01. El estudio de los grupos en Psicología Social

Desarrollo histórico del estudio de los grupos en Psicología Social

El desarrollo histórico del estudio de los grupos en psicología social se inicia con una polémica relacionada con la existencia o no de entidades supraindividuales como la mente de grupo. El antecedente más importante es la obra de Le Bon Psichologie des foules y se le describe como un “alma colectiva” dotada de unidad psicológica donde el individuo se sumerge dándose una degradación de su comportamiento, que se hace irracional y emocional mediante mecanismos como la sugestión y el contagio. A pesar de esta visión, establece un nexo entre los procesos psicológicos y los fenómenos sociales.

La publicación de Mc Dougall The Group Mind es la obra que desata la polémica de forma más directa. Se trata de la vida de los grupos que resultan ser algo más que la suma de los individuos, por lo que las leyes que los rigen son diferentes a las que gobiernan el comportamiento individual. Para caracterizar a los grupos recurre al principio de organización cuyos efectos son el espíritu de grupo y una vida mental colectiva. A pesar de compartir algunas de las ideas de Le Bon como la organización propia de los grupos, McDougall contrarresta los aspectos de desestructuración del comportamiento que éste exponía.

McDougall define el grupo como un sistema organizado de fuerzas que tiene vida propia, un poder de moldear a todos los componentes individuales y un poder de perpetuarse como un sistema idéntico a sí mismo, sujeto sólo a un cambio gradual. Allport, desde su posición individualista niega la existencia de una entidad como la mente de grupo que fuera independiente y distinta a la suma de los individuos.

Otro aspecto importante se refiere a los distintos modos de resolver a nivel conceptual y empírico, la dicotomía grupo-individuo. Sherif demuestra experimentalmente la existencia de las normas de grupo, y Lewin opone un concepto genotípico de grupo basado en la interdependencia entre los miembros o subpartes del grupo a un concepto fenotípico basado en la semejanza, y propone que el método experimental es el mejor modo de enfrentarse al problema de la entidad de los grupos.

Asch, para enfrentar las posturas extremas individualismo-mente de grupo parte de una definición de la interacción que implica reciprocidad entre los que están en interacción y la existencia de un campo compartido. Aceptando que los procesos psicológicos se den sólo en los individuos, indica que las acciones de grupo tienen un carácter real y siguen leyes que no se pueden reducir a componentes y que son fruto de la interacción: “Los fenómenos de grupo son tanto un producto como la condición de las acciones de los individuos”. El requisito para realizar la acción de grupo es que los individuos tengan una representación de la acción conjunta, de sus acciones y de las de los demás y de las interrelaciones. Así, a través de la interacción emergen nuevas propiedades y relaciones que no son idénticas a las de los individuos que lo constituyen.

Desde la perspectiva de la Identidad Social se analizan los procesos por los que el individuo se transforma y su comportamiento adquiere un carácter colectivo al compartir una identidad social dentro de un grupo frente a otros grupos, mostrando la importancia de la dimensión intergrupal en el fenómeno grupal. Desarrollos recientes en el campo de la cognición Social resuelven la controversia mediante el procesamiento de la información de grupo como el grado en que la información, las ideas y los procesos cognitivos son compartidos o están siendo compartidos entre los miembros de grupo. Así, lo importante es el compartir en el grupo, lo que se comparte tiene mayor impacto. Desde esta perspectiva se estudia el efecto de compartir la información o los recuerdos.

El desarrollo inicial

El momento inicial del desarrollo del tema de los grupos en Psicología social se produjo antes de la 2ª GM, cuando los grupos comienzan a considerarse como objeto de conocimiento científico. Cartwright y Zander definen la dinámica de grupos como “el campo de investigación dedicado a obtener conocimiento sobre la naturaleza de los grupos, sus leyes de desarrollo y sus interrelaciones con individuos, otros grupos e instituciones”. Esta definición articula distintos niveles de análisis individual, grupal e institucional. Las características que le asignan son:

  1. Énfasis en la investigación empírica teóricamente orientada, estableciendo un equilibrio entre lo teórico y la investigación.

  2. Interés en la dinámica y en la interdependencia de los fenómenos y en las leyes que rigen sus relaciones.

  3. Relevancia interdisciplinar al asociar el estudio de grupos a otras disciplinas (sociología, antropología…).

  4. Aplicabilidad potencial de los hallazgos a la práctica social.

Entre las condiciones que favorecieron este desarrollo científico están, en primer lugar, una sociedad que lo apoya y le concede un gran valor a la ciencia, y que parte de la convicción de que se puede enfocar los problemas sociales desde la investigación y que mediante su estudio sistemático podría llevar a su solución. En segundo lugar, el desarrollo de profesiones que se sirven de los grupos y que comprueban la importancia de los procesos grupales y de las relaciones humanas: trabajo social, psicoterapia, educación… esto contribuye al énfasis práctico sin dejar a un lado la investigación sistemática. El tercero sería el desarrollo de la ciencia social, y en particular de ciertas técnicas de investigación como la experimentación. Ej: test sociométrico.

Los hitos más importantes del trabajo en ese primer momento lo constituyen los estudios de Sherif sobre el surgimiento de normas en grupo, que los conceptualiza como marcos de referencia a partir de los cuales se enjuicia la realidad, pero sobre todo como propiedades emergentes en los grupos y cuya influencia se puede demostrar experimentalmente. También a este trabajo pertenecen trabajos sobre el anclaje de actitudes en grupo, que muestra cómo los grupos moldean las actitudes de sus miembros mediante el refuerzo a los que se atienen a las actitudes dominantes, permitiéndoles así ocupar posiciones destacadas en el grupo. O los relativos al liderazgo y atmósfera de grupo, que muestran cómo se puede crear una determinada atmósfera de grupos a través del estilo de comportamiento del líder y cómo esa atmósfera a su vez determina las conductas.

En esa época se crean dos instituciones directamente vinculadas al estudio de la dinámica grupal: el Research Center for Group Dynamics, dedicada a la investigación, y el National Training Laboratories, destinada a la formación y entrenamiento de líderes comunitarios y profesionales en habilidades de dirección de grupos.

Evolución posterior

Posterior a la 2ª GM se da un crecimiento incorporando nuevas áreas de investigación sobre influencia a partir de la investigación sobre conformismo, conflicto, comunicación intragrupal, liderazgo y productividad de grupo, floreciendo la investigación sobre grupos. A finales de los 60 se inicia una pérdida de interés por los grupos en Psicología social. Entre las explicaciones propuestas hay algunas que aluden a aspectos pragmáticos: dificultades para realizar investigación sobre grupos (recogida de datos, número de participantes necesarios…). También se alude a la ausencia de una teoría integradora de la investigación en el dominio de los pequeños grupos. En otros casos se relaciona con el auge de la cognición social como paradigma dominante: se desplazó la investigación de fuera a dentro, los grupos dejaron de considerarse como realidad externa y se convirtieron en una realidad en la mente de las personas.

Steiner dio una explicación societal de la evolución del estudio de grupos. Proponía que esa evolución reflejaba tendencias en la sociedad con un retraso de 10 años y que el interés por los grupos se corresponde con etapas de conflicto. Así, en los años 50 el auge en el estudio de los grupos se relacionaría con los conflictos de la década anterior y la pérdida de interés posterior se correspondería a la relativa calma de los años 50. Pronosticaba un nuevo auge en este campo de estudio que debería reflejar los conflictos de finales de los 60.

Sin embargo, no se produjo ese aumento de interés por los grupos, y Steiner lo explica diciendo que el conflicto de fines de los 60 dio lugar a dudas acerca del futuro de la sociedad y llevó a dar prioridad a metas individuales frente a las colectivas. Realizó explicaciones atributivas: las épocas de desorden sólo llevan a interesarse por los grupos, no por los individuos. Es decir, el interés de los psicólogos sociales por los grupos se dará sólo cuando éstos y no la sociedad parecen precisar atención. Por otro lado, no incluye entre sus soluciones considerar al grupo como unidad de análisis, sino insertar al individuo en un sistema más amplio, lo cual llevaría al interés por la psicología ambiental y la organizacional. Y además indica que la investigación sobre grupos se realizará fuera de los departamentos de psicología social y sociología.

Posteriormente ya no aludía a causas societales sino a causas dentro de la psicología social que no favorecen el desarrollo del estudio de los grupos. Además del mayor interés por lo intrapsíquico que por la observación de la interacción, apunta que se suelen estudiar conductas únicas más que secuencias de interacción. También señala que se dan dificultades para relacionar los hechos observados, de particular importancia en los grupos, donde se enfrentan múltiples variables simultáneas. Por otro lado, hay que observar la reciprocidad de la conducta. Se desarrollan teorías unicausales y no multicausales, se prefiere la búsqueda de causas próximas y no las causas distantes. Se dará una mayor abundancia de estudios de laboratorio frente al estudio de la conducta en grupos en contextos naturales.

Algunas direcciones actuales en el estudio de los grupos

Moreland, Hogg y colbs realizaron un análisis de publicaciones en tres revistas importantes de Psicología Social para poner a prueba la hipótesis de Steiner de que el campo de los grupos refleja las tendencias societales. Los resultados dan poco apoyo a la hipótesis de que el interés por los grupos aumentaría después de un periodo de conflictos tras un lapso de 8-10 años. No se produjo el aumento esperable a fines de los 70, pero hay un incremento de estudios a los comienzos de los 90.

Al no coincidir con la hipótesis de Steiner, proponen que un elemento de la historia interna como la falta de integración teórica pueda ser la responsable del declive y proponen que el resurgir pueda deberse a dos tendencias emergentes. La primera es el entusiasmo de los psicólogos de EEUU por los enfoques europeos en el estudio de grupos que incluye tanto el enfoque de la categorización social de Tajfel en el dominio intergrupal, como los trabajos sobre la influencia minoritaria de Moscovici. La segunda sería el interés por el enfoque de la cognición social aplicado al estudio de los grupos en trabajos sobre estereotipos o sobre la percepción de la variabilidad en los grupos.

Realizaron un segundo estudio analizando las frecuencias de trabajos de investigación en distintas categorías de contenido y metodología. Resultados:

  1. Predominio de estudios de laboratorio (76%), experimentos de campo (3%), estudios de observación de grupos naturales (1%).

  2. Área de contenido más amplia: el comportamiento intergrupal (38%), luego el desempeño de grupo (23%) seguido del conflicto intragrupal (17%), estructura de grupo (8%), composición d grupo (7%) y ecología de los grupos (4%).

  3. Dos grandes influencias teóricas: el enfoque europeo en un 16% de artículos dedicados en su mayoría a las relaciones intergrupales y en menor porcentaje al conflicto intragrupal. El 31% sobre cognición social que en mayoría también se referían a relaciones intergrupales.

Las tendencias en la actualidad son:

  1. Estudio de grupos desde distintas disciplinas y publicación diseminada sobre esos estudios: proliferan trabajos en el campo de las organizaciones o en el de la comunicación.

  2. Aumento de estudios sobre procesos intergrupales

  3. Aumento de interés por procesos intragrupales. Destaca la influencia de grupos

  4. En cuanto a las tendencias en el dominio teórico, destaca el enfoque de los procesos de cognición social compartida y los grupos como sistemas abiertos dentro de otros sistemas más amplios. Hay una mayor vinculación entre el estudio de procesos intra e intergrupales.

Entre las explicaciones de esas tendencias de actualidad: Hogg y Tindale destacan dos reconceptualizaciones: la de la cognición social y la del yo. En cuanto a la primera, implica destacar su carácter social y compartido fruto del consenso, haciendo que los grupos se conviertan en el contexto en el que se produce la cognición social. Respecto a la reconceptualización del yo, se pasa de una óptica individualista a una definición social debido a dos enfoques. Por una parte, la aportación desde la perspectiva de la identidad social que explica la transformación del Yo y del comportamiento desde lo individual a lo colectivo en función del contexto social. Por otra, la del enfoque cultural a través de la comparación de culturas colectivista e individualistas.

Definición de grupo

Las definiciones de grupo y su convergencia

Turner agrupa las definiciones resaltando la convergencia entre autores al caracterizar los grupos:

Definiciones que aluden a la identidad de los miembros del grupo: “dos o más individuos que comparten una identificación social de ellos mismos o se perciben a sí mismos como miembros de una categoría social”

Las que enfatizan la interdependencia de los miembros: “un todo dinámico basado en la interdependencia más que en la semejanza” (Lewin)

Las que atienden a la estructura social de grupo: “sistema organizado de dos o más individuos que llevan a cabo alguna función, relaciones de rol entre miembros y un conjunto de normas que regulan la función” (Mc David y Harari)

Huici agrupa los atributos definitorios según su importancia. En primer lugar, la interdependencia y la identidad. La interdependencia puede ser entendida en sentido gestáltico, de forma que el grupo es concebido como un todo interrelacionado del que cada miembro es una subparte, y cualquier cambio afecta al conjunto, y también como interdependencia para el logro de metas o satisfacción de necesidades. La identidad de grupo supone una percepción de uno mismo y de los demás como miembros del grupo y el reconocimiento de esa identidad y consiguiente transformación del comportamiento de individual a colectivo en línea con la perspectiva de la identidad social. En segundo lugar, hay otras características como la interacción entre miembros y la creación de una estructura y un sistema de organización social.

Wilder y Simon contraponen la definición categorial basada en la semejanza entre miembros y la definición dinámica, basada en la interacción. En cuanto a la perspectiva categorial, emplea el término categoría y grupo de forma indistinta, y se caracteriza del modo siguiente:

  1. Definen la pertenencia al grupo o categoría por compartir una serie de propiedades.

  2. El individuo representa a la categoría con características críticas que definen al grupo.

  3. El grupo es la suma de miembros individuales, no puede tener características que no posean los individuos.

  4. El grupo existe en la mente de los individuos que lo perciben.

  5. Implica una simplificación del mundo social pero también se gana en información con dos consecuencias contrarias: se pierden los detalles individuales pero se añade información adicional de las expectativas asociadas a la categoría social.

Respecto a la definición dinámica:

  1. Los grupos surgen de la relación entre sus miembros y de su interacción.

  2. El ajuste de un miembro depende de su encaje en la estructura, no pudiendo hacer inferencias fácilmente a partir de un miembro hacia el grupo en conjunto.

  3. El grupo es más que la suma de sus partes, dado que de la interacción pueden emerger características no presentes en ninguno de sus miembros.

  4. Los grupos surgen de la interacción “están ahí fuera”, resultando más fáciles de percibir que los grupos categoriales.

Según estos autores esta doble categorización de los grupos no tiene por qué ser mutuamente excluyente: a partir de la interacción entre individuos se juzga que existe un grupo, y a partir de ahí se infieren semejanzas.

Hamilton, Sherman y colbs distinguen entre grupos caracterizados por la organización y categorías amplias, fáciles de relacionar con definiciones de grupos dinámicos y categoriales de Wilder y Simon. También indican que la segunda definición con un carácter más amplio que la primera está siendo de interés para los investigadores en el dominio de la percepción intergrupal y de estereotipos.

El debate sobre las categorías y los grupos

Desde la perspectiva dinámica, que pone el énfasis en la interdependencia y en la interacción, como es el Modelo de Interacción Grupal, se cuestiona la definición de grupo desde la identidad social porque no establece distinción entre grupo y categoría social. Rabbie y colbs parten del concepto de grupo de Lewin e indican que para éste un grupo se define como un “todo dinámico” caracterizado por la interdependencia, y que una categoría es una colección de individuos con una característica abstracta en común, pues no es lo mismo verse incluido en un mismo concepto abstracto, que pertenecer a un grupo o sistema que implica interrelación dinámica entre personas con variaciones en el grado de interdependencia entre los miembros. Ésta es la precondición para la formación de grupo, a partir de la cual se dan los restantes procesos.

Desde la perspectiva de la identidad social Turner señala que el concepto de grupo es una “colección de individuos que se perciben como miembros de la misma categoría, comparten una implicación emocional en la definición de sí mismos”. Proponen criterios psicológicos internos de pertenencia y no externos a partir de la semejanza. Lo central es “el papel psicológico de las categorías sociales al definir y transformar al yo individual en uno basado en una identidad social colectiva compartida”.

Esta autodefinición es el criterio de formación de grupo y consiste en una transformación cualitativa del yo y de la conducta, y tiene unas consecuencias tanto en la autopercepción como en la percepción de los otros miembros del grupo y en la conducta hacia ellos y hacia los que no comparten esa identidad.

Bar-Tal hace una propuesta integradora de las condiciones necesarias y suficientes para que un colectivo se convierta en un grupo: 1) que los miembros del colectivo se definan como miembros del grupo, 2) que compartan las creencias grupales y 3) que exista algún grado de actividad coordinada. De estas condiciones la más importante es la creencia de que se constituye un grupo.

El continuo de grupalidad

Otra aproximación al problema consiste en considerar que los conjuntos de personas poseen un grado mayor o menor de grupalidad o de integración social que determina que actúen más como miembros de grupo que como individuos aislados. Para establecer ese continuo de grupalidad se valen de los criterios propuestos por Mc Grath: tamaño, interdependencia y patrón temporal. Cuanto menor sea el grupo, más interacción se dé entre los miembros en distintos dominios y más larga sea su duración, mayor será su carácter grupal. Hay unos límites en los extremos de ese continuo: se discute si la díada puede ser o no un grupo, porque al faltar un sólo miembro, desaparece, o el que no se puedan dar coaliciones. Se discute también si las organizaciones se consideran como grupos.

La percepción de los grupos como entidad

Se estudian las condiciones para que un grupo sea percibido como una entidad y los efectos de esa percepción. Campbell se basa en los principios de la Gestalt sobre organización perceptiva para la percepción de la entitatividad, que es el grado en que una entidad tiene existencia real. Los más importantes antecedentes a la hora de establecer esos límites y de percepción del grupo como entidad son el destino común, la semejanza y la proximidad.

El destino común tiene que ver con que los componentes del grupo obtengan resultados comunes (la más importante). La semejanza en alguna característica perceptible influyen en la consideración de un conjunto de individuos como grupo. Ej: uniforme de un equipo deportivo. Es menos importante pero utilizado como indicador inicial de la entitatividad. La proximidad es la ocupación de un espacio común (también con carácter preliminar).

El renovado interés por estudiar la entitatividad se ha centrado en las diferencias en la percepción y procesamiento de la información relativa a individuos y a grupos y en cómo se da una aproximación entre ambas cuando se trata de grupos con carácter de entidad, y los efectos de la entitatividad.

En cuanto a las diferencias en el PI, Hamilton y Sherman ponen de relieve que la información se procesa de modo diferente cuando lo que se percibe es un individuo o un grupo. Las personas son percibidas como entidades coherentes. Cuando se percibe a un individuo se tiende a hacer inferencias acerca de sus disposiciones y se hacen juicios en directo conforme se procesa la información. En los grupos se espera menos coherencia y los juicios se basan en la memoria. En los individuos se espera consistencia en la conducta en distintas situaciones y momentos, esta expectativa que es mucho menor en el caso de los grupos. También la percepción de personas se realiza en impresiones organizadas en mayor medida que cuando se trata de grupos. Por último, cuando se trata del PI inconsistente en el caso de individuos, se dedica más tiempo al PI, se hacen más inferencias causales y se recuerda mejor la información inconsistente que la consistente que en el caso de grupos. Además añaden que cuanto más se percibe un grupo como entidad, más probable será que el tipo de PI se asemeje al que se da cuando se trata de individuos.

En cuanto a los determinantes de la percepción de entitatividad se pueden distinguir las propiedades de grupo, los derivados de las metas, motivaciones y creencias del que percibe y los que tienen que ver con el contexto. En cuanto a las propiedades de grupo, la más importante es la organización y la estructura entre sus miembros: jerárquica, diferenciación de roles, integración de la actividad y diferenciación de poder, liderazgo, status y responsabilidad. La entitatividad y la importancia del grupo se relacionan con el grado de interacción, las metas comunes, los resultados comunes y la semejanza entre miembros. Otras propiedades como el tamaño del grupo, la permeabilidad de las fronteras de grupo y la duración, tienen relaciones más débiles con la entitatividad. Yzerbyt agrupa las propiedades de la entitatividad en el conjunto de la semejanza y en el conjunto de la organización.

Respecto a las metas y creencias del que percibe, se sugiere que en culturas colectivistas que tienen más en cuenta la interdependencia que las individualistas puede que se perciba la entitatividad de grupos de distinto modo o tomando en cuenta otras propiedades. Cuando se tienen en cuenta las posibles motivaciones individuales como determinantes de la percepción de la entitatividad, se alude a la motivación hacia la certeza que lleva a los individuos a percibir mayores diferencias entre categorías y la formación de grupo como modo de reducir la incertidumbre, dado que el consenso de grupo sirve para aportar la certidumbre subjetiva.

Respecto al contexto en el que se percibe el grupo, en un contexto competitivo es más probable que se perciba la entitatividad. Ej: los exogrupos de competencia como más homogéneos que con los que no se compite. La consideración de un grupo como mayoría o minoría influye en el grado en que se almacena la información en función de la categoría o de los individuos. En minoría se percibe mayor entitatividad que los de mayoría. Al percibir a un exogrupo con valores en conflicto con los del grupo propio y cuyo poder aumentaba y podía considerarse amenazante, se producía una percepción más extrema y homogénea del mismo.

Respecto a los efectos de la entitatividad, respecto a exogrupos, los grupos entitativos que además tienen semejanza física son juzgados como semejantes psicológicamente y actuando colectivamente contra los que no son miembros del grupo. O sea, los indicadores externos de la entitatividad pueden dar lugar a juicios negativos aunque no se tenga información acerca de ellos. Esto puede llevar a la creación de estereotipos negativos sobre grupos poco conocidos, así parece que la entitatividad añade algo a la tendencia general a juzgar las interacciones con los grupos como más competitivas que las realizadas entre individuos. Así parece que existe una expectativa asociada al esquema de grupo que incluye expectativas de competición, engaño y desconfianza. La conclusión es que puede que las percepciones de entitatividad lleven a la venganza respecto a grupos hostiles.

De los efectos de la percepción de la entitatividad del grupo propio destacan dos efectos. Uno es el efecto “oveja negra”, que es la tendencia a juzgar más negativamente la conducta de un miembro del propio grupo que exhibe una conducta desviante negativa que cuando el que la realiza es miembro de otro grupo. Este efecto es mayor en los miembros del grupo que se identifican más con él y sirve para que no cambie su imagen del grupo. Otro es el efecto de “sobreexclusión endogrupal”, que es la tendencia general a definir criterios más estrictos para aceptar a una persona en el grupo propio que a rechazarla como miembro del exogrupo. También son los miembros de grupo que más se identifican los que muestran más este efecto. Sería una forma de mantener el nivel de entitatividad.

El grado de entitatividad percibida del propio grupo influye en la identificación con él. La entitatividad da lugar a percepción de eficacia que a su vez influye en la atracción hacia el propio grupo. La entitatividad tiene efectos dispares en el grupo propio o en el exogrupo del que percibe: cuando es el propio grupo, aumenta la identificación; cuando es un exogrupo aumenta la percepción de que es amenazante.

Algunos tipos de grupo

Los grupos primarios

Según Cooley es una asociación cara a cara, la fusión de individualidades en un todo colectivo, la identificación con la vida y los objetivos del grupo y fundamentalmente por el “sentimiento del nosotros”, lo que implica la simpatía y la identificación. Posteriormente añade la asociación no especializada, relativa duración, reducido número de miembros y relativa intimidad entre ellos. La característica fundamental es la calidad de la relación afectiva. Otras son la función socializadora que cumplen, ya que determinan la adquisición del yo social del individuo. Tienen una cierta duración y dan lugar a una estructura a través de normas de diferenciación de roles, etc.

Los grupos de referencia

Hyman define los grupos de referencia como aquellos que permiten una serie de procesos de evaluación y autoevaluación para el individuo y le proporcionan un marco de referencia. Las funciones que cumplen estos grupos son varias. La función normativa se da cuando se trata de un grupo al que la persona aspira a pertenecer y cuyas normas le sirven de referencia (socialización anticipatoria). La función de comparación los individuos la emplean “como punto de referencia para hacer evaluaciones de sí mismos y de los demás”. Y una tercera función es la de ordenar y estructurar su percepción del mundo y convertirse así en un marco de referencia. Las normas de un grupo pueden influir aún sin pertenecer a él, destacando los aspectos subjetivos de esa relación.

El grupo de referencia aparece estrechamente vinculado a la identidad social de los individuos.

La percepción de los distintos tipos de grupo

Trata sobre las características que distinguen a los grupos, de cómo las personas perciben los grupos en la vida diaria y de las teorías intuitivas que tienen sobre ellos. Este estudio se realiza mediante dos métodos distintos: la evaluación de una lista de 40 grupos en unas propiedades (duración, tamaño, permeabilidad de fronteras, grado de interacción, grado en que objetivos y resultados son comunes, importancia y semejanza) y la tarea de clasificar a los grupos en categorías para realizar un análisis de conglomerados, con lo que se obtienen unas tipologías semejantes.

Las tipologías intuitivas coinciden en cuatro tipos de grupos: de intimidad, de tarea, categorías sociales y asociaciones laxas. A cada grupo se le atribuyen características distintas en función de unos criterios. Las personas tienen teorías intuitivas de los grupos y el concepto más genérico de grupo se puede diferenciar en una tipología de los grupos que difieren en sus propiedades  tipo de interacción y funciones:

  • Grupos de intimidad: larga duración, pequeños y de fronteras impermeables, poseen alto grado de interacción y metas y resultados comunes, así como importancia y semejanza entre sus miembros.

  • Grupos de tarea: moderada duración, pequeños, con fronteras de permeabilidad moderada, interacción moderada-alta, poseen objetivos comunes con resultados comunes dándose una importancia media-alta y una semejanza media.

  • Grupos de categoría: larga duración, grandes, con fronteras de permeabilidad baja, interacción baja, poseen objetivos comunes con resultados comunes dándose una importancia media y una semejanza media-baja.

En el extremo estarían las meras asociaciones que se caracterizan por alta permeabilidad, corta duración y bajos niveles de interacción.

Esta tipología de los grupos parece que se emplea de forma espontánea e implícita cuando se codifica información, tal como se muestra en un estudio en el que se trataba de recordar a individuos pertenecientes a distintos tipos de grupos.