está determinada por las relaciones sociales que se producen en el contexto social. Las categorías sociales sirven para reflejar la realidad: son resultado de la interacción entre las personas que perciben y la realidad social que es percibida. En otras palabras, definimos a las personas como miembros de una categoría social porque se comportan como miembros de esa categoría.

Herrera y Reicher, insisten que la categorización es un juicio social verídico, lo que significa que las categorías psicológicas que utilizamos habitualmente reflejan con bastante fidelidad las características del mundo social. Además, debido a que las formas de organización social cambian, la manera en la que percibimos las categorías sociales también cambia, esto es, las percepciones de las categorías sociales reflejan los cambios que se producen en las relaciones entre los grupos en el contexto social.

¿Cómo se organiza la información social?

La categorización social se puede dar en diferentes niveles de abstracción, siendo los niveles superiores más inclusivos y generales que los inferiores. Por tanto, las categorías sociales son un sistema complejo que puede ser definido en varios niveles de abstracción.

La Teoría de la Categorización del yo, reconoce que hay capas diferentes de identidades anidadas. Lo que significa que se despliegan un abanico de identidades diferentes . Los niveles de abstracción no vienen definidos por unos atributos concretos, sino por el ámbito en que las personas están siendo comparadas.

Herrera y Reicher explican que la forma en que nos categorizamos a nosotros mismos y en que categorizamos a los otros determinara quién va a ser considerado similar y quien diferente, quien será un aliado y quien un extraño, con lo cual, las categorías sociales definen a quien consideramos como uno de los nuestros (endogrupo) y a quién como uno de ellos (exogrupo).

Factores por los que optamos por una u otra categoría social en un contexto determinado, para ello es necesario explicar el concepto de saliencia, es el fenómeno por el cual un estímulo destaca de los demás. Es una función tanto del estímulo en sí mismo como del contexto. La saliencia esta basada en la escasez y el contraste que resultan de la comparación con el resto.

Herrera y Reicher explican que el hecho de que usemos categorías sociales en lugar de otras categorías, dependerá de cuál sea el contexto y de quién este presente en él. Este hecho cambia constantemente, por lo cual la categorización de nuestro grupo y de los demás puede variar también, en función del ajuste de una determinada categorización.

¿Qué es la identidad social y personal?

Desde la Teoría de la Identidad Social (TIS) Tajfel y colbs, definen la identidad social como el conocimiento individual de que uno pertenece a ciertos grupos sociales junto con algunas significaciones emocionales y valorativas que van unidas con esa pertenencia al grupo. Es una parte del sentido que la persona tiene respecto a quién es, que está asociada con su pertenencia a determinados grupos sociales.

La identidad personal esta basada en atributos únicos relacionados con el aspecto físico, las cualidades intelectuales y otros rasgos personales.

Tajfel concebía la identidad personal y la identidad social como polos o extremos de una dimensión continua. Esta dimensión organiza los procesos psicológicos en función de su naturaleza individual (personal) o intergrupal (social). Según Turner, una persona puede definir su concepto de sí misma a lo largo de ese continuo, que va desde la definición en términos de su identidad individual a la definición en base a su identidad social. Se da una especie de alternancia entre la identidad personal y social, por lo que cuanto más fuerte e intensa sea una menos será la otra:

  • Cuando la identidad social es saliente o destacada, las personas suelen interactuar en cuanto miembros de los grupos a los que pertenecen (conducta intergrupal)

  • Cuando la identidad personal es saliente, las personas se relacionan en cuanto a individuo (conducta interpersonal)

Tuner, a través de la despersonalización explica como se “enciende” la Identidad social: a través de la despersonalización el individuo empieza a percibirse como un ejemplar intercambiable con los otros miembros del propio grupo social. Es el proceso que tiene lugar cuando la persona se categoriza a sí misma como miembro de su grupo. La persona deja de percibirse como única y diferente de los demás y pasa a considerarse igual que el resto de las personas de su grupo, equivalente a ellas e intercambiable con ellas. Es cuando se enciende la identidad social, cuando es posible la conducta intergrupal.

La identificación organizacional

Nuestras identidades sociales surgen como consecuencia de que las personas categorizamos la información social, que son aquellos aspectos de nuestra concepción del yo que están basados en nuestra pertenencia al grupo. Al tener identidades sociales, nos sentimos situados dentro de grupos definidos con claridad (Franzoi).

Las personas se identifican con determinados grupos sociales – la empresa o el equipo de trabajo – y experimentan las consecuencias de esta identificación.

En el trabajo Academy o Management Review (Asforth y Mael),  se centran en el concepto de identificación organizacional. En su trabajo, nos recuerdan que la definición de los otros y del yo es ampliamente relacional y comparativa; las personas se definen a sí mismas en relación con individuos de otras categorías, si bien es cierto que muchas categorías sociales son en efecto categóricas, se puede pertenecer o no a ellas, la medida en que las personas se identifican con cada categoría es claramente una cuestión de grado. Aún más, las personas se identificarán más fuertemente con estas categorías o grupos en la medida que esta pertenencia al grupo les haga sentirse bien y les permita sentirse valoradas.

Características clave de la identificación organizacional:

La identificación es una percepción, una categorización de la información social, y no esta necesariamente asociado a una forma de conducta – trabajar para el grupo – o afecto específico- como la lealtad.

Para identificarse, un individuo necesita sólo percibirse a sí mismo como psicológicamente entrelazado con el destino del grupo, no necesitan invertir esfuerzos en el logro de los objetivos grupales. La conducta y el afecto se dan frecuentemente como consecuencia de esta identificación, pero no son la identificación en sí misma.

Cuando los autores hablan de la identificación social y grupal insisten en que consiste en experimentar personalmente el éxito o el fracaso del grupo.

A menudo, la identificación se mantiene en situaciones que implican grandes pérdidas o sufrimientos – incluso la propia vida -, además de pérdida de beneficios potenciales que se conseguirían renunciando a esa identificación.

La identificación social no es lo mismo que la internalización de valores o de creencias: 1) La identificación se refiere al yo en términos de categorías sociales (yo soy), 2) la internalización se refiere a la incorporación de valores, actitudes y demás creencias del yo como principios guía (yo creo)

La aceptación de la categoría como definición del yo no implica necesariamente la aceptación de estos valores y actitudes.

La identificación con un grupo es similar hasta cierto punto a la identificación con una persona, Ej.: como el propio padre o un héroe deportivo o a una relación recíproca –esposo/esposa-. En ambos casos, uno define cierta parte de su yo por referencia a otra realidad social: el grupo o la otra persona. 

Ninguna persona proclama su identificación con una realidad social que no exista.

La teoría de la identidad social mantiene que las personas nos identificamos con las categorías sociales en parte para mejorar nuestra autoestima. Esto se entiende por la naturaleza relacional y comparativa de las identidades sociales. A través de la identificación social y de la comparación, las personas tomamos parte indirectamente en el éxito y estatus del grupo.

¿Por qué nos identificamos dentro de las organizaciones?

La identidad social de las personas en el ambiente laboral se puede deber a la organización, a su grupo de trabajo, departamento, sindicato, grupo de edad, etc. En ocasiones, se ha distinguido entre:

  • Organizaciones holográficas: aquellas en las que las personas comparten una identidad común a través de todas las unidades menores; ejemplo de estas podrían ser aquellas que en la clasificación de Mintzberg se llaman misioneras, en las cuales los miembros se adhieren fuertemente a un conjunto común de valores y creencias.

  • Aquellas que desarrollan una identidad peculiar dentro de cada departamento o unidad; Por lo general, la identidad social dentro de las organizaciones, parece más bien compuesta por muchas identidades que hasta cierto punto son diversas y están débilmente unidas entre sí. Ej.: mi universidad, mi escuela o facultad, mi departamento.

Factores que hacen probable que aumente la identificación con los grupos, tanto dentro como fuera de la empresa:

La distintividad de los valores y de las prácticas del grupo en relación con aquellas de grupos comparables. Así, cuanto más diferenciado sea un grupo, será más probable que la gente se identifique con él.

Cuando se analiza este fenómeno en el interior de una empresa, la distintividad en los valores y prácticas grupales esta moderada por la claridad de los territorios de cada grupo y sus fronteras. Ej.: Pág. 171

Esto se cumple tanto para las identificaciones con grupos valorados positivamente como las distinciones evaluadas negativamente. En ocasiones, los grupos que se han caracterizado por rasgos negativos, usan esos mismos rasgos como mecanismos defensivos y los transforman en positivos, minimizando o desacreditando la valoración negativa, haciendo de ella algo que los distingue. Ej.: Sufridores rasgo reivindicado por los seguidores del atlético de Madrid, aunque implique reconocer que pierden campeonatos. Cuanto más fuerte sea la amenaza que se percibe, más favorable será la valoración del propio grupo. Así se explica parcialmente porque las personas a veces se identifican con grupos contraculturales o perseguidos dentro de una organización.

Prestigio del grupo. Se basa en que, a través de la comparación con otros grupos, la identificación sirve para elevar la autoestima. Así, a mayor prestigio percibido de un grupo dentro de un contexto social, más probable es que la gente quiere identificarse con él.

Es muy frecuente ver cómo las personas se identifican fácilmente con los ganadores, aunque no siempre lo manifiesten públicamente. Este proceso daría una explicación parcial al fenómeno “subirse al carro ganador” que con frecuencia se contempla en las organizaciones, cuando el apoyo mayoritario para una persona o una idea gana adeptos rápidamente, permite escalar posiciones y transformarse en la estrella naciente. En ocasiones es posible ver cómo la gente se implica en costosos procedimientos para desplazarse hacia grupos de estatus superior.

Saliencia de los exogrupos. La conciencia de la existencia de los otros - los exogrupos – refuerza la conciencia del nosotros, el endogrupo. Cuando se presta atención a los exogrupos, se subraya la existencia de fronteras externas y esto lleva a las personas a asumir que su propio grupo es más homogéneo.

Los efectos de la competitividad entre grupos sobre la identificación con el propio grupo son un caso especial del principio anterior. Durante la competición, las fronteras que distinguen al propio grupo se dibujan con más nitidez, las normas y valores se subrayan y las diferencias nosotros –ellos se acentúan. Este fenómeno se puede apreciar durante las fusiones y adquisiciones de las empresas  en el ámbito privado y en las reorganizaciones de la RPT (relación de puestos de trabajo) en la empresa pública.

Factores asociados con la formación del grupo, tales como la interacción entre las personas, la semejanza, la vinculación, la proximidad física, los objetivos compartidos, la amenaza compartida, la historia común y otros. Todos estos antecedentes pueden afectar a la medida en la cual los individuos se identifican con los grupos, pese a que la teoría de la identidad social ha insistido en que no son necesaria para que la identificación ocurra. De hecho, es posible que estos factores sean antecedentes para la formación del grupo debido a que favorecen la categorización.

En las empresas, estos factores son muy comunes, puesto que se tiende a categorizar a las personas, “los recursos humanos”, a fomentar la saliencia de unos grupos frente a otros recurriendo a uniformes, distintivos, distribuyendo a los grupos en edificios o plantas separadas, con carteles de distintos colores para las puertas en función del departamento, etc., entre otras estrategias.

Pese a que la categorización pude ser suficiente para que ocurra la identificación, la amplia difusión de los grupos formales e informales en las organizaciones sugiere que rara vez la categorización sea un factor único de identificación.

Con qué y con quiénes se identifican las personas dentro de las empresas

En el trabajo de Daan van Knipenberg y van Schie publicado en el Journal of Occupational and Organizational Psychology, se profundiza en la idea de que en las organizaciones es más probable que se den identificaciones grupales que identificación organizacional. Además, se propone mostrar que la identificación con el grupo de trabajo será más importante que la identificación con la organización. Basándose en las afirmaciones de Asforth y Mael, estos autores exploran algunas influencias más sutiles de la identificación sobre las actitudes y comportamientos en la organización.

Factores que pueden afectar a la identificación con la organización (Knipenberg y Schie)

A través de la identificación, el estatus del grupo se refleja en el yo. En este contexto, cuando se habla de estatus del grupo se hace referencia a la posición de este con respecto a otros grupos. Ej.: el grupo de los directivos tiene un estatus superior al de los mandos intermedios y éstos al grupo de los empleados. Como consecuencia de esto, debido a que la gente desea una imagen positiva de sí mismo, tiende a preferir la identificación con los grupos y las organizaciones de alto estatus.

Tamaño relativo del grupo, es un determinante importante de la identificación. La gente busca el balance óptimo entre dos deseos contrapuestos: el de inclusividad (pertenencia al grupo) y el de exclusividad (distintividad individual).

La identificación con grupos grandes implica que uno es similar a mucha gente, por consiguiente la identificación con grupos relativamente grandes satisface el deseo de pertenencia pero es una amenaza a la distintividad individual.

La identificación con grupos pequeños puede proporcionar suficiente distintividad, ya que hay otros similares a mi, pero no son demasiados, y al mismo tiempo satisface las necesidades de pertenencia, por lo que es más probable que la gente se identifique con grupos relativamente pequeños.

Semejanza entre el individuo y el grupo. La gente es más probable que se identifique con un grupo cuanto más parecida sea a ese grupo, debido a que la identificación esta basada en la categorización del yo como similar a otros dentro de una categoría. Esto se puede afirmar tanto para la similaridad de la gente con el grupo como para la semejanza de las actividades grupales con sus preferencias individuales.

La identificación social es dependiente del contexto. Por lo tanto la presencia de miembros de otros grupos y la medida en la cual son categorizados por su pertenencia grupal, pueden hacer saliente la pertenencia a un grupo específico y así más probable la identificación con ese grupo.

Los focos de identificación en la empresa: Las organizaciones son redes de grupos y los grupos son con mayor probabilidad los que pueden hacer emerger sentimientos de identificación hacia ellos. Esto lleva a preguntarse si las pertenencias ofrecen múltiples focos de identificación y cuál de estos será el más importante.

Razones por las que los autores señalan quela identificación grupal será la más importante:

Los grupos de trabajo es más probable que sean focos de identificación porque son más pequeños comparados con la organización.

Es más posible que los individuos compartan y tengan más en común con sus grupos de trabajo que con toda la organización, en lo referente a su trabajo cotidiano, su destino e historia común.

El contexto organizacional promedio es más probable que centre a los empleados en su pertenencia grupal más que en su pertenencia organizacional. Esto es así porque es más probable que las personas tengan encuentros con miembros de otros grupos internos a la organización que con miembros de otras organizaciones, a menos que trabajen en aquellos grupos especializados en el contacto con el exterior.

También porque es más probable que los empleados sean orientados  por la misma empresa para que se identifiquen en función de su pertenencia al grupo que en términos de su pertenencia a la organización como un todo.

Esta orientación se puede dar de forma explícita, a través de mecanismos formales como los uniformes para grupos de trabajo, las insignias, la distribución del espacio de trabajo o los lugares de descanso asignados, las reglas y normas sobre lo que está permitido o restringido a ciertos grupos. Por otra parte, se puede dar por procedimientos menos explícitos que se transmiten a través de la socialización como el modo habitual de hacer las cosas aquí.

Cuanto más fuertemente se identifica a una persona con un grupo, mas probable es que piense y actúe en función de su pertenencia a ese grupo. Por eso es probable que la identificación con el grupo de trabajo esté más relacionada con las actitudes y conductas en el trabajo que muestra la persona, que la identificación con la organización en general.

Atender sólo a la identificación grupal puede llevar a descuidos en el estudio del comportamiento de las personas en el trabajo:

La fuerza de la identificación con el grupo puede impedir la movilidad dentro de la organización, porque los miembros de un grupo que se encuentren muy identificados con este se muestren poco dispuestos a cambiar a otros grupos dentro de su organización y, cuando se vean forzados a ello, se desmotiven.

No se descarta la existencia de aspectos negativos de una fuerte identificación con el grupo de trabajo. Entre osos podríamos pronosticar la emergencia de sentimientos de competitividad entre diferentes grupos de trabajo que puede ser negativa para la organización.

Aquellas intervenciones diseñadas para aumentar la identificación serán más fáciles de llevar a cabo si se hacen a nivel de grupos de trabajo más que a nivel de organización como un todo.

Si las normas del grupo de trabajo y las de la organización difieren sustancialmente, la identificación con el grupo puede ser perjudicial para el funcionamiento organizacional. Ej.: si la norma de un grupo es bajo rendimiento, cuando más identificados estén los empelados, peor rendirán. Las normas grupales no siempre van en la misma dirección que las normas de la organización, y en tales casos, la identificación grupal puede ser un obstáculo para el logro de los fines de la empresa.

Consecuencias de la identificación organizacional

Desde un enfoque psicosocial las identidades organizacionales están relacionadas con aquellos rasgos prototípicos de una organización que les atribuyen a todos aquellos para quienes la organización es relevante y significativa.

Pensar en las identidades organizacionales como prototipos es adecuado porque los prototipos suelen ser ampliamente compartidos dentro de un grupo social o comunidad, porque brindan las bases para la acción socialmente coordinada y porque aunque han sido caracterizados por la estabilidad a través del tiempo, también son dependientes del contexto y, en este sentido, son potencialmente flexibles.

Una característica significativa de la identidad organizacional, al igual que los rasgos prototípicos, es que estos no son usados para describir a los otros, sino para describirnos a nosotros mismos y para dar forma a nuestra propia conducta. En este sentido, Haslam, señala que la identidad organizacional sirve como fuente de normas y valores que guían nuestro comportamiento tanto en nuestros encuentros con los miembros del endogrupo como con los otros grupos.

La contribución más importante que hace la TIS para entender las consecuencias de la identificación con la empresa es recordarnos que esta identificación puede surgir incluso en ausencia de cohesión entre los individuos, de semejanza o de interacción cotidiana y que, aun así, puede tener un poderoso impacto sobre el afecto y las conductas. Así, al reconocer que un grupo social puede tener una realidad psicológica que se extiende más allá de sus miembros, la identificación social permite que las personas crean en una organización o se sientan leales a una cultura de empresa. Como Turner dice, la identificación social es el mecanismo que hace posible la conducta grupal.

Consecuencias generales de la identificación organizacional

La identificación social lleva a los individuos a elegir actividades que son coherentes con aquellos aspectos destacados de sus identidades. También los mueve a brindar apoyo a las instituciones que personifican aquellas identidades. Es esperable que la identificación con una organización incremente el apoyo y el compromiso con ésta.

La identificación organizacional afecta a los resultados que habitualmente se han asociado a la formación de un grupo, tales como la cohesión interna del grupo, la cooperación, el altruismo y la evaluación positiva del grupo. Es de esperar que la identificación esté asociada con la lealtad hacia el grupo y el orgullo de pertenecer a él y de implicarse en sus actividades.

Hay que recordar que esta afinidad no necesita el contacto entre las personas ni necesita estar basada en la interacción entre ellas. Además esta demostrado que uno puede querer a los miembros de su grupo pese a sus rasgos personales negativos, simplemente por el hecho de compartir la pertenencia grupal común. En resumen, a uno le puede gustar gente como miembro del propio grupo al mismo tiempo que le disgustaría como persona individual (atracción social en lugar de atracción individual).

La identificación también puede dar origen a la internalización de creencias y a la adherencia a los valores y normas del grupo. Como consecuencias, puede promover la homogeneidad de las actitudes y la conducta. La categorización social de uno mismo y la consiguiente identificación, favorece que el grupo se vea a sí mismo como poseedor de las características prototípicas de su grupo y aumenta, por lo tanto, la probabilidad de que mi conducta se ajuste a las normas grupales.

Es probable que se produzca un bucle de retroalimentación entre estos factores. Como consecuencia, la identificación social reforzaría los antecedentes de la identificación, incluyendo la distintividad de los valores y prácticas del grupo, su prestigio, la saliencia y competición con exogrupos y las tradicionales causas de la formación del grupo. En la medida que el individuo comienza a identificarse con su grupo, los valores y las prácticas del endogrupo se vuelven más salientes y son percibidas como únicas y distintivas.

Resultados de los meta-análisis (Riketta):

Distingue los efectos debidos a la identificación organizacional de los que son efectos del compromiso afectivo, ya que sostiene que con frecuencia se han confundido ambos conceptos:

  • Encuentra altas correlaciones para la identificación y el compromiso afectivo (r=.78), lo cual lleva a pensar que se solapan en parte.

  • Son elevadas las correlaciones de la identificación organizacional con la satisfacción laboral (r=.54), con la intención de abandono (r=.48), con el rendimiento en el rol (r=.17) y con el extra rol o conductas de ciudadanía organizacional (r=. 35)

Influencia de la identificación en la socialización organizacional

En el tiempo que transcurre desde el momento inmediatamente anterior a la incorporación a la empresa hasta unos meses después de la misma tienen lugar fuertes cambios y procesos de ajuste entre el individuo y la organización en la que éste se incorpora, que tendrán consecuencias a muy largo plazo, en el desempeño y en la adaptación al trabajo y a la organización.